Sí, esta expresión la has dicho miles de veces. Se cree que Pedro I de Aragón, hijo de Sancho Ramírez y de Isabel de Urgel, nació en 1068. Era la época en la que un Aragón en pañales anhelaba descender en latitud y altitud y acercarse a los valles fértiles del sur.

El tipo vivió poco pero rápido. Casado con solo 17 tacos con la joven Inés de Aquitania, no tuvo mucha suerte ya que tanto Inés, la reina de Aragón y Navarra, como sus hijos, murieron muy pronto. El chaval, porque seguía siendo un chaval, se casó con Berta de Saboya y Aquitania. Esta Berta no es poca cosa ya que se trata de la tipa que vivió a los pies de la sierra de Marcuello dirigiendo unos pueblos que se conocieron como el Reino de los Mallos en el entorno de Riglos, un lugar más que bonito.

Tras conquistar Monzón, su padre le encomendó su defensa ante los innumerables ataques de la taifa de Lérida. El tipo no paró de conquistar y por hacerse con territorios se hizo hasta con Marina d’Or, o sea, Oropesa y también otros núcleos como Miravet, Mont-Roig y Azafat. Así, muy joven, se coronó como rey de Aragón y Pamplona.

Su gran hazaña llegó en 1096, cuando conquistó Huesca en la batalla de Alcoraz al rey moro de la taifa de Saraqusta o Zaragoza y a los castellanos que acudieron a defenderla de un avance aragonés que en aquel momento fue considerado una gran amenaza. La leyenda dice que en aquella victoria le ayudó San Jorge, Jordi para los amigos. Dicen que tuvo no demasiada resistencia y que se paseó por Huesca con una gran familiaridad y confianza en un lugar que hasta entonces le era totalmente desconocido. De este comportamiento surgió una frase que decía eso de “anda como Pedro por Huesca”. Este dicho inicial evolucionó al actual y conocidísimo “anda como Pedro por su casa”.

Acto seguido se unió al Figo de la época, el Cid Campeador, ancestro directo de nuestro rey actual. Sus últimas grandes adquisiciones fuero Barbastro y Sariñena en el 1100 y Bolea en el 1101. Cerca de Zaragoza construyó el castillo de Juslibol (procedente del grito de guerra de Deus lo vult, es decir, Dios lo quiere), pero no viviría para ver la reconquista de esta gran ciudad puesto que murió muy joven, en 1104, luchando contra el conde de Pallars-Sobirá en el valle de Arán. Sin descendencia, le sucedió Alfonso I el Batallador.

Para los agonías, sí, hay quien dice que la dichosa frase antes mencionada se asocia también a San Pedro, el dueño de las llaves del cielo y que eso, que en su reino celestial anda como Pedro por su casa.

Castillo de Marcuello desde el que gobernó Berta de Aragón

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