Después del Quijote, posiblemente se trate del castellanomanchego más ilustre de la historia con permiso de Andrés Iniesta, bueno, y de Fernando de Rojas, Alfonso X el Sabio, Juana la Loca, Garcilaso de la Vega, Fray Luis de León, la Princesa de Éboli, el General Espartero, Antonio López y Santiago Bernabéu. Castilla-La Mancha, que ha dado bastantes personajes ilustres, jeje.

Mónico Sánchez nació a finales del XIX, en 1880, en Piedrabuena, Ciudad Real. Animado por un profesor del pueblo, se fue a Madrid a estudiar ingeniería eléctrica. Tras un periodo de huelgas de nuestro sistema educativo, ¡qué raro! decidió matricularse a distancia en una escuela de Londres en un curso de electrotecnia, pero claro, no sabía hablar inglés, por lo que no se cortó un pelo y trató de aprender el idioma al mismo tiempo que cursaba aquel programa en el que se había matriculado.

Casa natal de Mónico Sánchez en Piedrabuena, Ciudad Real

Desde Londres le salió la posibilidad de un trabajo en Nueva York, y para allá que se fue para trabajar en un proyecto en hospitales. Así y tras codearse con un tal Tesla, inventó un aparato de rayos X portátil que pesaba 10 kg frente a los 100 de los aparatos tradicionales. Su invento lo vendió a una empresa que además le fichó con la intención de vender su aparato, la Collins Wireless Telephone Company. Su aparato pasó a llamarse The Collins Sánchez Portable Apparatus. Mónico se embolsó medio millón de dólares de la época, que se dice pronto. Estos Collins ya eran unos visionarios por aquello del wireless, y además del aparato de Mónico, trataron de vender telefonía sin cables, pero los micrófonos ardían al cabo de 5 minutos. Así pues, fueron juzgados y enviados a la cárcel.

Ya con pasta y con sus jefes entre rejas, Mónico volvió a su pueblo de Ciudad Real e instaló una central eléctrica, un laboratorio eléctrico y un cine. Pero sobre todo, Mónico pasaría a la historia gracias a su invento de rayos X de reducidas dimensiones, y es que su aparato permitió llegar a todos los lugares del planeta a una tecnología que antes estaba condenada a permanecer sólo en las grandes ciudades. ¿Podemos imaginarnos las vidas que pudo salvar gracias a su invención?

Como recompensa y como buen ilustre español, a día de hoy, el común de los mortales españoles no saben quien diantre es Mónico Sánchez.

Mónico Sánchez y su aparato de rayos X

Descubre más desde Relatos de la Historia

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.