¿Quién es el deportista más rico de España? La lista Forbes de 2022 dice que Nadal tiene 250 M€, si bien la web especializada Sportico afirma que en su carrera ha ganado hasta 690 M€. Fernando Alonso posee 225 M€ según Forbes, pese a que Sportico le sube hasta los 645 M€ de ganancias y tras ellos y, siempre por encima de 100 M€, tenemos a Sergio Ramos, Andrés Iniesta, David de Gea, Gerard Piqué y Pau Gasol. Internacionalmente y según Sportico, el archiconocido Messi asciende hasta los 1.667 M€ y los deportistas más ricos son un tal Cristiano Ronaldo con 1.920 M$ , Tiger Woods con 2.660 M€ y Michael Jordan con 3.750 M€. Detrás de ellos, Arnold Palmer, LeBron James, Jack Nicklaus, Mbappé, David Beckham y Roger Federer.
Pues bien, hubo un piloto español que fichó por Honda, Aston Martin y Ferrari y que superó a todos estos segundones. Acumuló 12.700 M€ y nadie en España le conoce. Tiger Woods fue el siguiente deportista en pasar la barrera de los 1.000 M€. Este piloto nació en Mérida, la entonces capital de Lusitania conocida como Augusta Emérita. Lo sé, entonces no existía aun España como tal. El menda acumuló esa cantidad de pasta en sestercios, es decir, 35,86 millones de dichas monedas y que hoy equivaldrían a esa cifra estratosférica de euros. Ganó esa cantidad gracias a sus éxitos deportivos y gracias a la publicidad y al merchandising de la época, es decir, figurillas, lámparas de aceite con su efigie, mosaicos (actuales posters), etc. El menda estaba hasta en la sopa.

La mejor cantera para carreras de carros en el s. II era el circo de Mérida. Dio las mejores bigas (2 caballos), trigas (3 caballos) y cuadrigas (4 caballos) de la época y, sobre todo, dio los mejores aurigas, esto es, los pilotos. El mejor piloto fue Cayo Apuleyo Diocles, el deportista español que ha ganado más pasta de la historia. El resto, al lado suyo son donnadie. Comenzó a despuntar en Mérida. En la época había cuatro facciones que hoy llamaríamos escuderías. Nunca ficho por Williams, la facción azul. Con Honda, la facción blanca, comenzó a cosechar éxitos a la edad de 18 años, es decir, en el año 122. A los 24 años fichó por la verde, Aston Martin, y su apogeo llegó con la roja a los 27 años, con Ferrari. Los 30.000 espectadores del circo de Nerón, ubicado en el mismísimo Vaticano vibraban como auténticos tifosi con sus giros y con sus famosos caballos llamados Cotino, Pompeyano, Abigeio, Gálate y Lúcido. Cosechó un 35% de victorias con 1.462 carreras ganadas, y siempre jugándose la vida. Ya hubieran querido Michael Schumacher o Valentino Rossi. El tipo era más rápido que un abuelo poniendo la sombrilla en la playa.

El emeritense iba siempre acompañado de preparadores de caballos, veterinarios, mozos, etc, y con unos caballos perfectamente engalanados. Ríete tú de Ben-Hur y Messala. De este periodo viene la frase del poeta romano Juvenal sobre “pan y circo” (“panem et circenses”), aludiendo a un pueblo ya degenerado. ¡Menos mal que estas cosas ya no pasan!
Casi todos sus rivales murieron en alguna carrera, pero él no. Se retiró asquerosamente rico con 42 tacos y sus fans le levantaron un monumento en el circo de Nerón. Sus últimos días los vivió en Palestrina (antigua Praeneste), cerca de Roma, heredando su fortuna sus dos hijos. ¡Extremeño tenía que ser el menda! Por cierto, en Madrid tenemos cuatro aurigas muy visibles como monumentos y ninguna es en honor a Cayo Apuleyo Diocles.

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