¿Por qué tratamos tan mal a nuestros héroes en España? Por ejemplo, ¿sabemos quién es el tipo que aparecía en el último billete de 10.000 pesetas? Y no me refiero al rey. Pues bien, es Jorge Juan y Santacilla, el español que acható la Tierra y el primero que cifró con exactitud entre 1736 y 1744 un grado del arco de meridiano.
Desde el s. XV se sabía de la medición entre paralelos, pero no así la distancia entre meridianos, y gracias a las buenas relaciones entre Felipe V y Luis XV, Jorge Juan participó en una expedición francesa, La Condamine, en la que el científico español, junto a Antonio de Ulloa, lo clavó, confirmando así lo que suponían Newton y Halley (a estos sí les conocemos en España, of course).
El tema era tan importante como que muchas disputas en América dependían de medir bien la distancia, como por ejemplo, lo que sucedía con el Tratado de Tordesillas, o sencillamente saber cuánto mide la Tierra.
Este hombre fue tan prestigioso en su momento que formó parte de la Real Academia de las Ciencias de París y de la Royal Society de Londres en la que explicó sus conocimientos geodésicos.

Al regresar de la expedición francesa, el rey ya era otro, Fernando VI, y pasaron de publicarle sus trabajos aquí en España, aunque eso sí, le echó el ojo un tal Marqués de la Ensenada, uno de los mejores políticos que jamás tuvo España de no ser porque ha pasado a la historia por perseguir con inquina a toda la etnia gitana. Le dio por decir que los gitanos no se adaptaban. El marqués sabía que los ingleses tenían avances navales que comprometían la continuidad hegemónica de España en América y ahí que envió a Jorge Juan a Londres como espía. Sí, sí, fue espía y fue admitido al mismo tiempo en la Royal Society, ¡con un par! Cenó con almirantes y hasta con el mismísimo ministro Bedford. Para cuando mandaron apresarle, Jorge Juan ya había escapado y contratado a los mejores ingenieros ingleses para implantar sus avances en los astilleros y en la flota española.
En definitiva, un tipo que con solo 21 años se lanzó a zanjar el largo debate que duraba ya un siglo y que versaba sobre la longitud de la Tierra, que tuvo como maestro a un tal Blas de Lezo, otro de los grandes olvidados en nuestra enseñanza obligatoria y que al igual que le sucede a D. Blas, tampoco sabemos donde tenemos enterrado su cuerpo, o sea, typical spanish. Por cierto, la calle en Madrid, muy bonita…ahí ha tenido más suerte que el Medio Hombre.

Descubre más desde Relatos de la Historia
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Marcelino, excelente, como siempre. ¿Para cuando un libro que resuma la historia de los grandes héroes españoles? La tristeza es que le demos más espacio a héroes de hojalata o de plástico.
Eso eso don Marcelino. No es solo lo que cuentas sino como de interesante y amenos lo haces. Si los historiadores y profesores de historia contasen la vida y milagros de estas leyendas como las cuentas tú, hoy serían héroes. Grande don Marcelino!!