Fueron hermanos bastardos y malavenidos unos tales Pedro I, el último rey Borgoña, y Enrique II, el primer rey Trastámara. A Pedro se le llamó el “Cruel” por sus enemigos y el “Justiciero” por sus amigos, es decir, en función del interés de la nobleza de turno. Si atendemos a los hechos con ojos actuales, nos saldría más del páncreas llamarle el Cruel, pero es que Pedro I no fue una excepción en una época en la que las cosas se dirimían por la vía rápida, sin contemplaciones ni aguas calientes.

Pedro I, rey de mediados del s. XIV, se enamoró de María de Padilla, pero su mano derecha, Juan Alfonso de Alburquerque, le aconsejó casarse con Blanca de Borbón para establecer lazos con el país galo. Sí, ya tuvimos una Borbón reinando entre 1353 y 1361, aunque a la pobre solo la vio una vez en la vida el rey don Pedro, y es que al enterarse de que su suegro, el hermano del rey de Francia, financieramente estaba más tieso que la sonrisa de Berlusconi, decidió pasar de su esposa para siempre. No fue la primera vez que lo hizo, ya que a su segunda esposa le paso exactamente lo mismo, Juana de Castro. Finalmente, se casó con su amada María de Padilla.

Pedro I y Enrique II en Montiel

Cada vez que se sentía amenazado o traicionado no se cortaba, y es por ello que a su medio hermano Fadrique, al mostrarle su respeto al rey, le asesinó con una maza y acto seguido el rey se puso a comer mientras el cadáver seguía aún caliente yaciendo en la misma sala. Al infante don Juan le dio con una maza y lo arrojó por una ventana en Bilbao, a tomar por… de aquí. La propia Blanca, su mujer, fue apresada y ejecutada. Se cargó cruelmente a su tesorero, un judío llamado Leví, y también a uno de sus hombres de confianza, Fernández de Toledo. Al rey Bermejo, que usurpó Granada, le aceptó un regalo de joyas carísimas y a continuación lo ató a una mula y alancearon hasta la muerte. Y al propio Alburquerque lo envenenó cuando éste se pasó al bando de los siete hermanos bastardos del rey. El tipo era más basto que un Petit Suisse de tocino.

Su hermano bastardo, Enrique II, hijo de Alfonso XI y Leonor de Guzmán, odiaba a Pedro I tras el asesinato de su madre, Leonor, de modo que sus enfrentamientos fueron tantos que hay quienes afirman que protagonizaron la primera guerra civil de Castilla. Otra más. Antes de esta guerra, Enrique apoyó al rey de Aragón que también estaba en guerra con Pedro I. Total, que llegó el momento en el que Enrique II se autoproclamó rey y comenzó el rock & roll.

Castillo de Montiel

El tema llegó a su fin en 1369, en el conocido cerco de Montiel en el que Enrique acorraló a Pedro. Hay varias versiones, pero la más aceptada es la que dice que Pedro, para huir, entró en la tienda de campaña de un caballero francés a las órdenes de Enrique, Bertrand du Guesclin. Este, al ver a Pedro, le dijo a Enrique “este es vuestro enemigo”, pues llevaban años sin verse. Pedro, más fuerte, se hizo con Enrique sin mucho esfuerzo, pero Guesclin le volteó las piernas haciendo que Enrique cogiera ventaja y pudiera apuñalar a Pedro I. Lo que nunca pronunció el francés fue la famosa frase de “ni quito, ni pongo rey, sino ayudo a mi señor”. Y así, por culpa de una zancadilla, se cambió de dinastía, entrando unos Trastámara en Castilla que morirían con Juana la Loca y que llegarían a la cúspide con Isabel la Católica, ¡palabras mayores!


Descubre más desde Relatos de la Historia

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Categorizado en: