Muchas veces, al pensar en un país cualquiera, lo primero que te viene a la cabeza es una imagen de un paisaje determinado o de un edificio característico. En este último caso, es típico pensar en la Torre Eiffel en Paris, la Torre de Pisa en Italia, el Big Ben en Londres, la Gran Muralla en China, el Cristo Redentor en Río de Janeiro, el Partenón en Atenas, la Estatua de la Libertad en Nueva York o las pirámides de Giza en El Cairo. ¿Y qué tenemos en España? Muchas veces pensamos en la capital y la Puerta de Alcalá se nos antoja pequeña y de menor importancia, pero la verdad, tenemos obras en España de las que debiéramos estar orgullosos, incluida la Puerta de Alcalá.

La Puerta de Alcalá era una de las cinco puertas reales que daba acceso a Madrid. Mandada construir por el soso de Carlos III, fue realizada por el italiano Francisco Sabatini. De estilo neoclásico, la puerta es diferente en cada uno de sus lados, y es que en aquella época así eran todas las puertas, teniendo siempre el lado más “bonito” de puertas hacia afuera. Terminada en 1778, es el primer arco del triunfo europeo tras el ya acabadísimo imperio romano y sirvió de inspiración, atención, a la Puerta de Brandeburgo de Berlín y el Arco del Triunfo de París. Aparecen 4 niños en la puerta que se relaciones con la fortaleza, la templanza, la prudencia y la justicia. A través de esta puerta llegaron en 1823 los cien mil hijos de san Luis para apoyar al imbécil de fernando VII, de modo que la puerta fue testigo de dicho asedio francés y en ella aún se aprecian los impactos de algunas de las balas de aquel episodio. Famosa es la fotografía de la 2ª República, en octubre de 1937, en la que bajo sus arcos y como conmemoración de los 20 años de la Revolución Rusa, se instalaron unas fotografías de unas hermanitas de la caridad llamadas Josef Stalin, Maksiv Litminov y Kliment Voroshilov, bajo el lema “Viva la URSS” y una hoz y un martillo en lo alto de la puerta. No en vano, por aquella época la Gran Vía se llamaba Avenida de la Unión Soviética, pero eso fue solo una casualidad. Hoy, y dependiendo del gobierno que haya en el consistorio, bajo la Puerta de Alcalá o se pone un belén por Navidad o nothing de nothing.

La Puerta de Alcalá en 1937

El Alcázar de Segovia es una fortaleza con carácter defensivo y de origen árabe, si bien en los sillares se han encontrado piedras similares a las del acueducto de Segovia. Conquistado por los castellanos en la época de Alfonso VI, fue Alfonso VIII quien realmente le dio más un uso como castillo. Tras una afrenta de Alfonso X, por la cual le dijo a un fraile franciscano que, Dios le debería haber consultado a él a la hora de hacer el mundo porque le habría salido infinitamente mejor, y tras una tormenta por la cual un rayo fulminó a un par de guardias que vigilaban en una de las torres, la reina, Violante, convenció a su esposo para pedir disculpas al franciscano y construir una sala que llevara un cordón franciscano y que se conoce como la Sala del Cordón. También existe una sala llamada Sala de los Reyes, en la que se fueron añadiendo todos los monarcas que se iban sucediendo en el tiempo. El infante don Pedro, hijo de Enrique II, se cayó al vacío desde una de las torres y su haya se tiró tras de él, a sabiendas de la represalia a la que seguramente sería sometida por su mal cuidado de aquel niño de dos años que estaba jugando a la pelota. Aquí tomo posesión Isabel I de Castilla de forma oficial tras haberse autoproclamado reina en la Iglesia de san Miguel de Segovia. Imponente es la Torre de Juan II que sirvió para que los imperiales atacaran a los comuneros que estaban en la catedral de Santa María, que estaba justo enfrente, en donde hoy hay un espacio abierto dedicado a los héroes del 2 de mayo. Tras ser ejecutado su valido, don Álvaro de Luna, en el cadalso de Valladolid, se le presentó a Juan II en esta torre y en aquella misma noche, y le aseguró que no duraría con vida más de un año. Don Álvaro fue ejecutado el 2 de junio de 1453 y Juan II murió el 21 de julio de 1454, por lo que leyenda o no, la “historieta” que ya se contaba en 1453 no deja de ser curiosa. También se casó aquí Felipe II con Ana de Austria, siendo éste el monarca que le dotó de los techos y cúpulas de pizarra actuales y quien construyó el patio de estilo herreriano que hay en su interior. Tras ser prisión para malhechores de todo pelaje, sufrió varios incendios de los cuales tuvo que ser reparado y por eso ofrece tan buena cara a día de hoy. Fue Escuela de Química en el s. XVIII y el químico Proust llegó a decir que este era el mejor laboratorio del planeta. Hoy es museo del Real Colegio de Artillería y también en él está el Archivo Histórico Militar, un auténtico tesoro en cuanto a documentación se refiere y con acceso a todo tipo de público con cita previa. Dicen que Walt Disney se inspiró en él, pero es que además ha aparecido en “Los Simpson” y en pelis como “El Cid” de Charlton Heston y Sofía Loren, en el “Drácula” de Christopher Lee y en “La Princesa de Éboli” de Olivia de Havilland.

