Esta pregunta me la formularon no hace mucho. Pues, Cascorro no fue nadie, pese a que en la plaza de dicho nombre hay un monumento con un tipo armado hasta los dientes. El menda es un tal Eloy Gonzalo García, o al menos, así se indicaba en un papel que le acompañaba cuando su madre, Luisa García, natural de Peñafiel, le abandonó a las puertas de una inclusa en la calle Mesón de Paredes de Madrid a altas horas de la noche de un 1 de diciembre de 1868. Antes, cuando había un hijo fuera del matrimonio o no deseado, la solución más fácil era darle de lado, no fuera que la gente hablara de más y les pusieran verdes. Eran otros tiempos. Se crio en la casa de una mujer de guardia civil, Braulia Miguel, que había perdido un hijo. Destinados por varios pueblos cercanos a Madrid como San Bartolomé de Pinares en Ávila y Chapinería en Madrid, su nodriza murió y el guardia civil, enloquecido, lo abandonó, por lo que a los sólo once años de edad tuvo que buscarse la vida con oficios varios y mal pagados.

En aquella época, una buena solución era alistarse en el ejército, y si eras huérfano, ni te cuento. Allí, un buen día pilló a su superior haciendo “guarreridas españolas” con su novia y le apuntó con su pistola, pero la sorpresa fue que, este superior le metió en la cárcel militar tras tener un consejo militar. Y así, sin delito de sangre y desde prisión, solicitó alistarse para ir a sofocar la rebelón en Cuba. Pidió “limpiar su honra derramando la sangre por la patria”. Y para allá que se fue.

Monumento dedicado a Eloy Gonzalo en la Plaza de Cascorro de Madrid

Cascorro es el nombre de un pueblo cubano en el que Eloy Gonzalo estuvo junto a otros 170 españoles en un destacamento. Allí recibieron la visita de 3.000 cubanos que les sitiaron durante 13 días en septiembre de 1896. La lucha fue contra 2.000 cubanos y allí estaban los soldaditos españoles más solos que un vegano en el día de Navidad.

Las pasaron canutas, muriendo ante fuego enemigo y ante unos malditos mosquitos que les contagiaban la malaria. El general español Valeriano Wyler confesó que el lugar era difícilmente defendible por parte de España y que no lo tenían como objetivo. Aun así, el general Calixto García pidió la rendición y el capitán español Francisco Neila dijo que verdes las habían segado. No hay nada más peligroso en esta vida que un español acorralado. Los obuses siguieron cayendo y Cascorro era peor que la Franja de Gaza. Con este panorama, Neila pidió un voluntario para un plan suicida.

Ubicación de Cascorro en Cuba

Harto de la situación y después de pasar la sarna, Eloy se prestó voluntario. Salió más cargado que las planeadoras de Sito Miñanco, con un rifle, una lata de petróleo, unas cerillas y una cuerda atada a su cuerpo para que tiraran de él una vez le mataran. Daba por hecho que no saldría vivo. Incendió la torre desde la que les estaban acribillando y una vez fueron saliendo los cubanos de aquella hoguera, Eloy los fue rematando uno por uno. Al poco tiempo regresó y los españoles, pendientes de la cuerda, vieron como el menda regresaba sano y salvo. Fue condecorado y murió un año más tarde de enterocolitis ulcerosa gangrenosa debido al mal estado de la alimentación del ejército. España, que siempre ha pagado muy bien a sus héroes. Tampoco hay peli, no la busquen…bueno sí, las hay, pero antiquísimas, una de ellas muda.

Así pues, la pregunta es ¿quién es el del monumento de la Plaza de Cascorro? Porque es fácil de responder a ¿qué es Cascorro? Cascorro es el rastro de Madrid.

Rastro de Madrid en la Plaza de Cascorro

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