Baldomera se llamaba y mientras estaba en el vientre de su madre, Josefa Wetoret (Pepita para los amigos), su padre decidió divorciarse porque estaba loquito por otra chama. Ojo, que su padre no era cualquiera. Se trataba del “number 1” en lo que conocemos literariamente como el romanticismo. El tipo se casó en 1829 con la tal Pepita y en 1830, de lo romántico que era, comenzó a ponerle los cuernos a su mujer con la bella Dolores Armijo, esposa, a su vez, del abogado Manuel María Cambronero. Estamos hablando de Mariano José de Larra. Pues bien, en 1834 Armijo abandonó a Larra mientras Baldomera crecía en el vientre de Pepita.
El tipo siguió insistiendo con Dolores Armijo porque estaba loquito por ella, pero en 1837, Armijo, harta de él, le visitó en su casa para decirle que ya estaba bien, que parara porque era un cansino. Al ser abandonado decidió suicidarse y de este modo dejaba a tres niños huérfanos: Luis Mariano (afamado libretista de zarzuelas), Adela (amante del rey Amadeo I de Saboya) y Baldomera.

Baldomera se casó con el médico de Amadeo I y cuando éste renunció al trono de España en 1873, el marido se largó a América y dejó abandonada a Baldomera con varios hijos a los que mantener.
Así pues, Baldomera se quedaba con una mano delante y otra detrás y debía tirar de imaginación para sacar adelante a los churumbeles. La tipa decidió abrir un chiringuito en la madrileña Plaza de la Paja en un momento en el que se estaba construyendo, a escasos metros, el viaducto de la C/ Segovia. Su negocio, la Caja de Imposiciones, se centraba en captación de inversiones a corto plazo. Te devolvía un 30% de interés en un mes. Su oferta estrella era “dame un lingote de oro y el mes que viene te devuelvo dos”. La cola que se montó en Masturbation Square fue de aupa y la prensa, insistente, le preguntó por las garantías. Ella siempre contestó que su garantía era tirarse del viaducto que acaba de construirse. ¡Con un par!
Cuando comenzó a tener más retiradas de fondos que ingresos, la menda hizo lo que la comedia de Woody Allen: coge la pasta y corre. Sí, estamos hablando de la primera estafa piramidal de la historia. Corría el año 1876 cuando Baldomera se largó con 32 millones de reales, es decir, 5 millones y medio de pesetas. Fue entonces cuando la gente comenzó a suicidarse desde el viaducto. Dejó 5000 afectados, pero quienes ganaron pasta con ella la llamaban “la madre de los pobres”.
En 1878 la pillaron con identidad falsa en Auteuil (Francia) y fue extraditada a España, en donde se la condenó en 1879 a 6 años de cárcel. Sus defensores se manifestaron para liberarla. ¡Menos mal que esas cosas ya no pasan! Se la puso en libertad en 1881 y con ella desapareció, definitivamente, el dinero de los ahorradores. Unos dicen que se fue a Argentina y otros que a Cuba.

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