El tratado de paz aún vigente y más antiguo de Europa tiene como protagonista a España, concretamente a Navarra, y tiene la friolera de 646 años. En las peleas, lo más fácil es pelearse entre vecinos, y eso fue lo que le pasó a dos valles navarros vecinos, el de Baretous, que hoy pertenece a Francia, y el de Roncal, que sigue dentro de la Navarra española.
Todo comenzó en 1372 por una disputa por una fuente de agua entre dos ganaderos, Pierre Sansoler (Baretous) y Pedro Carrica (Roncal). La disputa creció y se convirtió en una pelea entre dos pueblos vecinos después de que Carrica terminara matando a Sansoler. Como venganza, un primo de Sansoler junto a unos vecinos acudió a Roncal para matar a Carrica, pero en lugar de encontrar a este, encontraron a su mujer embarazada y la mataron. Carrica fue a continuación con sus amigos a la casa del primo de Sansoler, encontrándolo junto a sus amigos, la mujer y un niño pequeño. Menos a la mujer y al niño, mataron a todos. Tras eso, los franceses organizaron una emboscada a unos 25 españoles a los que terminaron matando (España no existía como tal, pero así nos entendemos). El rey de Navarra y el Vizconde de Foux trataron de poner paz en una historia que comenzaba a mezclar hasta seres fantásticos y mitológicos. Vamos, ¡como cencerros! El culmen fue la batalla de Agincea con más pueblos de valles vecinos y que deparó 53 bajas españolas y 200 francesas. Todo por una puñetera fuente de agua, !EN LOS PIRINEOS!

Como el rey y el vizconde no consiguieron frenar el tema, buscaron la imparcialidad de un tercero que conociera las leyes del lugar, concretamente alguien del Valle de Ansó, Alto Aragón (Huesca), es decir, su alcalde, que eligió a otros 5 hombres buenos que se reunieron en la iglesia de San Pedro en Ansó, los cuales escucharon a todas las partes durante 20 días.
La sentencia fue que todos los 13 de julio y para siempre, el valle francés debía entregar al valle español 3 vacas, ¡con un par! A cambio, y durante unos meses, los franceses podían utilizar los pastos y la dichosa fuente. Se conoce como la «Paz de las tres vacas» y se celebra desde 1376. Las vacas deben ser sanas, iguales y de 2 años y se entregan en la piedra de San Martín, que desapareció en 1858 y desde ese año se hace en la frontera, en el mojón 262. Desde 1376, hay un ritual de entrega que preside el alcalde de Isaba.
A día de hoy las vacas vuelven a Francia, aunque su precio se paga. A cambio, el valle del Roncal paga una fiesta con asado. Aunque con problemas, tras la revolución francesa y la guerra de la independencia, los baretones han seguido cumpliendo el pago. En toda la historia, solo han impedido este acto los nazis para impedir a los franceses huir a España durante la Segunda Guerra Mundial.
Curiosamente, una historia fea y de mal comienzo ha tenido un excelente y duradero final.

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