En la Francia de 1635 de Luis XIII y del cardenal Richelieu se firmó una alianza con las Provincias Unidas para atacar al enemigo común, España.

La Monarquía Hispánica se acababa de hacer con las ciudades de Tréveris (Alemania) y Lovaina (Bélgica), mientras que los neerlandeses se habían hecho con Diest (Bélgica) y los franceses con Tienen (Bélgica). Así, España pasó a enrocarse en Bruselas a la espera de la ayuda del Sacro Imperio Romano.

El cardenal infante Fernando de Austria, es decir, uno de los hermanos pequeños de Felipe IV, un tipo que había sido cardenal con solo 10 años para putear al duque de Lerma, invadió el norte de Francia en 1636, pero la falta de hombres le impidió obtener una rápida victoria dentro del marco de la guerra de los 30 años.

Fernando de Austria, el Cardenal Infante. 6º hijo de Felipe III y hermano de Felipe IV.

Los años posteriores fueron años muy malos para España puesto que, en 1637 Francia se hizo con las ciudades de Le Cateau-Cambrésis y Landrecies y Países Bajos se hizo con Breda (ciudades actuales de Francia y Países Bajos). Además, en 1639 España perdía ante Países Bajos la batalla naval de las Dunas cerca de Kent (Inglaterra) y en 1640 se produjeron las revueltas de Portugal y Cataluña. También cayó Artois en 1641 en manos de Francia  y se añadieron La Bassée, Lens, Bapaume y Aire-sur-la-Lys, localidad en la que terminó muriendo nuestro cardenal infante.

Antes de fallecer Fernando de Austria, encargó a los Países Bajos un gobierno interino formado por Francisco Melo de Portugal y Castro (virrey de Sicilia, marqués de Vellisca y conde de Asumar), Antonio Sancho Dávila y de Toledo (marqués de Velada), Peter Roose (conde de Fontaine), el arzobispo de Malinas y el maestre de campo napolitano Andrea Cantelmelo. Así y atacando desde Flandes, Melo se hizo con Lens y La Basse en 1642. Entonces, la estrategia de Melo fue cruzarse más que tu cuñao cuando no tiene razón y se interpuso entre las fuerzas francesas para que no se pudieran unir.

Francisco Melo de Portugal y Castro, virrey de Sicilia, marqués de Vellisca y conde de Asumar

Melo llamó al barón Jean de Beck y a Carlos Buenaventura de Longueval, conde de Bucquoy. También vino en su ayuda el barón de Enckevort. Así, España avanzó sobre el mariscal de Guiche para presentar batalla en la ciudad en la que se había atrincherado, Honnecourt-sur-Escaut. Fortificados sobre una colina, Guiche no detectó a los españoles hasta que estos estuvieron muy encima. Les pillaron por sorpresa. España se hizo con 3.400 hombres, 10 piezas de artillería y 500 carros.

Mariscal de Guiche, Antoine III de Gramont

La carga de la infantería la comenzaron los tercios españoles, seguidos de los italianos, los valones, los alemanes y los irlandeses, considerados como españoles por su fidelidad a la Monarquía Hispánica. Su maestre de campo era un tal Owen Roe O’Neill, uno de los oficiales más competentes según el cardenal infante.

Tras muchas cargas de los franceses sobre su enemigo, fueron los tercios españoles de Melo los que llegaron a ejecutar hasta cuatro ataques encarnizados contra las fuerzas galas. La tozudez hispana hizo que a la cuarta llegara la vencida. A partir de aquí, aquello fue una película gore. Tras entrar en el campamento, los franceses no se rindieron y la contraofensiva de la caballería francesa fue, a su vez, repelida por los hispanos. Los franceses se dieron finalmente a la fuga. Muchos terminaron ahogados en el rio Escalda y otros, unos 3.200 hombres, probaron las espadas de los tercios para morir. Los galos perdieron todas sus banderas y estandartes, incluida la Cornet Blanche, es decir, el estandarte blanco del general y que nunca había caído en manos enemigas tras 200 años de combates por media Europa.

Melo y sus hombres pudieron descansar unos días para fijar la posición y evitar rehacerse al ejército francés, pero aquello no duró mucho tiempo puesto que debieron acudir a Colonia a repeler a mercenarios a sueldo de Francia. Así, Melo tuvo que dividir a sus hombres en tres frentes. De no haber existido estos mercenarios, quizás España hubiera atacado el corazón de Francia y quien sabe si la historia se hubiera escrito de otro modo. Como esta fue una gran victoria de la época, por supuesto, apenas es conocida actualmente.

Cornet Blanche en manos de un caballero cercano a Enrique de Borbón en la batalla de Arques

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