José Echegaray y Ezaguirre es uno de esos grandes que me temo, no mucha gente ubica como se merece. Fue ingeniero de caminos canales y puertos, siendo número 1 de su promoción. Profesor de matemáticas, estereotomía, hidráulica, geometría, cálculo y física. Fue miembro de la Real Academia de las Ciencias Exactas. Fue Ministro de Fomento y también de Hacienda. Realizó la ley de Bases de Ferrocarriles.
En su faceta más conocida, la literatura, estrenó 67 obras de teatro, 34 de ellas en verso. Fue miembro de la Real Academia de España. Fue presidente del Ateneo y también de la Real Academia de las Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Su fama era mundial. Fue el primer presidente de la Sociedad Matemática Española, es más, muchos sostienen que las matemáticas en España comenzaron con él.
Fue el primer premio Nobel que tuvo España, en 1904, concretamente en Literatura, provocando la envidia de la Generación del 98, a la que su premio pilló con el pie cambiado, siendo muy críticos con él, Clarín y Pardo Bazán. Sobre todo, al igual que los profetas, fue admirado fuera de nuestras fronteras, siendo referencia para Bernard Shaw y Pirandello.

Famosa fue su enemistad con Ramón María del Valle Inclán. Como las obras teatrales de Echegaray trataban asuntos de infidelidades en numerosas ocasiones, Valle Inclán mencionaba que posiblemente así fuera su vida privada, pero ante tal comentario, un joven le increpó, Valle Inclán le pregunto quien era, y éste afirmó que era hijo de Echegaray, a lo que Ramón María le preguntó, «¿esta seguro?». A Echegaray le pusieron calle en Madrid tras ser premio Nobel, viviendo allí el mejor amigo de Valle Inclán, de modo que cuando le escribía cartas a su amigo, en la dirección ponía C/ del Viejo Idiota. Como las cartas llegaban, D. Ramón decía que Madrid tenía el mejor servicio de correos del mundo. En cierta ocasión, Valle Inclán necesitaba una transfusión de sangre, presentándose como donante Echegaray, pero el creador del “esperpento” se negó a recibirla porque decía que esa sangre estaba llena de gerundios. El maestro de “Luces de Bohemia” fue un crack de la literatura, pero Echegaray fue un crack en casi todo.

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