Corría el año 1883 cuando Alfonso XII realizó un tour por Austria, Alemania, Bélgica y Francia. A su paso por Alemania, el rey hispano fue nombrado coronel del regimiento de guarnición de Estrasburgo. El tema que subyacía en aquel entonces era que, la Alsacia había sido incorporada por Alemania a su territorio y Francia estaba en pleno proceso de intentar recuperarla. Pues eso, que la aceptación del nombramiento del Borbón en el castillo Homburgo no sentó nada bien a los galos y allí que le estaban esperando.
Al llegar a París y según un testimonio recogido por el periodista Alfredo Escobar, “los miles de individuos apiñados en la plaza aullaban como fieras, lanzando silbidos a todos los carruajes que parecían formar parte de la comitiva real; los oficiales españoles vestidos de uniforme fueron insultados”. Le lanzaron de todo ante la impasividad de unas autoridades galas que parecían estar muy cómodas con el devenir de los acontecimientos.
La repulsa del gobierno español y de otros países europeos no se hizo esperar y fue entonces cuando Francia, a través de su presidente, se disculpó oficialmente e invitó nuevamente a una cena a nuestro monarca. Alfonso XII aceptó la invitación y las disculpas, pero ya era demasiado tarde. Líjar, un pueblo de Almería de la Sierra de los Filabres, estaba tan enfadado que, le declaró la guerra a Francia el 13 de octubre de 1883. ¡Con un par!
Entre otras cosas, el acta decía: “Trescientos vecinos y seiscientos hombres útiles (…) uno por cada diez mil franceses”. Líjar, además, advertía a París de que España era el país de Bailén, Zaragoza, Sagunto, Lepanto y Pavía. No sé si les llegaron a asustar, pero lo cierto es que la declaración de guerra duró cien años, uno detrás de otro. Hubo que esperar al 30 de octubre de 1983 para firmar la paz oficialmente. En la placa, ubicada en el centro del pueblo, aún se puede leer: “Siendo rey de España Juan Carlos I, presidente de la República de Francia Francois Mitterrand y alcalde de Líjar Diego Sánchez Cortés, se firma la paz el día 30 de octubre de 1983 después de 100 años de guerra incruenta”. En el acto firmaron la paz de esta cruel guerra el director provincial de administración territorial, Fernando Fernández, el cónsul general de Francia en Málaga, Charles Santi, el vicecónsul francés en Almería, René Bicer y el alcalde de Líjar, Diego Sánchez, además de un total de 568 vecinos que perdonaban, pero que no olvidaban.

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Colo siempre, aprendiendo de tus relatos. Me encanta como escribes.