Nacido en el sur de Lusitania, entre los ríos Guadiana y Guadalquivir, y no se sabe muy bien si en Portugal o en España, este tipo fue un líder que contuvo a los romanos en su expansión por Hispania. Cuidado, el tipo estaba ahí, no por carácter hereditario sino por sus propios éxitos militares. El arqueólogo alemán Adolf Schulten situó el refugio de Viriato en las sierras de San Vicente (España) y de la Estrella (Portugal).

Viriato, monumento en Zamora

Asimismo, el historiador Tito Livio habló de Viriato como un pastor que se convirtió en soldado, pero el historiador Alpiano sugirió que Viriato fue el más resuelto ante el peligro. En cualquiera de los casos, los romanos hablaban de él como el dux del ejército lusitano y como protector de Hispania. Se cree que era un tipo fornido y alto.

Tras varios acuerdos de paz y guerras sucesivas, en el 151 a. C. Galba mató a unos 9.000 lusitanos y a los supervivientes los mandó a las Galias como esclavos. Así, en el 147 a. C. comenzó la venganza de Viriato, concretamente en la Serranía de Ronda. Las derrotas romanas se fueron sucediendo e importante fue la de Segóbriga, actual Saelices (Cuenca). Allí, Viriato se enamoró de una joven y hay quien dice que tanto aquella dama como la propia Cuenca fueron sus grandes amores. El menda no se cortaba y aunque su cabeza tenía un precio, él volvía a Segóbriga una y otra vez porque el tipo se frenaba menos que un inglés en un balcón. Tanto es así que, a su amada le dijo que si moría en acto de guerra, quería que le incinerasen en su sitio favorito, en plena Ciudad Encantada, concretamente en el Torno Alto.

Ruinas de Segóbriga, Saelices (Cuenca)

Schulten, asimismo, fue quien identificó las ruinas de Segóbriga en el yacimiento de Cabeza del Griego. Hoy podemos disfrutar de su teatro, anfiteatro, foro, termas, etc.

Al terminar la guerra contra Cartago, entre el 145 y 140 a. C. Roma se centró en Viriato. Éste, por su parte, reunió a lusitanos, vetones, arévacos, bellos y tittos, para conquistar la Bastetania, es decir, las actuales Granada y Almería y un poquito de las provincias colindantes. El cónsul Serviliano fue ¡hasta con elefantes! y pese a que fue retomando posiciones, en Arsa (Zalamea de la Serena) volvió a ser derrotado. Hartos del lusitano, firmaron una paz en la que se le reconoció ser “amigo del pueblo romano”. Lo traduzco: era un hombre de paz. ¡Menos mal que estas cosas ya no pasan!

El hermano de Serviliano, Quinto Servilio Cepión, lo vio como una vergüenza para Roma y en el 139 a. C se lanzó a por el “amigo” Viriato.

Tormo Alto, Ciudad Encantada (Cuenca)

Obligado a negociar, envió a sus ayudantes Audax, Minuro y Ditalco. Cepión les prometió el oro y el m…bueno, estas frases ya están mal vistas, y estos tres mendas regresaron a su campamento. Allí, un Viriato que siempre dormía con la armadura puesta, fue asesinado por estos mendas con un puñal en el cuello. Más tarde regresaron para cobrar las comisiones y Cepión les dijo que “Roma no paga a traidores”. Bueno, en realidad no se sabe si la frase es posterior. Se cree, no se sabe a ciencia cierta, que se le incineró en un gran funeral en el Tormo Alto. Fue una gran victoria para Roma porque con Viriato jamás hubo ni motines, ni disenso. Hubo que esperar a Augusto para pacificar Hispania y se hubo de esperar hasta 1959 para que René Goscinny y Albert Urderzo nos contaran las aventuras de un tal Astérix…¡éste sí que es famoso en España!

Muerte de Viriato de Madrazo

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