El primer hombre en volar y contarlo fue un tipo nacido aquí. ¿Qué, ni flowers de quien es, verdad?, Abu I-Qasim Abbás ibn Firnás fue un tipo que nació, vivió y murió en lo que hoy es España y fue un auténtico crack. Ibn Firnás fue un menda que nació en el año 810 en Takononna, en la serranía de Ronda (actual provincia de Málaga), que murió en el 887 en la capital de la época, Córdoba, y que no aparece, ni por asomo, en el material escolar de nuestros hijos.

Este ciudadano del emirato Omeya de nuestra antigua Al-Ándalus fue el pionero de la aviación. Que sí, que ya sé que estamos hablando del s. IX y que en internet mencionan a un francés llamado André Jacques Garnerin como el primero en saltar en un paracaídas en 1797 y que también son famosos los diseños de 1485 de un tal da Vinci, pero de lo que nadie sabe en la propia España es que, un tipo de aquí, en pleno s. IX, ya estaba siendo el precursor de la aeronáutica. Ahora es cuando llega el momento del “mi mi mi” de todos aquello agonías que dirán que este tipo no era español porque España no existía como tal. ¡Qué pereza!

Le llamaban el Sabio de Al-Ándalus. Era más curioso que una pareja celosa. Era poeta, matemático, físico, astrónomo, geómetra, filósofo y músico, lo cual es decir demasiado para los tiempos de Abd al-Rahman II y Muhammad I.

El tipo descubrió la fórmula de la fabricación del cristal a partir de la arena. Por primera vez se podía ver el líquido a través de un recipiente, es decir, esto fue más novedoso que cuando surgió el WordPerfect. Con este vidrio e introduciendo las diferentes estrellas, construyó un planetario. Su aportación a la astronomía fue tal que, un cráter de la Luna lleva su nombre.

Pero lo que le lanzó al estrellato, de verdad, fue su primer intento para volar. Desde lo alto de un risco de la sierra de Córdoba, al lado del palacio de al-Rusafa (castellanizado a Arruzafa), se lanzó al vacío con un traje confeccionado por él mismo lleno de plumas y con dos alas más chulas que el símbolo de Bentley. Al menda, de los nervios, se le olvidó ponerse una cola diseñada para la ocasión y por eso el vuelo no fue un éxito 100%, aunque eso sí, planeó durante unos segundos. Más tarde, con la cola puesta, siguió haciendo demo days ante una corte omeya que flipaba más que Tarzán en un geranio. Es por eso que Ibn Firnás tiene su propio monumento en el aeropuerto internacional de Bagdad (Irak) y posee calles y universidades con su nombre en numerosos países islámicos. Ah bueno, en la Universidad de Córdoba hay también un galardón de investigación en su honor y en el 2011 construyeron en dicha ciudad, además, el puente llamado «Abbás Ibn Firnás» y que une las autovías A-4 Madrid-Sevilla y A-45 Córdoba-Málaga con la carretera N-437 que lleva al aeropuerto.

Monumento a Abbás Ibn Firnás en el aeropuerto internacional de Bagdad (Irak)
Puente Abbás Ibn Firnás sobre el río Guadalquivir en Córdoba. Une las autovías A-4 Madrid-Sevilla y A-45 Córdoba-Málaga con la N-437 (carretera del aeropuerto).

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