¡Y hay quien se queja de los escándalos de reyes, reinas, princesas, infantes y eméritos!

El tonto del haba de Fernando VII murió en octubre de 1833, y dos meses más tarde la reina María Cristina se volvía a casar (la de la canción de «María Cristina me quiere gobernar, y yo le sigo, le sigo la corriente’, ya que, casualidades, hemos tenido dos Maria Cristinas como reinas regentes en nuestra historia). La reina se casaba con Fernando Muñoz, un tipo que había sido palafrenero real y que entonces era guardia de corps, es decir, su guardaespaldas. Y aquí, a todos nos viene la canción de Dolly Parton de «And aiaaaaiaaaai always love you iuuuuu» Que sí, que no es de Whitney Houston, es de la Parton.

Se casaron el 28 de diciembre, estando Fernando VII casi recién enterrado. ¿Pero, desde cuando estaban enrollados estos dos pájaros? Claro, al ser el día de los Santos Inocentes, la cosa parecía que era de coña, pero no, era muy cierta. Era tan cierta que se encontraban en una finca a la que llamaban “la Muñoza”, una quinta que linda con el Monte de El Pardo, y que a día de hoy, destino caprichoso de las cosas, conserva el nombre y es un lugar de celebración de bodas.

El novio era el hijo del estanquero de Tarancón (Cuenca) y al ser un tipo de rango social inferior, la boda era morganática, no podía ser aprobada por las Cortes, y de producirse, la reina debía ser desposeída de la corona.

Total, que la reina se casó en secreto, pero la realidad fue que era la comidilla de todo el mundo porque era por todos conocido. Ella lo negaba todo. Al preguntarle si se había casado, ella respondía que «no me acuerdo, no me consta, no sé». ¡Menos mal que estas cosas ya no pasan!

Fernando Muñoz comenzó a ser conocido como Fernando VIII, o sea, los memes de entonces. Si Fernando VII tuvo dos hijas, y por el hecho de ser eso, niñas, se liaron 3 guerras carlistas, Fernando «VIII» tuvo 8 hijos con la reina. La Borbón-Dos Sicilias estuvo embarazada casi todo el tiempo, y casi siempre contestando lo mismo, «¿Embarazada yo? No sé, no me acuerdo». Le sacaron hasta rima: «clamaban los liberales que la reina no paría y ha parido más muñoces que liberales había».

Once años más tarde se aprobó su matrimonio en las Cortes y al marido, a nuestro Kevin Costner, le crearon el Ducado de Riánsares, es decir, el rio que pasa por Tarancón. Terminó siendo político, senador, general, duque, y repartió títulos nobiliarios entre sus hijos como si no hubiera un mañana. A todo esto, se forró con sus amigos el Marqués de Salamanca y el General Narváez, un tipo que fue presidente de España 7 veces, ¡el record! Entre los tres se forraron con la sal (daba mucha pasta entonces), con el ferrocarril (no se instalaba un solo km sin el beneplácito de estos tres señores), y con el Barrio Salamanca.

¿Cómo terminó la pareja? En el exilio…y de regalo nos dejaron a Isabel II, una de las peores reinas de nuestra historia. ¡Pa habernos matao!

Os lo dije, escándalos reales ha habido siempre, y más gordos, y «noos» lo creíais. ¡Hala, ya podéis comprobar en la wikipedia que la canción no es de Whitney Houston!

Fernando VII, María Cristina y Fernando Muñoz

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