En España hay quien se queja de que el himno de Granaderos, conocido popularmente como Marcha Real. Se trata de uno de los himnos más antiguos de Europa. Aparece en el “Libro de ordenanza de los toques de pifanos y tambores” que se tocan en la Infantería, compuesto en 1761 por Manuel Espinosa de los Monteros, un compositor y director de la Real Capilla de la Música. A diferencia de otros himnos, le caracteriza que no tiene letra. Algún intento ha habido, pero creo que hay ejemplos en la vieja Europa que nos muestran anécdotas que, por comparación, dejan en muy buen lugar nuestra Marcha Real.
Entonces, ¿por qué tras su muerte, España era un imperio con superávit? En ese éxito económico algo tuvo que ver su valido, el conde de Oropesa, un tal Manuel Joaquín Álvarez de Toledo Portugal y Pimentel. Entonces, ¿por qué pudo convencer a su segunda y egoísta esposa de no regalarle a su hermano, Juan Guillermo de Palatinado, todas las pinturas de la corona? Entonces ¿por qué logró mantener a buen recaudo territorios que con monarcas anteriores habían tenido revueltas como Cataluña o Nápoles? Entonces, ¿por qué mantuvo buenas relaciones con Portugal y, sobre todo, por qué mantuvo a raya a la Francia de Luis XIV, el monarca más competente de aquella época? Entonces ¿por qué pudo defender Italia y más o menos los Países Bajos gracias a diferentes alianzas? Entonces, ¿cómo pudo reorganizar la hacienda castellana y sanear la economía tras los periodos convulsos de su padre y abuelo?

Pues eso, que nos han vendido un rey malo, y seguramente lo fue, pero no tanto como se dice, pese a que no fue debidamente educado para desempeñar el cargo. Estuvo bien rodeado y trabajó como el que más. Se empeñó en tratar todos los asuntos con sus ministros y todos los días estuvo más concentrado que el Avecrem.
Fue el único hijo de Felipe IV que llegó a la mayoría de edad. Era el hijo pequeño de su segunda esposa, su sobrina Mariana de Austria. Era el resultado de la endogamia de los Austrias y el tipo era más feo que toser con diarrea. Obviando el discurso de sus sucesores borbones, el menda seguro que no fue tan malo y tan tonto como siempre nos han dicho, sino más bien normalito y trabajador, pero sí que fue de salud débil. No olvidemos que los borbones, con el rey Sol a la cabeza, dirían tras su muerte que, sólo ellos iban a hacer las cosas bien en España. Como si el siglo de oro hubiera sido un fake. Otros reyes posteriores lo hicieron mucho peor que él, como Carlos IV o Fernando VII, y quizás solo los posteriores Felipe V y Carlos III fueron mejores que él, pero tampoco como para tirar cohetes.

El trending topic de su mal afamada historia fue su hechizo, y es que no tuvo hijos, ni con su primera esposa, María Luisa de Orleans, ni con la segunda, Mariana de Neoburgo, una hija de una tipa que gestó 24 veces y que fue fichada por su ADN como si de Ronaldo se tratase. Más bien fue como Hazard, si bien, la raíz del problema fue la genética del propio rey. En una cultura supersticiosa, entre unos y otros le practicaron exorcismos y de traca fueron los diferentes testimonios inquisitoriales al respecto. Casi volvieron loco al chaval y hasta el embajador inglés Stanhope llegó a afirmar que, el rey estaba más triste que un surfista en Bolivia. ¿Cómo estaría uno si el debate político se centrara en saber si el demonio te ha poseído una o veinte veces? Pues eso, que, además, y por su carácter enfermizo, murió a los 39 años y dejó un marrón de herencia que se disputaron como hienas los borbones y los austracistas. ¡Jo, es que nos robaron hasta Menorca y Gibraltar!

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Me ha encantabcomo lo has escrito y descrito. Genial