A partir del mes de marzo de 1740 fue cuando Blas de Lezo alcanzó el nivel de mito. La verdad es que ya lo había alcanzado antes y se le llamaba el “Medio Hombre” debido a sus cicatrices de guerra, y es que había perdido un ojo, un brazo y una pierna en actos de servicio. Jamás perdió una batalla. Pues bien, a partir de 1739 se inicia la Guerra del Asiento, también conocida como la de la Oreja de Jenkins. Resulta que en 1731 la nave Isabela comandada por Juan León Fandiño capturó en Florida la nave Rebecca comandada por Robert Jenkins, y es que esas no eran aguas para barcos británicos. Fandiño le cortó la oreja a Jenkins y le dijo “Ve y di a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve”, o sea, sin complejos. El tal Jenkins, que no debía estar muy bien, metió su oreja en formol y con ella, siete años más tarde, se presentó en la Cámara de los Comunes para chivarse de la frasecita de Fandiño. El primer ministro Walpole se vio obligado a declarar la guerra a España un año más tarde y se armó el lio padre en 1739.

Así, la Pérfida Albión mandó al almirante Vernon en 1739 con 186 barcos y 27.0000 hombres y tuvo un primer éxito en La Guaira y un mes más tarde en Panamá, en Portobelo, de hecho, uno de los mercados más cool a día de hoy en Londres es el de Portobelo. El caso es que las victorias eran tan fáciles y sin apenas oposición gracias a la abrumadora ventaja británica que Vernon vio muy cerca la victoria definitiva.

¿Y dónde estaba Lezo? Pues Lezo estaba en Cartagena de Indias, una ciudad con un puerto natural que recordaba al de Cartagena en España. Y para allá que fue Vernon pensando que iba a ser todo un paseo triunfal, y es que ante sus 27.000 hombres y 186 barcos, en Cartagena de Indias solo le esperaban 4.000 hombres, la mayoría nativos y sólo 6 barcos, pero había un problema, el jefe al mando era Blas de Lezo. Cuidado, se trató del desembarcó más grande de la historia, sólo superado dos siglos más tarde por el Desembarco de Normandía, es decir, ¡la cosa fue la repera limonera!

Blas de Lezo, monumento en la Plaza de Colón de Madrid

La confrontación en esta plaza duró más o menos 2 meses y resulta que el que ganó la contienda fue D. Blas de Lezo y Olavarrieta para mayor vergüenza británica. No busquéis este episodio en los libros de historia del Reino Unido, pero lo peor de todo, no lo busquéis en los libros de texto de la enseñanza obligatoria española, de hecho, jamás estuvo. Menos mal que ahora se va contando y le gente comienza a conocer a uno de sus máximos héroes de guerra, no en vano, un barco de la armada siempre lleva el nombre de este tipo nacido en el País Vasco, en Pasajes (Guipúzcoa).

La plaza estaba defendida por 11 cañones y ante la que se venía encima, Lezo ordenó hundir sus 6 barcos para taponar el puerto y así impedir el acceso de la flota inglesa. Una vez escuché a un general de brigada del Ejército de Tierra decir que contra los ingleses habíamos tenido victorias y derrotas por mar, pero que por tierra jamás nos vencieron. Así pues, deberían bajarse de sus barcos si querían tomar Cartagena de Indias.

Vernon también bloqueó el puerto con su enorme flota y los españoles se reguardaron en el Castillo de San Felipe para defenderse como gato panza arriba. Aquí, Vernon lo tuvo tan claro que cometió su gran error, que fue enviar un mensajero a Londres para decir que habían ganado. El ganar significaba el haber tomado una zona de América a través de la cual se canalizaba en el s.XVIII gran parte del comercio entre España y América, y esto no era importante, sino que era importantísimo.

Pues eso, que el mensajero llegó a tierras del Támesis y la alegría fue tal que se cantó el himno del “God Save the King”, se dio nombre al barrio de Portobelo y se llegaron a emitir monedas en las que se veía a Blas de Lezo arrodillándose ante el almirante Vernon. Por cierto, Blas de Lezo en estas monedas aparece enterito, con dos piernas, dos brazos y dos ojos, ya que vencer a un medio hombre no tenía mucho mérito. Hoy son de coleccionista estas monedas y valen una pasta.