Alcázar de Segovia visto desde la Fuencisla

La Alhambra de Granada estuvo considerada para ser una de las nuevas maravillas del mundo, pero la votación popular la dejó fuera por poco. La gente, que siempre vota con conocimiento de causa, ¡amosnomej…! A día de hoy es el monumento más visitado de España. Se trata de un complejo monumental sobre una ciudad palatina andalusí. Residencia del emir, y construido por Al-Ahmar, fundador de la dinastía nazarí, fue el lugar de la corte del Reino Nazarí y de aquí salió de España el rey Boabdil para dejar el complejo como residencia real castellana. Levantada sobre una colina, su naturaleza es defensiva dentro de uj contexto político inestable pero económicamente próspero. En ella están la Puerta de las Armas, la Puerta de la Justicia, la Puerta del Vino, la Puerta de los Siete Suelos, la Puerta del Arrabal, la Alcazaba, la Torre de la Vela, la Torre del Homenaje, los Palacios Nazaríes con el palacio de Comares, el Palacio de los Leones con su famoso patio, y además, el Partal, el Oratorio, el Palacio de Yusuf III, el Palacio de los Abencerrajes, la Rauda Real, la Torre de los Picos, la Torre de la Cautiva, la Torre de las Infantas, la Torre del Agua, el Convento de San Francisco, la Iglesia de Santa María de la Encarnación de la Alhambra, los preciosos jardines de El Generalife, y lo que menos encaja desde el punto de vista arquitectónico en todo el complejo, el Palacio de Carlos V, el cual por cierto, pasó aquí su luna de miel con su esposa Isabel de Portugal. Debajo de ella hay 15 km de túneles que servían para abandonarla en caso de ataque. Sí, todo eso es la Alhambra, que en árabe significa “la Roja”, y es que, con la luz de las antorchas, de noche, en su proceso de construcción parecía de color rojo. Y lo más alucinante de todo, se cree que la propia Alhambra es un reloj solar en sí., de modo que la luz del mediodía la divide en dos partes iguales.

Alhambra de Granada. Patio de los Leones

En A Coruña tenemos la Torre de Hércules, un faro de 55 metros del s. I d.C., entre los reinados de Nerón y Vespasiano, siendo el único faro romano en funcionamiento en la actualidad en todo el mundo, y tampoco es que le hagamos mucho caso, ¿no? Total, solo tiene 2.000 años y ahí sigue. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, hasta hace nada se le denominaba como Faro de Brigantia, mirando hacia Britania. La leyenda cuenta que aquí llegó Hércules para enterrar la cabeza del gigante Gerión, rey de Brigantium. Su arquitecto fue un tal Cayo Sevio Lupo, originario de Coimbra (Portugal). El Duque de Uceda la reparó en 1682, y Carlos III la reconstruyó tras un ataque del pirata británico Drake. La reconstruyó por completo a finales del s. XVIII a partir de una altura de 34 metros, es decir, se conservan tal cual los primeros 34 metros, tal y como la dejaron los romanos, y lo que vemos a partir de esa altura es responsabilidad de la época de carlos III, y es que en un principio la torre presentaba una forma circular. A día de hoy está hermanada con la Estatua de la Libertad, ¡nada más y nada menos!

Torre de Hécules

Mirando pa Cuenca tenemos las Casas Colgadas, llamadas así por estar en parte en voladizo, sobresaliendo de la escarpada hoz del río Huécar. Las tres casas colgadas, porque son tres en total, son la Casa de la Sirena y las dos Casas de los Reyes, construidas entre los s. XIII y XV. Las tres casas son Patrimonio de la Humanidad desde 1996. Una pena que se hayan perdido muchas de ellas por deterioro, y es que en 1920 aún quedaban ocho casas. El pintor flamenco Anton van den Wyngaerde las pintó allá por el año 1565. Construcciones similares las hay también en Italia y en otras poblaciones españolas como Ronda, Frías, Tarazona, etc.

En España tenemos tres murallas muy conocidas, como son la de Segovia, Lugo y sobre todo la de Ávila. Esta cerca románica es Patrimonio de la Humanidad. De carácter militar, mide 2,5 km, tiene 2.500 almenas, 87 torreones y 9 puertas. Comenzadas a construir por Alfonso VI. Remodeladas en el s. XV, la reina Juana I cerró una puerta, de modo el señor de Villafranca abrió una nueva ventana en 1542 y en el lugar reza una leyenda que dice “donde una puerta se cierra, otra se abre”. Y la pobre Juana encerrada estaba en Tordesillas 33 años en ese mismo instante.

El Acueducto de Segovia es una de esas obras que no te cansas de mirar. Todas las piedras que lo conforman están ahí, encajadas sin argamasa que las una. El mejor conservado en la actualidad, esta obra del s. II d.C era un acueducto de pequeño tamaño, atendiendo siempre al caudal que discurría a través de él. Se han encontrado monedas del año 112 en su base, por lo que se puede afirmar que el acueducto es de la época del emperador Trajano, un emperador de origen hispano, puesto que nació en Itálica, actual provincia de Sevilla. Normalmente los romanos no levantaban algo así a no ser que el acueducto atravesara alguna población en la que alguien de la localidad se quisiera estirar y pagar una estructura semejante. Al mecenas se le ponían unas letras doradas en lo alto de la obra para que la gente corriente supiera a quien debía agradecer dicha infraestructura. Se sabe que en época de Carlos I aún quedaban unas pocas letras mal puestas, pero a día de hoy no nos han llegado y no sabemos el nombre de la persona que sufragó los gastos de semejante construcción. De 17 km de largo, trae agua desde el arroyo de la Fuenfría, decantándose el agua para que se limpie adecuadamente en el decantador de San Gabriel. Estuvo a pleno rendimiento hasta 1920. En época de la reconquista los árabes lo dañaron y los Reyes Católicos restauraron 39 arcos, los menos elevados, que sí llevan argamasa desde dicha intervención. El resto están tal cual los dejaron los romanos. Cuenta la leyenda que una joven, harta de llevar agua desde la Fuenfría a Segovia, hizo un trato con un tipo que le pidió su alma a cambio de facilitarle una estructura que le permitiese no tener que ir jamás a buscar agua. La joven aceptó a cambio de que el acueducto quedara terminado antes del primer rayo de sol de la mañana. Aquel tipo era el diablo, que se puso manos a la obra. Ante tal ajetreo, la joven se despertó y al ver que el diablo iba a conseguir lo prometido, se arrepintió y comenzó a rezar para no tener que dar su alma al diablo. Sus rezos dieron resultado y el primer rayo salió al cantar el gallo justo cuando al diablo solo le faltaba por poner una última piedra. Hoy, en el lugar de esa piedra que no llegó a poner el diablo, está una imagen de la patrona de la ciudad, la Virgen de la Fuencisla, y las marcas que dejó el diablo con sus garras en el acueducto son las marcas que los propios romanos dejaron en su construcción. La joven no vendió su alma y encima el diablo le dejó un acueducto a pedir de boca, ¡jugada redonda!

El Puente de Alcántara es un puente romano de los años 103 y 104, siendo un auténtico logro de la ingeniería civil de la época. Me refiero al puente ubicado en la provincia de Cáceres, y no al otro puente de Alcántara ubicado en la ciudad de Toledo. Nuevamente, una obra de la época de nuestro Trajano, ha sido elogiado durante los últimos mil años. Con casi 60 metros de altura y 194 de longitud, posee seis arcos que salvan el rio Tajo en plena Ruta de la Plata. A la entrada del puente se conserva aún un pequeño templete romano. El puente ha sido dañado en varias ocasiones, habiendo sido motivo de disputa entre moros y cristianos en tiempos de Alfonso IX, y también fue centro de fricciones entre españoles y portugueses en la guerra de Sucesión Castellana entre los Reyes Católicos y Alfonso V el Africano, así como en la Guerra de Sucesión en 1707. