En este capítulo, vamos a hablar de los jefes de estado hayan sido reyes, emperadores o presidentes de lo que hoy denominamos España, en definitiva, los mandamases de nuestra historia. Siempre iremos de lo actual a lo más antiguo, y es por ello que, comenzando con nuestro actual sistema de gobierno, el proporcionado por la Constitución de 1978, se podría decir que manda más quien gobierna que quien reina. Se trata de un sistema por el cual el rey solo reina y el presidente gobierna, por lo que comencemos por los presidentes de gobierno. No está exento de polémica el propio término de “presidente” en sí, y es que está bien visto, según determinadas líneas editoriales, hablar de “presidentas” y no de “presidentos”. Personalmente, no sé cuando la “e” es machista y cuando no, pero como no hemos tenido aún mujeres presidente, el melón aún está por abrir. Cuidado, porque en otras instituciones sí ha habido mujeres con el cargo de presidente y los videos de yuotube están ahí para hacernos reír a carcajadas.
Vamos a obviar a determinados presidentes anteriores a la Constitución de 1978, y es que se trataron de presidentes en donde las figuras del dictador Francisco Franco y el rey Juan Carlos I influían y decidían más de lo que deciden tras la carta magna. Así, quitamos a presidentes como Luis Carrero Blanco, Torcuato Fernández-Miranda, Carlos Arias Navarro, Fernando de Santiago y el último de ellos, Adolfo Suárez, designado por el rey en 1976, confirmado por el rey en 1977, pero elegido democráticamente como primer presidente de la era Constitución del 6 de diciembre de 1978. Así tenemos que:

En cuanto a los reyes de España, hemos tenido dos grandes dinastías, esto es, Austrias y Borbones, pero sin olvidar a un Napoleón, a un Saboya y varios periodos en los que tuvimos un gobierno provisional, dos repúblicas y una legislatura. Tampoco debemos olvidar las tres guerras carlistas con tres pretendientes, Carlos V, Carlos VI y Carlos VII, es decir, Carlos María Isidro de Borbón, Carlos Luis de Borbón y Carlos de Borbón y Austria-Este. Previamente hubo otro Carlos III que le disputó a Felipe V la corona española a comienzos del s. XVIII. Así tenemos que:

En cuanto al Reino de Castilla, particular mención merece Juana I, la conocida como Juana la “Loca”. De loca no tenía nada, pero su padre y su hijo la encerraron en Tordesillas durante 46 años. Quien mandó tras la muerte de su padre fue, sobre todo, su hijo Carlos I de España y V de Alemania, pero la realidad es que su hijo fue gobernador en Castilla. Hasta que su madre no falleció, él, técnicamente, no ascendió al trono de este reino.

El Reino de Galicia surge tras la partición entre hijos de reinos mayores.

El Reino de León tuvo a la primera reina europea.

El Reino de Asturias fue el germen de la reconquista.

La última reina de Aragón fue Juana I, si bien nunca reinó puesto que estuvo encerrada por su hijo, Carlos I de España y V de Alemania.

En cuanto al reino de Navarra, vamos a dividir dos momentos históricos: cuando se hablaba del Reino de Navarra y un momento anterior en el que se hacía referencia al Reino de Pamplona. En pleno s. XVIII, los reyes de Francia lo fueron tanto de Francia como de Navarra.


Dentro de lo que sería Al-Ándalus, distinguimos, aparte, el reino de Granada como bastión de la resistencia musulmana en la península. Igualmente, no se indican las mujeres consortes porque fueron numerosísimas.

En lo referente a Al-Ándalus, vamos a diferenciar los emires y califas sucedidos desde el año 711, año en el que invaden la península, y los reinos de taifas, en los que la sucesión de reyezuelos acontece de modo vertiginoso entre la multitud de taifas que surgieron. En este caso y salvo alguna excepción, no se indican las esposas ya que en algunos casos fueron innumerables.

El Reino Visigodo se caracterizó por los magnicidios.

Los bizantinos invadieron parte de la península en el s. VI, el sur concretamente, de modo que los vándalos dieron paso a unos tipos cuyo emperador estaba en el otro extremo del Mediterráneo, pero el emperador al fin y al cabo de estas tierras andaluzas.

El Reino Suevo coincidió con la caída del imperio romano.

Vándalos y Alanos entraron en la península por separado, pero se terminaría uniendo, habiendo dos territorios claramente diferenciados, uno al norte y otro al sur de la península.

En cuanto a la Hispania Romana, no señalamos los cónsules de la República, los cuales eran electos cada año. Había uno en oriente y otro en occidente. Nos referimos, sobre todo, al Imperio y no indicando los emperadores que se sucedieron una vez no hubo presencia romana en Hispania.


En referencia a los cartagineses, nos centramos, sólo, en los reyes y generales que hubo mientras tuvieron presencia en la península Ibérica.

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