¿Sabías que el año termina un 31 de diciembre porque a un maño se le ocurrió levantar una pared? El maño era Caro de Sekaisa, o de Segeda, actualmente Egea de los Caballeros (actualmente esta población esta en otra ubicación), cerca de Calatayud, entre Poyo de Mara y Belmonte de Gracián. Sus vecinas eran Numancia y Bílbilis (Calatayud).
Numancia tenía 7 hectáreas, y Sekaisa 140, y tenía 30.000 soldados comandados por Caro. Pues bien, los romanos no podían con ellos pues eran la verdadera Galia de Astérix. Roma nombraba cónsules y armaba los ejércitos al comenzar el año, el 15 de marzo, y en la fiesta del nuevo año se comía el pan de marzo y tras ello se iban al destino de turno.

Sekaisa o Segeda era una ciudad íbera hostil y hasta que llegaban a tierras zaragozanas les daba fácil el mes de septiembre-octubre, y como las campañas duraban mucho, les pillaba el frio y por ello en las primeras guerras celtibéricas Roma resultaba perdedora.
Total, el año tenía 10 meses de 36 días, siendo el primer mes marzo. Como el año no era perfecto y se comían 5 días al año, hubo un momento en el que para corregir el error decidieron pasar a tener 12 meses con diferente duración, dando 30 ó 31 días (calendario juliano de Julio César). Pues bien, los últimos meses del calendario en crearse fueron enero y febrero, por eso febrero, al ser el último en crearse, duraba solo 28 días, y así, septiembre dejó de ser el mes 7, octubre el 8, noviembre el 9 y diciembre el 10.
Sekaisa era dura de roer, a los romanos siempre les pillaban las batallas en lo peor del calendario, con mucho frio, y además a Caro se le ocurrió levantar una muralla alrededor de Sekaisa en el 153 a.C., por lo que Roma decidió comenzar el año 2 meses antes y así elegir el cónsul antes, en enero, y llegar de este modo a Sekaisa con el buen tiempo y con la muralla de Caro a medio hacer.
De este modo, el año comenzaba en invierno y no en primavera. Eso sí, el pan de marzo pasó a comerse en enero y el pan de marzo o “marzo pan” pasa a ser el mazapán de fin de año, que ha evolucionado y ya nada tiene que ver con el de la antigua Roma.
En el 153 a.C. Roma casi pilla descolocados a los belos (habitantes de Sekaisa) por la maniobra de adelantar el inicio del año 2 meses, y los belos huyeron a Numancia, pero aguantaron el tirón. Finalmente, Sekaisa cayó en el 72 a.C., pero por culpa de Caro, nos tomamos las uvas el 31 de diciembre, fecha en la que concluye el año en más de medio planeta…y casi nadie en España lo sabe. Por cierto, la tradición de las uvas viene de un excedente de producción en época de Alfonso XII, tradición que se arraigó sobre todo en el reinado de su padre, Alfonso XIII.

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