Alonso Pérez de Guzmán, más conocido como Guzmán el Bueno, hijo bastardo de Pedro, el adelantado mayor de Andalucía, nació en un parto en el que falleció su madre en León. Pronto destacó como guerrero de éxito, pero tras algunas desavenencias familiares, se trasladó de Sevilla a Algeciras para ponerse a las órdenes del emir Abu Yusuf a condición de no pelear contra cristianos. Estamos hablando de un periodo de la reconquista en el que todos pelearon contra todos. En el bando cristiano, por ejemplo, Alfonso X estaba peleando contra su hijo Sancho, hasta el punto de que pidió a Guzmán el Bueno que su emir le ayudara.

Monumento a Guzmán el Bueno, Tarifa (Cádiz).

Una vez murieron Abu Yusuf y Alfonso X, pasó a las órdenes del rebelde Sancho IV y se casó con Maria Coronel. Ésta, al ver que Guzmán iniciaba un romance, pidió que le nombrasen alcalde de Tarifa, es decir, para que le cambiaran de destino. Es así como llegó a esta ciudad de las tres llaves. Llegó a conquistar Gibraltar.

El infante don Juan, hermano de Sancho IV, le disputó la corona, por lo que la guerra entre ambos estuvo servida. Lo curioso y extremadamente retorcido es que el hijo menor de Guzmán, Pedro Alonso, fue enviado a formarse junto al hermano del rey, por lo que coincidencias del destino, Guzmán el Bueno servía al rey y su hijo estaba a las órdenes del infante.

Rey Sancho IV

El infante don Juan, futuro Juan I de León, Galicia y Sevilla, estuvo al servicio del rey de Fez, al que le pidió ayuda para hacerse con la corona de Castilla a cambio de concederle a los benimerines la ciudad de Tarifa, una ciudad fundada por musulmanes.

Siendo difícil la conquista de Tarifa, el infante recurrió a su page para realizar un chantaje con el hijo del gobernador de la ciudad, el hijo de Guzmán. Le mostró a su hijo y le dijo: “¡Alcalde, escucha! ¿Conoces a este hombre? Si quieres que le soltemos, rinde la villa. De lo contrario, aquí mismo lo mataremos”. Ante este desafío, Guzmán respondió diciendo: “No hay más salida que una. ¡Vosotros, escuchad! No engendré hijo que fuese contra mi tierra. Haced lo que tengáis que hacer. ¿Queréis la villa? No puedo entregaros lo que no es mío, sino del rey mi señor. Tomad mi puñal”. Y les arrojó una daga. A partir de ahí, el futuro del chico era del mismo color que el coche de Lady Di, negro estampado. Hay quien dice que estas frases son pura leyenda, pero lo que sí sucedió es que bajo los muros de la ciudad degollaron al chaval, le cortaron su cabeza y la catapultaron hacia adentro de la fortaleza. Esto enrabietó a los cristianos y los benimerines no pudieron tomar la plaza.

Infante don Juan, posterior rey Juan I de León, Galicia y Sevilla.

Durante el asedio, y con un hambre generalizado, Guzmán abrió la panera para que la gente pudiera comer, y desde entonces le llamaron “el Bueno”. Si hubiera caído Tarifa, los cristianos habrían muerto con toda seguridad. Finalmente, una flota castellano-aragonesa rompió el asedio y la ciudad no cayó en aquel agosto de 1294.

Un alcalde del s. XXI dijo recientemente que Guzmán no debería ser el “Bueno” porque mató a su hijo. Tontos los ha habido siempre y, además, pagarán nuestra jubilación el día de mañana.

Obra de Martínez Cubells. Momento en el que Guzmán el Bueno arroja un cuchillo con el que pide maten a su hijo en el asedio a la ciudad de Tarifa en agosto de 1294.

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