Estando reciente la muerte de Benedicto XVI, me gustaría hablar de un Benedicto anterior y que la lio parda. Desde que Pedro fuera el primer papa de la iglesia católica en el s. I, se han sucedido 266 papas hasta el actual Francisco I, y solo tres de ellos han sido españoles: un gallego y dos valencianos. Dámaso I, el gallego, estuvo en la silla de Pedro del 366 al 384, Calixto III de 1455 al 1458 y Alejandro VI, de la familia de los Borgia y sobrino del anterior, de 1492 a 1503, siendo, además, un papa sobre el que se ha escrito mucho y en torno al cual, hay mucha leyenda negra.
Hubo un cuarto que no figura en el listado de 266, Benedicto XIII, nacido en Illueca (Zaragoza) y que ejerció de papa de 1394 a 1423. Su nombre fue Pedro Martínez de Luna y Pérez de Gotor y ha pasado a la historia como el Papa Luna, pero también como el antipapa, puesto que fue elegido durante el Gran Cisma de Occidente o Cisma de Aviñón, y es que, en aquellos tiempos, hubo hasta tres papas simultáneamente atribuyéndose la silla papal.

Doctor en derecho canónico en Montpellier, había hecho previamente carrera militar, por lo que el menda, ya, de entrada, era peculiar. Inteligente, austero, trabajador y de carácter conciliador, terminó poniendo en jaque a todas las coronas europeas y a la institución de más poder de la época, la Iglesia.
Tras la muerte de Gregorio XI se eligió a Urbano VI en un cónclave de 16 miembros, pero el tipo, con modos bastante dictatoriales que no terminaron de gustar, provocó que 13 cardenales le acusaran de haberle elegido bajo amenazas, y es que las turbas romanas exigían un papa romano o, al menos, italiano. Así, en Aviñón, eligieron a Clemente VII en 1378, siendo el inicio formal del cisma, ya que ambos papas se excomulgaron mutuamente. En ambas facciones se sucedieron papas, siendo el más longevo el papa Luna en la facción antipapal y, de hecho, hay quien afirma que el papa español fue el elegido por más cardenales antes del cisma. En el Concilio de Pisa de 1409 se acusó a ambos de herejía y se eligió a un tercer papa, un profesor de Oxford de origen griego que se enfundó la mitra papal bajo el nombre de Alejandro V. Sólo duró un año, y le sucedió Juan XXIII (tuvimos otro llamado igual en el s. XX), y ahí teníamos a 3 papas enfrentados, Juan XXIII, Gregorio XII y nuestro papa Luna, Benedicto XIII.

Tras el Concilio de Constanza se resolvió el cisma con Martín V, un claro líder en una Iglesia huérfana de ello durante 4 décadas. Martín V trató de envenenar con arsénico al Papa Luna sin éxito, y nuestro papa, como buen aragonés, siguió convencido de ser el único papa hasta su muerte, en Peñíscola, en 1423 y con 95 tacos. Uno de sus últimos respaldos fue Escocia, en donde fundó la universidad de Saint Andrews, la más prestigiosa y antigua de aquel país. De Benedicto XIII, además, viene el término “seguir en sus trece” y hay quien afirma que en el castillo del Temple de Peñíscola se siguen oyendo voces que dicen “¡Soy el verdadero papa!”.

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