Un 14 de mayo de 1589 dijo aquello de “quien tenga honra que me siga” y la vergüenza se apoderó de Inglaterra.

Tras el desastre de 1588 en el que Felipe II envió a la Grande y Felicísima Armada a luchar contra los elementos, los ingleses pasaron a burlarse de la flota española llamándola, con inmensa sorna, “la Armada Invencible”. Sí, España tuvo que volverse con el rabo entre las piernas y ya, aquí termina la historia para la Pérfida Albión y para la mayoría de españoles.

Pero mira tú por donde que la medio cuñada de Felipe II, Isabel I, envió a más de 150 navíos con 23.000 hombres para dar sopas con honda a los hispanos en la costa norte de la península Ibérica y, de paso, hundir el máximo número de barcos posible. Así, el 4 de mayo de 1589 llegaron a una Coruña desprotegida, sin apenas armas y con solo 6 barcos y 1.500 hombres para defenderla. A esta flota se la llamó la Contra Armada y estaba comandada por un tal John Norreys y por un criminal de guerra por todos conocido, un tal Francis Drake.

A Coruña en mayo de 1589 con la Contra Armada

Los propios civiles plantaron cara y fueron numerosas las bajas. Los ingleses tomaron el barrio de las afueras de la ciudad, el de la pescadería y, además, exigieron la rendición inmediata. Como esta no se produjo, trataron de entrar con escalas. Como tampoco pudieron, bombardearon la muralla. Finalmente, gracias a una mina, hicieron una brecha en la muralla. Tras ella se inició una batalla de los más gore. Un tal Gregorio Rocamonde, de oficio carnicero, murió de un arcabuz. Su segunda esposa, María Pita, pronunció la ya citada frase ante la sorpresa de gallegos e ingleses. La tipa le quitó la espada a su esposo y se fue a por un guiri que se aproximaba con la bandera británica. Le dio un espadazo, le quitó la bandera, la alzó, y los coruñeses se vinieron más arriba que la ceja de Ancelotti. Aquel menda al que acababa de aniquilar era el hermano del mismísimo Drake.

María Pita y el hermano de Francis Drake

En España hubo 900 muertos, pero los ingleses perdieron entre 40 y 80 buques y sus bajas oscilaron entre las 8.000 y 15.000. Nunca sabremos las cifras exactas porque Inglaterra jamás habla de sus derrotas. ¡Menos mal que aquí eso tampoco pasa!

Lejos de venirse abajo, la Royal Navy se dirigió a Lisboa puesto que, nuestro Felipe II también era Felipe I de Portugal. Debían hacer débil a España y qué mejor idea que alentar a Lisboa contra los hispanos y ofrecerle la corona lusa a Antonio de Crato, pero dieron nuevamente en hueso. Allí estaban los aguafiestas del Conde de Fuentes, Martín de Padilla y Alonso de Bazán para darles hasta en el carné de identidad. Los ingleses cosecharon tremenda derrota. Quisieron hacer un último intento en las Azores, pero los barcos españoles les persiguieron como perros de presa y finalmente los ingleses volvieron a casa mientras pensaban qué explicaciones ofrecer a su monarca.

Monumento a María Pita en A Coruña

Cuando Isabel I preguntó qué cuernos había pasado, Francis Drake y sus colegas dijeron que es que les habían dado una tripulación llena de becarios. Aparte de perder a su hermano, la reina le despojó durante 6 años de la posibilidad de comandar más expediciones. A Drake se le quedaron los ojos de Candy Candy. En 1595 volvió a su oficio de criminal de guerra y terminó muriendo en el Caribe. Los españoles, que no pararon de amargarle la vida.

Por su parte, María Pita se casó hasta 4 veces antes de fallecer en 1643 y disfrutar de un sueldo vitalicio cortesía de Felipe II.

A este episodio se le conoce como el de la Invencible Inglesa. Donde las dan las toman my friend.


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