Recuerdo en mi etapa del colegio que, entre los temas de romanos y visigodos siempre había un párrafo, como mucho dos, que decían que unas tribus bárbaras procedentes de Asia y centro de Europa habían invadido la península Ibérica, instalándose los suevos en Galicia, los vándalos en Andalucía y los alanos en el centro peninsular. Y ya esta. No había más. Un párrafo puente entre romanos y visigodos y a correr.

Pues bien, ante la poca información, si uno rasca un poco, se lleva sorpresas. Si investigas más te darás cuenta de que los más importantes, cuantitativamente hablando, eran los alanos.

Los alanos, muy relacionados con los sármatas (unos nómadas que ocupaban las actuales Ucrania, Rumanía y sur de Rusia), tenían origen iranio y hablaban la lengua irania. Sus antepasados, a su vez, eran los indo-iranios o indo-arios, es decir, de ellos procede el término ario. Mi tocayo romano, Amiano Marcelino, ya indicó que estos tipos eran los Brad Pitt de la época, es decir, rubios, de ojos fieros, altos y bien parecidos. Hay quien les ubica como una de las doce tribus perdidas de Israel, con los hunos, con los jázaros y con el ejército tártaro del jan Hulagu que había invadido Irak. De hecho, los chiíes iraquíes aborrecían a los alanis, a los cuales tildaban de “cerdos” por su gran influencia en la sociedad de aquel país. Muy corriente era el apellido Alan.

Muchos de ellos, procedentes del Mar de Azov, se dice que practicando el pillaje se fueron desplazando hacia el oeste europeo. En el año 370 fueron barridos por los hunos y su escapatoria fue desplazarse más al oeste aún, de modo que los alanos occidentales se mezclaron con tribus germánicas, es decir, suevos (de origen germano y emparentados con anglos y sajones) y vándalos (de origen escandinavo). Así, sin ir más lejos, el rey alano Respendal, en el 406 venció a los francos en el río Rhin.

Así, poco a poco y en su viaje hacia el oeste, se instalan en la Hispania romana y es aquí donde se ubica el famoso párrafo que nos enseñaron en el colegio, es decir, que los suevos fueron a Galicia, los vándalos a Andalucía (cómo se parecen ambos términos, y es que se llega a hablar de Vandalia o Vandalusía) y los alanos a Lusitania y Cartaginnse, es decir, lo que hoy sería centro-sur de Portugal, Extremadura, Castilla-La Mancha, Valencia, Murcia, Granada y sur de Castilla y León. Lo que no nos decían en el colegio es que en el norte de Galicia también había vándalos, y es que hubo vándalos asdingos y silingos, siendo los silingos los de Andalucía y los asdingos los de Coruña y Lugo. No se menciona porque en el 419, el rey asdingo Gunderico fue vencido por los suevos y los romanos en la batalla de los Montes Nervasos. Así, el rey suevo Hermerico se apoderó de la actual Galicia y Gunderico huyó a las Béticas para unirse con los alanos y vándalos silingos.

Genserico

Es por ellos que de estos reinos, el más poderoso era el alano, con su rey Adax, que recibió las provincias de Lusitania y Cartaginense, en donde practicaron su ganadería nómada. También teníamos a los vándalos, con Fridibaldo al frente de los silingos y con Gunderico al frente de los asdingos. Y finalmente teníamos en Gallaecia a unos suevos comandados por Hermerico, y que fueron los que más perduraron. Y no olvidemos que décadas antes, muchos alanos se mezclaron con suevos y vándalos allá en el centro de Europa.

Los alanos, muy expertos en cacería con perros, nos han dejado la raza de canes alana que se conserva aún en el norte peninsular. Más tarde, los alanos germánicos y visigodos se instalan en el norte oriental peninsular y hay quien habla de unos pobladores llamados los Got-Alanien, un término muy parecido a Cataluña.

Los suevos procedían de la actual Alemania, y de hecho hay una región en la parte suroccidental que a día de hoy se sigue llamando Suabia, con capital en Augsburgo y ciudades como Ulm y Stuttgart. Junto a vándalos y alanos entraron en Hispania por los Pirineos y se asentaron en Gallaecia, firmando un pacto con el emperador romano Flavio Honorio Augusto por el que el territorio se convertía en federado de Roma como el reino de los suevos, obteniendo la ciudadanía romana por el Edicto de Caracalla. Duraron 176 años hasta que en el 585 el rey Andeca fue derrotado por el visigodo Leovigildo, y así lo dejó escrito un tal Isidoro de Sevilla. Ante unos visigodos que, principalmente eran arrianos, la monarquía católica sueva emprendió la construcción de innumerables iglesias desde Santiago de Compostela a Braga (Portugal), como la futura catedral de Ourense, el palacio episcopal de Iria Flavia o San Martiño de Churio en Betanzos.

