S.IX

Los vikingos pasaron por España y poco se sabe de ello. Es más, en Os Moutillós (Lugo) los arqueólogos estudian un más que posible asentamiento. Importante en este sentido es la zona de Vimianzo. De su primera incursión se sabe que fue en el 844 con 54 naves y dejaron tarjeta de visita en Gijón, Lisboa, Cádiz y Sevilla. En el 858 pasaron por Algeciras, Orihuela y Baleares, teniendo base en el sur de Francia. Desde allí pasaron al Ebro y llegaron a Pamplona, en donde apresaron a su rey, García I, al que liberaron por 70.000 monedas de oro (por cierto, García, el apellido más numeroso de España, es de origen vasco y se debería escribir Gartzia). Ese año, Orduño I batió a otros 100 navíos vikingos en Asturias, su mayor derrota.

Drakkar o barco de asalto vikingo

Las naves vikingas eran veloces puesto que eran simétricas, y si la cosa se ponía mal, no viraban, tan solo remaban en sentido contrario para escapar. En el 968 Gonzalo Sanchez ganó a un tal Gundread después de que éste saqueara toda Galicia sin compasión. España, Francia, las Islas Británicas eran un buen lugar para capturar esclavos.

Llegaron incluso a Córdoba navegando el Guadalquivir para sembrar el pánico entre los omeyas. Eran tan crueles, que cuando eran vencidos experimentaban su propia medicina. En Sevilla les cortaron sus cabezas para colgarlas en palmeras.

En Weymouth se desnudó y decapitó a 51 vikingos, y además se les decapitó de frente para que sufrieran más. Tan crueles eran que en el XIX se describía sus cascos con cuernos, pero esto es ficción, ellos jamás llevaron cuernos.

Curiosa es la boda que planearon en el s. XIII Haakon IV y Alfonso X el Sabio, uno para expandirse al sur y otro para tratar de ser rey del Sacro Imperio Romano. Finalmente la boda fue entre el infante Felipe y la princesa Kristina de Noruega. En honor a ella en 2011 se hizo una ermita, la primera del s.XXI en España, a San Olav, del cual era devota. Ella está enterrada en Covarrubias, se dice que murió de pena, y no es raro ver en verano a algún turista noruego rubio y de ojos azules visitando su tumba por tierras burgalesas, en la Colegiata de San Cosme y San Damián de Covarrubias.

Tumba de la princesa Kristina en Covarrubias (Burgos)

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