Leonardo Torres Quevedo

¿Sabías que Google le tiene salas dedicadas al cántabro Leonardo Torres Quevedo? Y es que el tipo, aparte de inventar el teleférico, inventó la calculadora y la máquina de ajedrez, y con sus principios se le podría considerar uno de los padres de eso que llamamos ordenador.

Pues si, y no solo él, Ángela Ruiz inventó algo que podría ser el antecedente del ebook en los años 40, y antes, en los años 30, Emilio Herrera diseñó el primer traje espacial con escafandra incluida, y antes aún, en los años 20, Juan de la Cierva se hizo famoso aterrizando su autogiro en la Casa Blanca. Hoy lo llamamos helicóptero. Y aún hay más, en el s. XVI, Jerónimo de Ayanz inventó un traje de buceo, sí, hace casi 500 años.

A finales del s. XIX Peral inventó el submarino autopropulsado, pero este artilugio que antes de él iba a pedales, ya fue inventado décadas antes por Narcis Mounturiol.

Manuel Jalón, mañico él, inventó, además de la fregona, la minipimer. Mónico Sánchez, que tiene nombre de bar, estudió ingeniería eléctrica, y sin saber inglés se lanzó a estudiar electrotecnia en Londres. De ahí pasó a trabajar con un tal Tesla en Nueva York e inventó un aparato de rayos X portátil, acercando esta tecnología a todos los rincones del planeta, un manchego menos conocido que Iniesta, pero que ha salvado más vidas que el jugador del Barca, o no, ¡vete tú a saber!

Gabriel Lluelles inventó la jeringuilla desechable y otro Gabriel, en este caso García, invento el laringoscopio. Y en 2015 el Instituto Maimónides inventó el robot quirúrgico. Antes, el médico militar Fidel Pagés, inventó la epidural en los años 20, allá por Melilla, en plena Guerra del Rif. ¿Qué opinarán algunes de este machirulo heteropatriarca?

Azaquiel en el s. XI inventó la azafea para observación astronómica, y en 1595, para Felipe II, un español anónimo inventó la silla de ruedas, !toma ya!

Antonio Ulloa descubrió el platino, Andrés Manuel del Rio el vanadio y los hermanos Elhuyar el wolframio, y Fernán Pérez de Oliva elaboró un tratado sobre el magnetismo en el s. XVI.

Gregorio XIII se apoyó en la Universidad de Salamanca y en el manchego Fray Luis de León para elaborar y pasar del calendario juliano al actual, y los primeros en adoptar este calendario gregoriano fueron los españoles, 2 siglos más tarde los ingleses y hace 100 años los rusos.

Juan de la Cierva

Hablando de Rusia, a principios del s.XIX, el canario Agustín de Betancourt ayudó a desarrollar de una manera muy armoniosa el núcleo de la ciudad de San Petersburgo, un urbanista, arquitecto, ingeniero e inventor que es considerado un héroe en Rusia. Y en España, Arturo Soria diseñó una ciudad lineal que iba a ser una ciudad que uniera Madrid con Zaragoza y que circunvalara la capital de España y de la cual sólo se hizo un primer tramo, siendo una ciudad con una via central de 40 metros de ancho que se integraría en el medio natural y en la cual se irían integrando infraestructuras y servicios de un modo ordenado y proporcionado, e incluso en cada casa habría un huerto y un jardín, primándose el transporte mediante tranvía. El modelo tuvo éxito y se quiso replicar en algunas ciudades de Francia, Rusia, Suecia y Chile.

Santiago Ramón y Cajal recibió el premio Nobel de Medicina en 1906 por saber dibujar el funcionamiento del sistema nervioso, descubrir que las neuronas estaban interconectadas pero eran independientes y gracias a ello, a día de hoy es considerado uno de los padres de la neurociencia.

Félix de Azara inspiró a Darwin y Hugo de Omarique a Newton. El dominico Domingo de Soto inspiró a Galileo, siendo uno de los principales precursores de la mecánica moderna allá por el s. XVI y, además, llegó a la conclusión de que la Tierra es quien mueve los cuerpos en caída libre, incluso sin estar en contacto con ellos, es decir, todo ello mucho antes que Newton. Jorge Juan, que antes de ser una calle fue un señor, acható la Tierra y la midió, y Alonso de Santa Cruz descubrió la variación magnética mientras Calvino perseguía a Copérnico y a nuestro Miguel Servet, descubridor de la circulación de la sangre..

Y otros inventos atribuidos a españoles son la grapadora, el futbolín, el abanico, el abrelatas, la bota de vino, el sacapuntas, el chupa chups, la aceitera antigoteo, la guitarra española, las castañuelas, la sopa de letras, la navaja, el puntero láser,

Los españoles, ¡¡que no valemos pa ná!!

Emilio Herrera

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