Los vándalos, por su parte, procedían del Báltico, y si nombre se ha relacionado con el de Vendel, una población que a día de hoy se llama Uppland (Suecia), con raíces en la edad del hierro germánica que nos conduce a su vez a la era vikinga. Parece ser que la palabra vándalo significa “los que cambian” y “los hábiles”. Desplazados hacia el sur por los godos, ya tuvieron sus peleas con los suevos en el centro de Europa y en el mar Negro.

Una vez entraron en Hispania junto a suevos y alanos, saquearon Cartago Nova en el 425 e Híspalis en el 426. Muchos de ellos, con el rey Genserico, cruzaron el Estrecho de Gibraltar y se dirigieron a Túnez. De hecho, Roma quiso reconquistar el reino vándalo que surtía de cereales a la capital del imperio, pero la derrota fue sonada allá por el año 461 con el emperador Mayoriano.

Genserico, el auténtico fundador del reino vándalo, consiguió una paz duradera con Constantinopla y un control sobre el norte de África, la actual Andalucía, Baleares, Córcega, Cerdeña y Sicilia. Sus golpes a los bienes eclesiásticos hicieron mucho daño ya que se los traspasó a la nueva iglesia arriana y también a la rival iglesia donatista.

Con unos vándalos y alanos unidos, el hijo de Genserco, un tal Humerico, desarrolló un concilio en Cartago en el 484 con obispos arrianos y católicos para hacer una conversión generalizada al arrianismo, pero el rey terminó muriendo en medio de una hambruna que provocó una crisis fiscal que resultó fatal. Era el comienzo del declive del reino vándalo. Las relaciones con la iglesia católica no fueron buenas y sucesivos reyes trataron de entablar relaciones con Bizancio y así el Imperio Bizantino, con solo 15.000 hombres, se hizo con el reino vándalo gracias a un tal Belisario que fue enviado por el emperador bizantino Justiniano en el año 534. Sí, el sur de España perteneció al imperio bizantino.

Mientras hemos hablado de alanos, suevos y vándalos, hemos obviado una parte peninsular en la que imperaban vascones y cántabros. En época romana los vascones se ubicaban al norte del Ebro en lo que hoy sería Navarra, País Vasco, La Rioja y oeste de Zaragoza. En los siglos V y VI los vascones se vieron en medio de visigodos y merovingios que fueron evolucionando a rivalidad entre francos y visigodos. Hay quien apela a que los vascones nunca fueron sometidos por los visigodos, puesto que el talante amistoso de los vascones siempre invitó a tener buenas relaciones. Es más, hay quien sostiene que los vascones cruzaron los Pirineos para invadir Aquitania, dándole el nombre de Gascuña, pero también hay quien sostiene que estas incursiones fueron puntuales. Finalmente, las áreas del ducado de Vasconia, el área de Gascuña y el reino de Panplona darían forma en la edad media al Reino de Navarra.

Por último, en torno a los vascones y sobre todo a su lengua, el euskera, cabe mencionar que aparentemente posee un parentesco no probado con lenguas tan lejanas como el georgiano y el daguestano, unas lenguas de origen caucásico y con la que tienen un sinfín de coincidencias. La teoría vasco-caucásica se centra en movimientos migratorios que aún no han sido científicamente demostrados.

Moneda de los pueblos vascones del s. II a.C.

Por último, los cántabros se extendían por Vizcaya, Cantabria, Asturias, Palencia y Burgos. Su origen se cree que procede del área del Rhin y norte del Danubio. Fueron, seguramente, de las primeras tribus desplazadas allá por el año 300 a.C, si bien se habla siempre en términos de clanes, lo cual nos lleva a hablar de un puzzle de tribus entre las que destacan concanos, coniacos, plentusios, tamáricos, vadinienses y vellicos en el interior y salaenos, orgenomescos, avariginos, blendios y coniscos en la costa. Los vestigios no han podido demostrar organizaciones políticas superiores a estos clanes.

Así pues, y muy resumido, esto es lo que hay detrás de aquel párrafo de que en el 409 entraron por la península alanos, suevos y vándalos. No hombre no, detrás hubo más historia y esto es sólo un pequeñísimo resumen de casi dos siglos de historia.


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