El 19 de abril los ingleses con la ayuda de jamaicanos fueron con todo y al llegar a las murallas las escalas no servían puesto que Lezo había excavado fosos bastante profundos y ¡oh cielos!, ya era tarde para huir. Aquello fue una brutal carnicería en la que los muertos ingleses se contaban por cientos y miles. A pesar de las miles de bombas que se lanzaron sobre la ciudad, Cartagena de Indias resistía y sin embargo la moral por el lado de inglés no podía estar peor, ya que estaban rodeados de cadáveres, enfermos , con la mitad de los barcos destruidos y con más hambre que Carpanta, por lo que Vernon se batió en retirada junto al hermano de George Washington, Lawrence, y tardo un par de años en regresar a Londres para dar la noticia de que su mensajero fue un fake y que la guerra en Cartagena de Indias se había perdido completamente. El rey Jorge II ordenó no hablar de este episodio vergonzante para la historia británica y retiró de la circulación las famosas monedas y es que no en vano, hubo 10.000 bajas por el lado inglés y sólo 600 por el lado español.

Al salir de Cartagena de Indias, Vernon dijo su célebre frase de “God damn you, Lezo”, es decir, “Que Dios te maldiga Lezo”. Blas, asimismo, le respondió, “Para venir a Cartagena es necesario que el rey de Inglaterra construya otra escuadra, porque esta solo ha quedado para llevar carbón de Irlanda a Londres, lo cual les hubiera sido mejor que emprender una conquista que no pueden conseguir”. A Lezo también se le atribuye una frase que dice “todo buen español debería mear siempre mirando a Inglaterra”.

Castillo de San Felipe de Barajas, Cartagena de Indias (Colombia)

Como gran figura hispana, no hubo que esperar mucho tiempo para hablar mal de ella y tratar de menoscabar su reputación, puesto que el nuevo virrey, navarro, Sebastián Eslava, tuvo con Lezo una relación digamos que un tanto difícil pese a que el propio virrey luego hizo una labor encomiable en su virreinato. Tampoco duró mucho la cosa, puesto que Lezo terminaría muriendo meses más tarde, en septiembre de aquel mismo año, por tabardillo, un piojo muy agresivo y es que las condiciones de salubridad que dejaron los ingleses tras aquel asedio no fueron las mejores. Murió solo, con la sola compañía de su mayordomo.

Hay quien dice que Disney se inspira en Blas de Lezo para recrear la figura del malvado de la película de Peter Pan, el Capitán Garfio.

En 2014 el alcalde de Cartagena de Indias, Dionisio Vélez, tuvo a bien honrar a los miles de ingleses caídos en este episodio de la historia, los mismos que intentaron acabar con Cartagena de Indias. La placa que se ubicó en el mismo castillo de San Felipe, decía, “En memoria al valor y sufrimiento de todos los que murieron en combate intentando tomar la ciudad y el fuerte de San Felipe, bajo el mando del almirante Edward Vernon”. No comments. Para ello invitó al Príncipe Carlos de Inglaterra y a Camila Parker Bowles. Las críticas le empezaron a llegar una tras otra, cada cual más ingeniosa, y finalmente el lumbreras del alcalde mandó retirar la placa, que ya había recibido unos cuantos martillazos de ciudadanos con más sentido común, no sin antes decir sorprendido que “Nunca imaginé que fuera a despertar una reacción tan negativa”. ¡Criatura!

Hoy en día Vernon tiene en la Abadía de Westminster una placa con reconocimiento a todos sus servicios prestados a Inglaterra, y cuando se llega a la parte de Cartagena, figura lo siguiente: “…at Carthagena conquered as far as naval forces could carry victory”, es decir, “…y en Cartagena conquistó hasta donde la fuerza naval pudo llegar victoriosa”. Básicamente, el pobre, con 186 barcos no pudo contra 6, como tampoco pudo ganar teniendo una superioridad en hombres de 9 a 1. Efectivamente, el menda no pudo, y es que el responsable fue D. Blas de Lezo, un tipo que no sabemos donde esta enterrado, vamos, como suele hacer España con gran parte de sus “grandes”. ¡Una pena!

En España apenas se la ha tenido conocimiento de este episodio, y ha comenzado a saberse de su historia a comienzos del s.XXI. La Armada siempre tiene un buque de guerra llamado Blas de Lezo en honor al de Pasajes. En Madrid tiene una calle desde principios de los años 2000 en las afueras, y gracias a una iniciativa privada hay un monumento en la Plaza de Colón de la capital española, en una esquinita eso sí, mientras que la plaza contigua a la Plaza de Colón se llama con el nombre de una presidenta británica, el de la Dama de Hierro, Plaza de Margaret Thatcher. Con todos mis respetos, ni la mitad de hierro que fue D. Blas de Lezo y Olavarrieta. ¡Dios le tenga en su gloria!

Almirante Vernon

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