¿Es España el único país que ha tenido inquisición? ¿Fue Torquemada el más malo de todos?

Desde luego que, si escribimos en Google la palabra «inquisición», en español o en inglés, lo que aparece es la inquisición española de 1478. Pero poca gente sabe que hubo una inquisición previa en Aragón con Raimon de Penyafort, que la primera de todas fue la francesa para perseguir a los cátaros, o que hubo otros tribunales que eran juez y parte como el Tribunal de Cromwell en Inglaterra, con peores números, por cierto, que Torquemada. Galileo no fue perseguido por Torquemada, sino por el papa y la inquisición romana, y a Juana de Arco le cogieron ojeriza franceses e ingleses. Interesante es el tribunal que se instauró en Flandes, con números de película gore.

Aunque Google no nos lo proporcione, mucho cuidado con Lutero y Calvino, que no tuvieron nada que envidiar a nuestro Tomás de Torquemada. Y ahí tenemos a Miguel Servet. A éste le persiguieron todos, pero quien lo odió de verdad, con ganas, fue Juan Calvino.

¿Cómo meterías a 100 aragoneses en un Seat 600? Pues diciéndoles que no caben. Como buen aragonés, Servet fue cabezón como pocos. El tipo pasó a la historia por descubrir la circulación pulmonar de la sangre, pero su pasión era la religión, de hecho, además de médico, fue teólogo. A él las matemáticas no le daban para entender eso de que Dios era uno y trino, es decir, o era 1, o eran 3, pero que, salvo el lubricante, lo de la Santísima Trinidad, pues como que era difícil de asumir. El caso es que el antitrinitarismo fue perseguido como herejía por todos los cristianos, es decir, católicos y protestantes. Además, Servet no entendía por qué si Cristo fue bautizado a los 30 años, a los bebés se les bautizaba sin preguntarles y luego, para hacer apostasía de adultos, se les preguntaba infinitas veces si deseaban apostatar. Total, que él quería debatir y los cristianos del siglo XVI, todos sin excepción, debatir, poco.

Calvino

El menda escribió hasta libros, y para más inri, se los enviaba al obispo de Zaragoza. Imaginaos la cara del obispo. En un momento en el que todos le perseguían, se dedicó a solo ser médico, pero la teología le perdía y volvió a escribir bajo el pseudónimo M.S., o sea, Michel de Villeneuve, ya que el tipo se llamaba Miguel y era de Villanueva de Sijena (el mismo pueblo del que la Generalitat de Catalunya extrajo, by de face, el famoso y conocido como Tesoro de Sijena, y del que aún hay dimes y diretes).

Al final, Calvino pidió su detención porque supo que estaba en Ginebra. Y le cogieron donde menos podía imaginarse, en un discurso al lado de Calvino. Parece tonta la cosa, pero era donde nadie le buscaba, pero si, finalmente y para su desgracia, le reconocieron. Le metieron en un calabozo y durante días estuvo sin beber y sin comer, mientras sobrevivía entre sus propios excrementos. Finalmente, le sacaron desnudo a la calle en un mes de octubre y la pena impuesta fue hoguera a fuego lento, es decir, con troncos verdes, para sufrir más, especialidad cortesía de la inquisición calvinista. Servet pidió que le decapitaran por si en medio del sufrimiento se arrepentía, pero no, como buen maño, se mantuvo pese al sufrimiento lento que le marcó el alma caritativa de Calvino.

Sebastien Chatellion, un teólogo francés, le dijo a Calvino que, Servet había combatido con la pluma, y que contestar con violencia no era defender un dogma sino matar a una persona.

A día de hoy, en Ginebra, en el Parque de los Bastiones, o sea, frente a una universidad, en Suiza, un país que todos tenemos por uno de los más desarrollados pese a que la mujer comenzó a votar antes de ayer, o sea, muy a finales del s.XX, se mantiene un monumento pequeño y discreto, de más o menos unos 100 metros de largo, en honor a este ser llamado Calvino y en honor también a otras hermanitas de la caridad como por ejemplo, Cromwell, Knox, Guillermo de Orange, Lutero o Zuinglio. Es un monumento no solamente suizo, sino que en él intervinieron otros países que, en la época, fueron un dechado de tolerancia como por ejemplo Inglaterra, Flandes, Hungría, Escocia, Francia, EEUU, etc. El lema del monumento a estos reformistas es “Post Tenebras, Lux” (después de las tinieblas, la luz). Sí, que se lo digan a Servet. ¿Os imagináis qué pasaría si en España se decidiera levantar un monumento a Torquemada, aunque solo midiese la mitad, no sé, 50 metros por ejemplo?

Ejecución de Miguel Servet en la hoguera, a fuego lento

Descubre más desde Relatos de la Historia

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Categorizado en: