Nacido en Xátiva y sobrino del papa Calixto III, Rodrigo Lanzol y de Borja fue nombrado papa en 1492, en pleno apogeo de Castilla y Aragón, y con una incipiente ayuda del Gran Capitán a una Italia (no existía como tal) tomada por los franceses. Llegó a papa comprando favores y a golpe de talonario, como Al-Khelaïfi. Once años como Alejandro VI y el menda puso a dedo en cargos importantes a toda su familia y amigos. ¡Menos mal que estas cosas ya no pasan! Su familia, los Borja, llamados “Borgia” en italiano, se consolidó entre la nobleza trasalpina gracias a Rodrigo.
Ojo, el tipo hizo un máster en networking y a nivel organizativo fue un crack. Abrió avenidas como la Via Alessandrina en pleno foro romano y patrocinó a todo tipo de artistas y pensadores.
Ya como cardenal, en 1470, inició una relación sentimental con Vannozza Cattanei, con la que el menda tuvo cuatro hijos, Juan (futuro duque de Gandía), César, Lucrecia y Jofré. Cuidado con Lucrecia, a la que la historia y mendas como Víctor Hugo trataron como mujer fatal sin pruebas, y es que se casó con el señor de Pésaro, luego con el príncipe de Salerno y finalmente con el duque de Ferrara. De casta le venía a la galga, ya que su padre, además de Vannozza, tuvo más amantes, siendo sonado el romance que mantuvo a sus 60 años con la adolescente Julia Farnesio (Giulia Farnese, ancestro de Isabel de Farnesio, la segunda esposa de Felipe V), conocida como “la ramera del papa” y cuya relación fue consentida por el propio marido de ésta, Orsino Orsini….sí sí, la menda ya estaba casada a sus 15 años de edad. Gracias a esta relación, Julia consiguió que su hermano Alejandro llegara a cardenal, el llamado “Cardenal de las Faldas” gracias a las enaguas de su hermana, antepasada de nuestro rey actual. ¡Acojonante! Julia tuvo tres supuestos hijos con el papa valenciano, siendo éstos Juan, Rodrigo y Laura. Y bueno, tuvo más amantes, de hecho, se le acusa a este Borgia de ser aficionado a las orgías. Debía ser cuestión del apellido.

Cuando su primogénito Juan apareció muerto en el Tíber, sufrió un ataque de nostalgia (ahora se dice depresión), y hay quien dice que Miguel Ángel se inspiró en este chaval y en la cara de sufrimiento de Vannozza para hacer la Piedad.

Involucrado en las guerras de Italia y Nápoles, aumentó el territorio de los estados pontificios. Aunque en Italia tiene aún mala prensa, el tipo se preocupó por desarrollar la educación en aquel país. En España animó al cardenal Cisneros a fundar la Universidad de Alcalá de Henares vía bula papal, e igual hizo con la de Valencia. Su mala imagen le persigue a día de hoy, y es que aunque fue un papa más en tener hijos, en gastar dinero y en practicar el nepotismo, nunca le perdonaron ser extranjero. Siguen sin perdonárselo. El posterior papa Julio II dijo de él “es marrano, circunciso y catalán”, es decir, judío y forastero, un bárbaro, o sea, lo peor de lo peor para tener la mitra papal.
A nivel político, medió entre Castilla y Portugal en el tratado de Tordesillas para repartirse el mundo entero y fue quien promulgó el edicto de Granada de la famosa expulsión de los judíos en “España” en marzo de 1492, cuando aún le faltaban 6 meses para ser papa. Fue, además, quien llamó con el sobrenombre de “Católicos” a los reyes de Castilla y Aragón, y hasta ahora.
Sus enemigos le difamaron, puesto que, claro, en el ámbito sexual no había motivos, ¡amosnomej…! Diez hijos tuvo y en aquella época eran llamados “sobrinos”. El marketing, que en aquella época estaba poco “trabajao”. En un banquete murió envenenado hasta el apuntador, incluido el papa, y solo se salvó su hijo César, al que acusaron de aquella idea que no tenía como fin envenenar a su padre, pero nada se sabe a ciencia cierta. Hay quien afirma que Maquiavelo se inspiró en este papa para escribir “El Príncipe”, pero se cree que se inspiró más en su coetáneo Fernando de Aragón.

En el Vaticano hay una estancia dentro de los Museos Vaticanos que mandó crear éste papa y que contiene mucho oro y toros, muchos toros, es decir, el estereotipo nos lo venimos currando desde hace tiempo. Si algún guía te la enseña algún día, te dirá que, es que era un destrozador de dinero, un mal papa, en definitiva, como si el resto de papas, italianos en su mayoría, hubieran sido ejemplos a seguir en aquellos siglos (salvo honrosas excepciones). Es el único papa, junto a su tío Calixto III, que no está enterrado en el Vaticano, sino en la Iglesia de Santiago y de Santa María de Monserrat de los Españoles de Roma, en la misma capilla en la que se enterró a Alfonso XIII, el abuelo de nuestro emérito. Un tal Molt Honorable Eduardo Zaplana restauró la capilla en el año 2000, año jubilar. ¡De la Comunidad Valenciana tenían que ser!

Descubre más desde Relatos de la Historia
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.