Nacida en 1484 en Atienza (Guadalajara, pero perteneciente a Soria en aquella época), Luisa de Medrano Bravo de Lagunas Cienfuegos, conocida en la época como Lucía de Medrano y llegando a nuestros días, sencillamente, como Luisa Medrano, fue una latinista, poetisa, pensadora y profesora de la Universidad de Salamanca en un momento en el que estos menesteres no estaban permitidos a las mujeres. Procedía de un alto linaje puesto que, su abuelo conquistó el castillo de Atienza en apoyo de Isabel la Católica y en contra de su hermanastro, Enrique IV. Pariente de la casa de Alba, era descendiente de Guzmán el Bueno, es decir, de la casa de Medina Sodonia, y prima de la familia del posterior Juan Bravo.
Su padre y su abuelo murieron en la reconquista de Granada y huérfana de padre con sólo 8 años, la propia reina se hizo cargo de su educación, y seguramente, por ello, tuvo la posibilidad de cultivarse. La cosa, además, fue fácil porque su hermano Luis era el rector de la Universidad de Salamanca.
Como oradora, parece ser que no tuvo igual y todo aquel que la escuchaba quedaba impresionado, siendo, además, y he aquí su importancia, la primera mujer europea que fue catedrática, y así lo atestigua la historiadora y escritora alemana Thérèse Oettel. La pena es que, Carlos I, años más tarde, mandó destruir todo lo concerniente a esta mujer adelantada a su tiempo y es por ello que, no nos ha llegado ningún escrito de ella. En 2015, Castilla-La Mancha creó un premio sobre igualdad de género llamado “Luisa de Medrano”.

En paralelo, y un poco mayor que Luisa Medrano, tuvimos a Beatriz Galindo, humanista, niña prodigio y profesora de nada menos que Isabel la Católica. Con grandes dotes para el latín, comenzó a ser conocida como “la Latina”, destacando como alumna en la Universidad de Salamanca. Experta en griego y en Aristóteles, iba para monja cuando fue llamada para educar y aconsejar a la reina. A ella se debió el hospital de la Latina, que se ubicó en un barrio que, a día de hoy, ha heredado el nombre de tal hospital y que se refiere a su apodo, el Barrio de la Latina de Madrid. Numerosos son los centros educativos que también portan su apodo o su nombre, y hasta un Airbus se ha bautizado con el nombre de esta humanista y poetisa de los s. XV y XVI.
Y, por último, también disponemos de un edificio muy singular en el distrito Salamanca, el edificio Beatriz, en honor a esta gran mujer, sito en la esquina de las calles Velázquez y Ortega y Gasset de Madrid, justo en el lugar que ocupaba el primer convento de las monjas Jerónimas, fundado por Beatriz Galindo en 1509, muy a las afueras de Madrid y que fue sede del Banco Popular Español. La fachada, de estilo brutalista, es la primera fachada portante de España (sostiene al edificio). En su interior aún se conserva la reja del coro del convento y la fachada, precisamente, está inspirada en dicha reja de las monjas jerónimas.

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