Si eres una persona muy de izquierdas, por favor, no leas este capítulo y pasa directamente al siguiente, que te va a gustar más.

Esta batalla suele ser un tema a evitar porque detrás de ella se esconden valores muy criticables, pero me parece que no es de recibo olvidar a unos tipos que lo dieron todo en las peores de las circunstancias, y sobre todo, porque en muchos casos no tenían nada que ver con aquellos valores que se les presuponía.

Krasny Bor, localidad cercana a San Petersburgo, fue una batalla que tuvo lugar en la Segunda Guerra Mundial y que fue también conocida como la Segunda Batalla del Lago Ladoga, en la fría Unión Soviética, actual Rusia, cerca de la entonces Leningrado que hoy es conocida como San Petersburgo, es decir, ¡un frío de narices! ¿Y quienes estaban allí? Pues unos españoles más duros que una infancia en Siria.

¿Por qué se trata de olvidar a estos españoles? Pues porque conformaban la 250ª División de Infantería más conocida como División Azul, es decir, unos facholis. Se trató de unos 45.000 soldados que participaron en varias batallas del sitio de Leningrado entre 1941 y 1943 dentro del marco de las buenas relaciones que el dictador Franco poseía con un tal Adolf Hitler. ¡Pa habernos matao! Y cuidado, que además fueron con ellos 146 mujeres como enfermeras.

España, destrozada tras la Guerra Civil, pasó de un estado neutral a uno de “no beligerancia”, que no es lo mismo. Ya sabemos, los términos estúpidos que se emplean para enmascarar acciones que nos son precisamente las más deseables. Parece que a la Alemania nazi la ayudaron pocos, pero a las más que sabidas Italia y Austria, se habían sumado simpatizantes como Finlandia, Croacia, Eslovaquia o Rumanía ante la inminente invasión soviética. Así, España se sumó con esta División Azul.

¿Quiénes estaban en esta división? Principalmente voluntarios y, ojo, que fueron tantos que solo se cogieron a la mitad. Se alistaron falangistas, partidarios del bando nacional que habían estado acotados en el bando republicano durante la guerra y que sentían como que no habían ayudado lo suficiente en la Guerra Civil y además, se alistaron republicanos, no muchos, para limpiar sus antecedentes o los de familiares que se habían opuesto a Franco. Así pues, sí, facholis la mayoría, pero no todos.

El problema vino con los reemplazos, y es que en 1942 “Radio Macuto” decía que las condiciones que se vivían en el norte de la URSS eran más feas que una diarrea estando de visita.

Soldados de la División Azul

Al mando estuvo Emilio Esteban Infantes, de la Academia Militar de Toledo, con el objetivo de frenar la Operación Estrella Polar de un tal Stalin. El 10 de febrero de 1943 a los españoles solo les cayeron 36.000 proyectiles. Se dice que el capitán Ruiz Huidobro comenzó a gritar ante el avance de los blindados soviéticos “¡que somos españoles, que esto no es nada, que por aquí no pasan!” Cuando todo estaba ya casi perdido, fue cuando por la retaguardia aparecieron tanques nazis que vinieron a ayudar a los pocos españoles que quedaban, dando así al traste con la Operación Estrella Polar.

El tema es que los españoles impidieron al ejército soviético avanzar y lo mantuvieron en el perímetro del sitio de Leningrado a temperaturas bajo cero. Murieron 22.700 españoles, 326 desaparecieron en la nieve, casi 9.000 fueron heridos y 1.600 sencillamente se congelaron. Por el contrario, los rusos perdieron a 50.000 hombres, y eso que jugaban en casa. Que sí, que los de la División Azul eran unos facholis en su gran mayoría, pero ¡vaya tela! Imagino que viniendo de Hitler esto a día de hoy debería dar repugnancia y no ser motivo de orgullo, pero el caso es que el menda empezó diciendo de los españoles que eran “una banda de andrajosos” para terminar afirmando que “los soldados españoles son extraordinariamente duros para las privaciones y ferozmente indisciplinados” y es que, efectivamente, como dijo Pérez-Reverte, “no hay nada más peligroso en esta vida que un español acorralado”. Lo triste de todo esto fue que unos españoles se fueron a pasar frio a lo más recóndito del planeta para proteger al nazismo del comunismo, es decir, dos de los regímenes más totalitarios de la historia del ser humano, o le que es lo mismo, se juntaron el hambre con las ganas de comer.

Batalla de Krasny Bor

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