El estrecho de Bering se llama así desde 1728 en honor a su descubridor, el danés Vitus Jonassen Bering (conocido en ruso como Ivan Ivanovich). Pero ¿y si hubo un español que lo descubrió mucho antes?

Ese español que descubrió el paso del noroeste no era otro que un almeriense de Berja, un tal Lorenzo Ferrer Maldonado. El tipo, procedente de familia acaudalada, pero con líos con la justicia por culpa de la rebelión morisca de 1568, decidió enrolarse en un viaje a las indias.

La corona española necesitaba asegurar el Pacífico y el comercio con Asia, y descubrir el paso del noroeste era clave. Este menda documentó su descubrimiento en una publicación de 1609 bajo un título muy breve: “Relación del descubrimiento del estrecho de Anián, que hice yo el capitán Lorenzo Ferrer Maldonado en el año 1588, en el cual esta la orden de la Navegación y la dispusición del sitio y el modo de fortalecerlo y asimismo las utilidades desta navegación y los daños, de no hacerla, si siguen”. Este documento se perdió intencionadamente y se recuperó en 1866, lo cual, hace que el tema sea controvertido.

Los barcos de la expedición fueron La Esperanza y el Santa Ana. En ellos iban Miguel Alvear, Bartolomé de Velasco y Juan Martínez, pero el descubrimiento descrito en 1609 fue rechazado por el marqués de Velada, el cual, a su vez, estaba muy condicionado por un crack de la época, el primer arqueólogo de la historia y descubridor de las ruinas de Persépolis y Palmira, un tal García Silva de Figueroa. Las razones parece que fueron geoestratégicas por tener posiciones encontradas en cuanto a los lugares en los que poner el foco. Vamos, que por allí pensaban que hacía demasiado frio. Ojo, que el griego Juan de Fuca, a las órdenes de España, también pasó por allí en 1592 y sus informes también se perdieron por motivos similares.

En 1602 no llegaron a Bering, pero estuvieron muy cerca, Sebastián Vizcaíno y Martín de Aguilar. Todos ellos hablaron de la migración de las ballenas, así como de las gentes y detalles geográficos de la zona. Y lo siguiente que sabemos es ya el año 1728 con el danés Bering.

Tuvo que venir un geógrafo francés en 1770, Philippe Buache, en la Academia de las Ciencias de Paris para decir que quizás, ese estrecho debiera llamarse Estrecho de Ferrer, dando así credibilidad a nuestro andaluz. Es más, Malaspina tuvo que amoldar su viaje científico en 1791 para corroborar que el viaje de Ferrer existió, pero claro, el tema no fue nada fácil y llegaron hasta el Puerto del Desengaño (Yakutat Bay en inglés). Así, el viaje de Ferrer cogió fama de falso, pero parece ser que estudios recientes ven demasiadas coincidencias con la realidad dentro de los ámbitos de la geografía, fauna, flora, etc. Curioso es Quitatayarock en Alaska, es decir, lo que se le dijo a un galeón español para no colisionar con una roca, “quítate de allá”.


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