Este genovés era hijo de una importante familia financiera. Sus padres eran Cristoforo Centurione y Liquienetta Negro. A sus 25 años, es decir, recién llegado a su mayoría de edad, ya pudo ser enviado por su familia a España para hacer negocios. Junto a sus hermanos fundó dos bancas, una en Génova y otra en Madrid.
La monarquía Hispánica llegó a suspensión de pagos de deuda internacional hasta en dos ocasiones a principios del s. XVII, como la ocurrida en 1627 y es que en el imperio español no se ponía el sol. Mantener todos esos territorios no era ni fácil, ni barato. Así, tipos como Octavio Centurión eran necesarios para facilitar un préstamo detrás de otro (entonces se les llamaba “asientos”) según los intereses de la corona. Estos préstamos, en muchas ocasiones, eran de millones de ducados, es decir, de cientos de millones de euros actuales. Por ejemplo, en la época de Felipe III y el duque de Lerma, en 1603, este menda le consiguió a la corona un asiento de nueve millones de ducados, y éste préstamo, efectivamente, no fue el único que pasó por las manos de Octavio Centurión.
El tipo llegó a ser tan influyente que fue camarero de la reina, mayordomo mayor de la infanta María Teresa de Austria y Borbón (la mujer de Luis XIV, el rey Sol), consejero del Consejo de Hacienda, consejero del Consejo de Guerra y tesorero general de los Presidios y Fronteras. Siendo genovés llegaría, incluso, a ser noble castellano, puesto que obtuvo el título de Marqués de Monasterio.
La inestabilidad política en el s. XVII era generalizada en toda Europa, y la presencia de estos tipos fue definitiva, ya que, las decisiones de estos banqueros, influía directamente en el futuro de muchos países. ¡Menos mal que estas cosas ya no pasan!
Se ganó la confianza de dos de nuestros peores monarcas, Felipe III y Felipe IV, y esto le permitió a la corona española acceder a los mercados financieros internacionales. El tener influencia financiera le llevó a ser, también, influyente en lo político y en lo social.
Muchos palacios que vemos hoy en España con esos mármoles travertinos, esas columnas y todo tipo de dinteles, esos tapices, esas gárgolas, esas chimeneas adornadas, esas policromías, esos materiales de alta calidad, tenían como origen complejas operaciones financieras que permitían el abastecimiento de materiales a reyes, validos, duques y marqueses que endeudaron sin mesura las arcas de un país exhausto que, poco a poco, ya perdía su soberanía financiera en los siglos XVI y XVII.
Este Botín del siglo de oro falleció a los 78 años y pasó cincuenta de ellos entre Madrid y Valladolid y es que, si querías dedicarte a la banca, uno de los mejores clientes, si no el mejor, era la corona española.
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