Querría haber escrito un capítulo para españoles que han recibido el premio Nobel, pero claro, cuando investigas un poco, te das cuenta de que los Nobel, pese a ser el premio más prestigioso del planeta, dejan bastante que desear en unas cuantas ocasiones, y si no que se lo digan a William Shockley, premio de Física en 1956 y racista redomado reconocido, que fomentó la eugenesia para el perfeccionamiento de la especie humana esterilizando a los más desfavorecidos, o a Kary Mullis, premio de Química en 1993, fiel creyente en la astrología, consumidor de LSD y creyente en alienígenas que se presentan en forma de mapache parlante. ¡Acojonante! O Fritz, Haber, premio de Química en 1918 y que gracias a él, en la Primera Guerra Mundial, en 1915, se gaseó a 1.000 enemigos en cuestión de 10 minutos. Conocido es el ninguneo a las mujeres en los premios de medicina de 1958 y 2001, o premios equivocados por premiar ideas equivocadas como el premio de Medicina de 1926. Y ya si hablamos del Nobel de la Paz, en algunos casos te pinchan y no sangras, como es el caso de 1973 a Henri Kisinger (estuvo detrás de bombardeos en Camboya y apoyó a regímenes totalitarios en Sudamérica), el de 1991 a Aung San Suu Kyi (callada ante el genocidio birmano), el de 1994 a Arafat (había participado en enfrentamientos armados), el de 2004 de Wangari Mathai (una keniana que dijo que el SIDA se creó solamente para matar a africanos), el de 2009 a Obama por no sabemos qué, o el de 2020 a Abiy Ahmed que desplegó tropas en el norte de Etopía. Vamos a ver, que no le dieron el Nobel de la Paz a Gandhi y han nominado recientemente a Vladimir Putin, ¡amosnomej…! Pues eso, que dicho esto, hablaré de algunos genios que, a mi modo de ver, en España son unos auténticos cracks, obviando los famosos Nobel, que la verdad, son importantes pero que a veces fallan más que una escopeta de feria.
Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domènech, más conocido como Dalí, fue genio y figura hasta la sepultura. Decir Dalí es decir surrealismo. Megalómano y narcisista de narices, amante del lujo y descendiente según él de un linaje de la dominación árabe en la península. Fan de Velázquez, de ahí su bigote, fue expulsado de la Academia de Bellas Artes en 1926 porque según él, no había nadie a la altura para examinarle, y posiblemente fuera verdad, vete tú a saber. Rechazó a un Federico García Lorca, totalmente enamorado de él. Su mujer, Gala, una rusa once años mayor que él, fue su auténtica musa. Trabajó con Franco y Walt Disney, ¡toma mezcla! El genio falleció en 1989 escuchando su obra preferida, Trsitán e Isola de Wagner.

Federico Sagrado Corazón de Jesús García Lorca, Lorca para los amigos, era un conocido homosexual que cayó enamorado del genio de Cadaqués, y como ya hemos comentado, Dalí le rechazó, no sin cierta connivencia y cachondeo del famoso director de cine Luis Buñuel, y es que el cineasta llegó a escribir una carta en la que decía que “Federico es un asqueroso: primero, porque nació en Asquerosa (pueblo granadino) y segundo porque él es asqueroso”. Lo cierto es que Buñuel sintió cierta envidia de la relación que mantuvo Lorca con Dalí. Un tipo con gran sentido del humor y una memoria prodigiosa, no todos saben que terminó Derecho, aunque no ejerció nunca como abogado. Su primera obra de teatro fue “El maleficio de la mariposa” y se estrenó en el Teatro Eslava de Madrid, gracias a que lo animaron el propietario del teatro, Gregorio Martínez Sierra, y la esposa de éste, María de la O, una enamorada de Lorca. La obra resultó ser un sonado fracaso de taquilla y aquello le espoleó y no se rindió, de modo que continuó escribiendo y terminó siendo el más grande dramaturgo de la literatura española. De izquierdas y homosexual, no lo contó, fue fusilado por los nacionales el 18 de agosto de 1936. De regalo nos dejó “Bodas de sangre”, “La casa de Bernarda Alba”, “Mariana Pineda”, “Yerma”, “Poeta en Nueva york” y mucho más.

Pablo Ruiz Picasso fue junto a Braque el creador del cubismo. Pacifista y comunista declarado, fue presidente del Museo de El Prado, posiblemente el peor, ya que no llegó a pisar el museo, si bien la época no fue la mejor, en plena Guerra Civil. Nunca tomó posesión del cargo, pero sí que mandó trasladar obras de Goya, Velázquez y El Greco para protegerlas. Nunca le llegaron a destituir de manera oficial, por lo que él bromeaba diciendo que el asunto no estaba claro. El menda terminó forrado y compraba castillos que rellenaba con sus propias obras. Fue acusado de robar la Mona Lisa en 1911, y paradójicamente es uno de los artistas más robados del s. XXI. Conocido por el Guernica, se tuvo que exiliar mientras Franco ejerció como jefe de estado. Un pequeño detalle es que hay que decir que es el autor del cuadro más caro del mundo, “La Rêve”, vendido en 2013 por 100 millones de €. Miembro del Partido Comunista Francés, recibió el Premio Lenin de la Paz…hombre, decir paz y Lenin en la misma frase chirría, todo hay que decirlo. ¿Cuántas obras realizó el artista malagueño? Aquí viene lo mejor. Hay referenciadas 15.000 obras, si bien hay quienes elevan la cifra a 45.000. Esta última cifra se me hace exagerada, puesto que un tipo que vivió poco más de 91 años significa que vivió unos 33.000 días, es decir, si quitamos la infancia, ya la cifra de 15.000 revela que terminaba de media una obra cada dos días, más o menos. No se me ocurre una fórmula matemática mejor para definir lo que es un genio. ¡La repera!

José Ortega y Gasset se inventó una preposición entre sus dos apellidos porque el primero terminaba igual que comenzaba el segundo, y al menda no le gustaba. Fue un filósofo conocido en el gremio por la teoría del perspectivismo, y es que al final, cada uno tiene una perspectiva diferente de eso que llamamos verdad, y es que existen multitud de esquemas conceptuales y perspectivas posibles que determinan cualquier juicio de verdad, es decir, no existe un conocimiento de una cosa en sí misma. Vamos, que lo de la perspectiva va en el ADN del ser humano. Algo que me llama la atención de los alemanes es que cuando hablas con ellos y rascas un poco, te terminan alabando a Ortega. ¡Qué envidia! Porque aquí rara vez un españolito de a pie te habla de este madrileño entre cerveza y cerveza. Diputado de la 2ª República por las Cortes de Jaén de 1931, en 1933 lo fue por las Cortes de León, en ambos casos con ideología conservadora. Su padre fue un miembro de la Academia de la Lengua y es por ello que Ortega fue un aficionado a la escritura, y de ahí que le debamos “La rebelión de las masas” o “Meditaciones del Quijote” entre otras, siendo curiosa como en esta última obra habla de El Quijote como el auténtico espíritu español. Conocido por su sarcasmo, es conocido por infinidad de citas, como la de “Yo soy yo y mi circunstancia”, pero la que me encanta es esa de “El malvado descansa algunas veces, el necio jamás. Estos son solo cuatro ejemplos, pero hay muchos más genios que darían para páginas y páginas, como Gaudí, Miró, Tapies, Sorolla, Zuloaga, Pio Baroja, Chillida, Unamuno, Delibes, Benavente, Cela, Juan Ramón Jiménez, Borges, Umbral, Miguel Hernández, Laforet, Alberti, los hermanos Machado, etc.

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