Un auto de fe era un juicio sumarísimo a una persona que jamás sabría quien le había denunciado y que no dispondría de un abogado defensor. El propio reo debía defenderse y el juez, además, era juez y parte.
Dentro de los acusados, si eran considerados culpables, había de dos tipos, los penitentes (se habían arrepentido, recibían castigo y también se les llamaba reconciliados) e impenitentes (no se les perdonaba y pasaban a denominarse relajados porque en el acto de relajación eran entregados a la justicia ordinaria para ser ejecutados). Ojo, si un penitente era reincidente, a la tercera iba a la hoguera y se les denominaban relapsos.
Un auto de fe se preparaba desde un mes antes, de modo que se montaban gradas para que la audiencia disfrutara del espectáculo. Desde Felipe II hasta Felipe V, todos los monarcas asistieron, al menos, una vez a un auto de fe. El primer auto de fe fue en Sevilla en 1481 y el último fue en Mallorca en 1691, si bien, como proceso inquisitorial, el último fue en Sevilla en 1781. La inquisición española, aun así, pervivió hasta 1834.

La víspera del “evento” se hacía la procesión de la Cruz Verde hasta el cadalso, dejando la cruz cubierta con un velo y escoltada por clero y familia. Por la mañana había procesión con el fiscal del caso a caballo y portando una cruz blanca. Detrás de él iban los reconciliados en señal de penitencia y los dominicos (domini canes o perros del señor). A continuación, iban los relajados. Cerraban la comitiva los familiares y los lanceros a caballo.
A los herejes o relajados se los sometía a escarnio público. Se les identificaba por un capirote en el que se dibujaban los pecados por los que se les había juzgado. Se les ponía el saco bendito, término que evolucionó a sambenito. El sambenito no se quemaba y se llevaba a la iglesia del pueblo del hereje para mayor vergüenza de la familia…y eso molaba entonces. Este atuendo dio lugar a la vestimenta de los nazarenos y seguidamente al atuendo del KKK en EEUU. A los homosexuales o sodomitas se les desnudaba y se les pegaban al cuerpo plumas de colores. ¿Has escuchado eso de, le han cogido y le han emplumado? ¿O eso de, este tío parece que tiene pluma?
En la época más sanguinaria de la Inquisición Española, que fue entre 1480 y 1530, se quemaron, por ejemplo, a 59 brujas. Sólo entre Lutero y Calvino quemaron a 25.000. Siendo juez y parte, la Inquisición Española creada por Torquemada ejecutó a mucha menos gente que las inquisiciones francesa, romana, el Tribual de la Fe portugués y no fue tan cruel como otros tribunales que también fueron juez y parte como por ejemplo, el tribunal de Cromwell. Las inquisiciones de Lutero y Calvino las dejamos aparte por ser especialmente crueles. Calvino, por ejemplo, quemó a Miguel Servet a fuego lento, es decir, con troncos verdes. Sí, ellos tenían al dente, al punto, etc.

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