El Viejo Sendero Español o Antiguo Sendero Histórico Nacional Español es el camino más antiguo de los EEUU. Hoy, paradójicamente, se le conoce como el Old Spanish Trail gracias a una publicación de 1845 y tras una expedición por las Rocosas de John Charles Frémont para el Cuerpo Topográfico de los EEUU.

Esta fue la ruta comercial que comunicó Santa Fe (Nuevo México) con Los Ángeles (California), conectando 2.560 km en medio de valles, cañones, montañas y desiertos. Dicho de otro modo, este es el camino de la Nueva España de los s. XVI y XVII.

Todo lo que había al norte de Ciudad Juárez era lo salvaje. Así, en 1598 Juan de Oñate atravesó el Río Grande con 83 carretas y cientos de hombres que recibirían el título de hidalgo. El primer tramo que les esperaba era la “Jornada del muerto”, en donde muchos la palmaron de sed y por eso el primer pueblo que te encuentras se llama Socorro. Además, sobre ciudades de nombres tan exóticos como Magdalena, Escondida o Alamillo acechaban unos apaches y comanches que eran más hostiles que Patxi López y Vito Quiles hablando sobre la metafísica y la insoportable levedad del ser.

Alonso de León exploró Texas en 1686 para investigar la presencia francesa y solo encontró las ruinas de un fuerte de René Robert Cavelier de La Salle. Su viaje dio inicio a otro camino de más de 4.000 km y que se culminó con la fundación de San Antonio en 1718, alrededor de la misión franciscana de San Antonio de Valero. Francia terminaría entregando la Luisiana occidental en el Tratado de Fontainebleau.

La zona de Utah y Colorado fue explorada por un tal Juan María Rivera en 1765. Estos estados junto a otros como Arizona o Nuevo México ya fueron pateados por unos franciscanos llamados Francisco Atanasio Domínguez, Francisco Garcés o Silvestre Vélez de Escalante, los cuales, entre otras cosas, ya anduvieron por lugares tan inhóspitos como los desiertos de Sonora y Mojave.

Juan Bautista de Anza consiguió abrir paso para llevar mercancías a la California de las misiones de Junípero Serra y Gaspar de Portolá. El camino terminó en 1776 en un fuerte de la orden franciscana y que dio nombre a San Francisco, pero el fuerte estaba algo escondido y muchos se quedaron en San Gabriel, un lugar que serviría para fundar Los Ángeles en 1781.

Hubo que esperar a 1829 a que un comerciante de Santa Fe, Antonio Armijo, junto a 60 hombres y 100 mulas, conectara satisfactoriamente Nuevo México con California, descubriendo, de paso, el valle de Las Vegas. Tan felices se sintieron que el gobernador de Nuevo México comunicó la noticia a Ciudad de México, ya que se puso fin al aislamiento de Santa Fe y se la dotó de acceso al comercio con la costa y el comercio internacional.

Luego vino el tal Frémont, conocido en la cultura estadounidense como el “Pathfinder”, es decir “el pionero”. ¡Manda h…! Tras la venta de Florida y Oregón en la que EEUU le hizo un “simpa” a la España de Fernando VII, nuestro país desapareció paulatinamente de Norteamérica y acto seguido, en 1848, en la guerra entre gringos y güeys, México perdería estos territorios….para siempre. Nadie ha exigido perdón.

Así era el mapa de México en 1822

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