Enrique II, el primer Trastámara  rey de Castilla, se las vio con el Príncipe Negro, Eduardo de Woodstock, primogénito de Eduardo III de Inglaterra, y de este modo Castilla se metió en la Guerra de los 100 años del lado francés. Era la época en la que el almirante mayor de Castilla era un genovés llamado Bocanegra. La duda era si Castilla sería una potencia marítima por méritos propios o si sencillamente los éxitos le venían por el atrevido Bocanegra.

Cuando presumimos de marinos españoles, el primero debería ser, sin duda, Fernando Sánchez de Tovar, un menda nacido en Lisboa y que junto a Bocanegra sirvió a Pedro I en contra de Aragón, pero que en 1366 se cambió de bando y pasó junto a Bocanegra a las órdenes de Enrique II, el hermano bastardo de Pedro I el Cruel.

Ataques de Sánchez de Tovar

En la guerra de los 100 años Tovar apresó al yerno del rey inglés. En 1373 se había hecho con toda la costa entre Burdeos y Ouessant, y tras la muerte de Bocanegra, Tovar fue el almirante Mayor de la Mar para Enrique II. La enfermedad del Príncipe Negro y la senectud de Eduardo III, hicieron que el castellano junto al francés Jean de Vienne saquearan Rye, Folkestone, Lewes, Portsmouth, Dartmouth, Plymouth, Hastings, Poole y la isla de Wight. Pero si Tovar se hizo famoso por algo fue porque en 1380 se metió hasta la cocina, remontando el Támesis desde North Foreland y llegando a Gravesend, a escasos km de Londres y sembrando el pánico en la isla como jamás hubieran adivinado a pensar.

Claro, estas cosas tan raras eran casi imposible de repetirlas, pero resulta que 25 años más tarde, en 1405, Pero Niño, Conde de Buelna, un menda con patente de corso, saqueó junto a otro francés, Charles de Savoisy, las ciudades de Saint Ives, Poole, Southampton y las islas de Portland y Jersey.

Pero Niño Laso de la Vega fue un vallisoletano criado junto al hijo de Juan I, el príncipe que sería más tarde Enrique III, y de este modo recibió la mejor de las educaciones posible. Era un espadachín mejor que Errol Flynn y ya a las órdenes de Enrique III se le encomendó limpiar el Mediterráneos de piratas, si bien al final se ensañó con los bereberes y terminó haciéndose un pirata más, no solo en este mar, sino también en el Atlántico.

Así, en el Cantábrico, los piratas ingleses encontraron la horma de su zapato. Se hizo famoso por ataques relámpago, saqueo, incendio y huida rápida, de modo que para los ingleses todo lo de Pero Niño resultaba más feo que el parto de Mick Jagger. Quiso emular a Sánchez Tovar atacando Londres, pero claro, los franceses fliparon, y para darle la razón como a los tontos le llevaron a Southsampton y le hicieron ver que aquello era Londres. Murió pensando que hizo la misma gesta que Tovar. ¿Qué habría pasado si hubiese atacado Londres de verdad?

Pero Niño dejó su vida escrita en “El Victorial”, gracias a su alférez Gutiérrez Díez de Games, obra considerada como la primera biografía de la literatura española.

Pero Niño

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