Cuando hablamos de militares de reconocido prestigio en España a lo largo de nuestra historia, siempre, como un resorte, salen los tercios. Lo que no mucha gente conoce es que también tuvimos, en la época de la reconquista a unos tipos que eran conocidos como los almogávares y que eran más bastos que un petit suisse de tocino. Importante, España aun no existía como tal.

Si existieron en Castilla, en donde se hicieron realmente populares por sus éxitos en el frente mediterráneo fue en la corona de Aragón. Eran las temibles fuerzas de choque aragonesas.

Se trataba de una infantería ligera, bien equipada, y que puso foco en hacer incursiones durante la noche. Etimológicamente, el término viene del árabe y significa “el que provoca algaradas”, si bien hay más acepciones. Al principio fueron soldados sarracenos, de ahí el término, pero finalmente se hicieron famosos los almogávares aragoneses. El primer cronista en mencionarlos oficialmente, en el s. X, fue un tal Ahmad ibn Muhamad  ar-Razí, es decir el conocido como moro Rasis, el Cronista. Este corresponsal de guerra los ubicó en el valle del Ebro.

Dentro de su escalafón, el almogávar era el peón u hombre de campo, el almocadén era el capitán y el adalid “el que enseña el camino” era el de mayor rango y requería de sabiduría, esfuerzo, inteligencia y lealtad. Fueron considerados la mejor infantería de la época. Participaron en Navas de Tolosa y también en Sicilia para luchar contra los turcos.

Siempre llevaban una piedra y yesca para hacer fuego, de modo que al entrar en combate la golpeaban con su espada y salían chispas. Es así por lo que decían  “Aur, aur…desperta ferro”, es decir, “escucha, escucha…despierta hierro”. Luego nos ponen la escena de “300” y la gente flipa, manda h… .

Tras acabar la reconquista, el Imperio Bizantino reclamó sus servicios, formándose así la Gran Compañía Almogávar liderada por un italiano llamado Roger de Flor. Fue el caudillo de la Gran Compañía Catalana de los almogávares, con 18.000 aragoneses conformando sus filas.

Tras cosechar victorias, Miguel IX Paleólogo, el hijo de Andrónico II, le invitó a un festejo en donde mercenarios alanos le asesinaron. Lejos de volverse a Aragón, los soldados de Roger se quedaron para hacer lo que se conoce como “venganza almogávar”, matando sin parar a griegos, bizantinos y alanos. Siempre lucharon en inferioridad y siempre resultaron victoriosos. En cierta ocasión, 8.000 almogávares vencieron a 30.000 jenízaros.

Contratados por el duque de Atenas, éste les hizo un «simpa» y los aragoneses no se amilanaron y tomaron Neopatria para dárselo a la corona de Aragón. Mantuvieron el dominio hasta 1391. Desaparecieron con los Reyes Católicos y a continuación vinieron los tercios.

A día de hoy, para maldecir, la típica frase griega es “¡Que te lleve el catalán!”. Y no, no se refieren a Putinmón.

Roger de Flor

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