¿Y si dijéramos que un cordobés de pura cepa se preocupó del sentido del amor y desarrolló una filosofía neoplatónica inédita en Alejandría y que escribió la mejor obra de toda la literatura islámica? Fue “El collar de la paloma”, y estableció un estudio amplio sobre los fundamentos del amor, sus desventuras, la fealdad del pecado y la excelencia de la castidad. Parece un poco rancio, pero es que el menda nació en el 994, y de rancio lo justo, porque el tipo, en esta obra, vincula una paloma con el alma, siendo el alma muy libre de tejer su propio destino, o sea, su collar, pero sin alterar la naturaleza del ser que la engendró. Tiene frases profundas como que el amor radica en la esencia del alma o que el amor que entra con dificultad no sale con facilidad, o que el amor es una rica dolencia, estableciendo un tratado completo sobre la mirada y la comunicación. Y todo esto en el s. XI. El nombre del autor en estas latitudes no es que sea muy conocido, un tal Ibn Hazm, pero resulta que antes que nosotros, lo tradujeron al inglés en 1931 y más tarde al alemán y al italiano. España tradujo a su compatriota en 1952, siendo un tal Ortega y Gasset el que puso en el mapa el famoso “collar de la paloma” gracias a su prólogo.

Ibn Hazm

No contentos con ello, un murciano es considerado por el islam como el más grande de los maestros. Eso sí, la lengua que vehicula los estudios de este menda son en inglés, no nos hagamos ilusiones. El tipo en cuestión se llama Ibn Arabi y el presidente iraní, el ayatolá Jomeiní, le dijo al soviético Gorbachov en 1989 que debía leer a este andalusí si quería entender de verdad el pensamiento del islam. Este tipo del s. XII fue un maestro sufí que se centró en el misticismo del islam y no sólo eso, ya que su propuesta universal es que todas las creencias son manifestaciones del ser como expresiones únicas de posibilidades del ser, que participan de una verdad última que les da sentido. Amante de la tradición, su obra es antídoto ante el fanatismo tanto religioso como ateo. ¿Qué pensarán de él los del ISIS? Para él nada era feo, sino bello o más bello aún, y la cosa lo era sólo por el hecho de existir. Confrontó en todo momento a la filosofía y a la religión de su tiempo para tener una respuesta a todo. Para él, los doctores de la ley son para el pueblo como los faraones a Moisés. Él entendía un continuo entre el espíritu y el cuerpo, de modo que hablaba de la unidad del ser, el que nos da sentido. Para él, el conocer era retirar el velo de lo que nos impide ver.

Ibn Arabi

Contemporáneo suyo fue el cordobés Averroes, algo más conocido a día de hoy, pero no mucho. De profesión polímata, fue experto en medicina, derecho, matemáticas, astrología y filosofía. Solo dejo de estudiar dos días, el de su boda y el de la muerte de su padre. Fue juez en Sevilla y Córdoba. Acusado de herejía (aun no existía Torquemada) se retiró a Lucena y nunca guardó rencor a sus perseguidores. Escribió más de 100 obras que fueron de obligada lectura en los círculos académicos de toda Europa. Fue el gran intérprete de Aristóteles y su obra fue la cumbre del pensamiento de la edad media. Su obsesión fue conciliar la verdad religiosa y la verdad de la razón. Tras ser perdonado, lo reclamaron en Marrakech, ciudad en la que murió, pero pidió ser enterrado en su Córdoba natal.

Averroes

Abbás Ibn Firnás fue un menda de Córdoba considerado precursor de la aeronáutica. De origen bereber, vivió en el emirato omeya. El tipo diseñó el primer paracaídas de la historia en el 852. Sí, sí, has leído bien, no faltan números en la fecha. Se subió a una torre de Córdoba y aterrizó sufriendo lesiones leves. ¡Con un par! El 875 se fabricó unas alas de madrea recubiertas de telas de seda. Con ellas, se lanzó desde una torre a un valle y aunque se fracturó las dos piernas, los testigos afirmaron que el vuelo fue bastante estético. En ese aterrizaje “forzoso” cayó en la cuenta de la necesidad de haber añadido una cola. Un puente en Córdoba y un aeropuerto en Irak llevan su nombre y, además un cráter en la Luna. En España, por supuesto, ni flowers.

Abbás Ibn Firnás

Ibn Battuta, de Tánger pero ciudadano de la Al-Andalus ibérica, viajó por todo el mundo conocido, de modo que viajó a la Meca, Irak, Persia, Kurdistán, Yemen, la costa oriental africana, África Ocidental, la India, sureste asiático y China, y todo ello en el s.VIII. Para que nos hagamos una idea, el menda viajó el doble de km que un tal Cristóbal Colón 7 siglos después.

¿Saben los españoles de ellos?

Ibn Battuta

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