María de la O Lejárraga es fiel reflejo, en lo personal, de lo que sufrió España con EEUU tras el desastre del 98. María era una gran escritora que, por temor a no llegar al gran público, firmó sus obras con el nombre de su marido, Gregorio Martínez Sierra, con el que contrajo matrimonio en Carabanchel en 1900. Eran tiempos en los que este tipo de trabajos no se suponía que debieran acometerlo las mujeres. Esto nos revela como de mal estaba el tema de la igualdad, apenas, poco más de un siglo atrás.
Eso sí, en el ámbito literario, era conocida por todos, esto es, Manuel de Falla, Juan Ramón Jiménez, etc. A Gregorio Martínez Sierra, sin embargo, sólo le conocían en su casa a la hora de comer. Tras separarse de su marido en 1922, no quiso desvelar el secreto porque, según ella, habría significado el fin de su reputación. Sus derechos de autor los heredó la hija que su marido había tenido con una amante. El tipo gastaba más que cuando te fuiste a Ibiza.
Fue entonces cuando ella comenzó a publicar con su nombre y sólo recibió críticas. Una detrás de otra. Además, se metió en política, sacando escaño por el PSOE en 1934. Tras la Guerra Civil, se exilió en París, en donde fue perseguida hasta por la Gestapo. Y a partir de ahí, viene el episodio más alucinante de esta escritora riojana.
De viaje por EEUU en la década de los 50’, María escribió una comedia para niños que llevaba por título “Merlín y Viviana” o “La gata egoísta y el perro atontado”. En la historia, narraba las aventuras y desventuras de un perro que se enamoraba de una gata presumida. La chica, orgullosa de su obra, se la envió en 1951 a un tal Walt Disney para ver si le encajaba en su ”business plan”. Meses más tarde recibió una notificación de Disney en el que se le informaba de que ellos sólo trabajaban con obras que ellos mismos encargaban, es decir, no les gustaba la iniciativa “estartapera” de nuestra escritora.
Poco más tarde, en 1955, se estrenó la archiconocida peli titulada “La dama y el vagabundo”. La historia cambiaba la gata por una perra. Por lo demás, se trataba de un plagio de cine, por lo que ella misma afirmó por carta a su traductora, Collice Portnoff. ¿Quién no ha visto esta película? Se trata de un clásico de Disney. María no protestó. Dijo que “¿para qué?”. Mientras tanto, Gregorio y Walter, cada uno con los suyo, seguían haciendo caja. Una pena, pero sí, el guion de esta peli fue escrito por esta señora de San Millán de la Cogolla que falleció en Buenos Aires en 1974. Una de las mejores y más desconocidas dramaturgas que tuvimos en el s. XX.
Por cierto, no ilustro estas líneas con imágenes de la dichosa peli porque, parece ser, que los de Disney defienden sus derechos de imagen mucho mejor que ciertas escritoras españolas del s. XX.
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Muchas gracias por contactarnos está terrible experiencia de la escritora María de la O Lejárraga. Historia que desconocía y que nos recuerdan como abusan de l@s escritor@s los poderosos.