En 1898 EEUU se autosaboteó con su propio buque, el Maine, para justificar así la guerra contra España. Fijaron su objetivo en Santiago de Cuba y, para ello, debían luchar contra los fuertes de El Caney y San Juan.
En El Caney había 549 españoles al mando del general ibicenco Joaquín Vara de Rey, que antes de ser una calle fue un señor. En el otro bando había casi 7.000 gringos y 300 cubanos independentistas. Vara de Rey se hizo fuerte en El Viso, un fortín construido años atrás y que se convertiría en la pesadilla de los yankees. Con vallas de madera, alambres y trincheras, los españoles aguardaron la llegada del enemigo a sabiendas de su abrumadora inferioridad.

Los norteamericanos vieron una rendición clara, pero no hay nada más peligroso que un español acorralado. Además, los fusiles Mauser de los españoles eran mejores que los Springfield de los estadounidenses. La artillería no hizo mucha pupa al bando español y tras ello, se dio paso a la infantería, es decir, la cosa no iba a ser tan rápida como se pensaba. Los norteamericanos dejaron de considerar que aquello iba a durar menos de una hora.

Mientras la infantería se acercaba, los españoles abrían fuego haciendo carnicería tras carnicería. Delante de El Viso los norteamericanos veían a un oficial que se paseaba arengando a sus hombres. Era Vara de Rey. Los hombres de El Viso siempre le obedecieron sin dudarlo.
Aquel 1 de julio de 1898, 500 españolitos frenaron durante doce horas a la 5ª división estadounidense del general Henry W. Lawton formada por 6899 gringos que quisieron tomar las colinas de San Juan según órdenes del general William Rufus Shafter.
Harto de esperar y de ver como los suyos morían, el general Shafter mandó a su brigada en oleadas y comenzaron a avanzar tanto como para poder utilizar sus cañones. Ahí, la batalla comenzó a inclinarse del lado gringo. Tras ser retirado el general ibicenco por diversas heridas, Vara de Rey fue ejecutado por el enemigo en su camilla con un balazo en la cabeza que le dejó en el sitio. El resto fue una derrota en la que solo sobrevivieron 80 españoles.
El agregado militar sueco en Washington dejó claro que en EEUU se dejó de decir aquello de que la raza española era inferior. Lo pagaron caro. Hoy Ibiza levanta un monumento en honor a su bravo general.

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Marcelino, gracias por tus artículos tan ilustrativos y tan bien escritos.
Marcelino, gracias por tus artículos tan ilustrativos y tan bien escritos.
Gracias a ti, Pepe, por leerlos!! Un abrazo fuerte!!
Saleroso Lominchar!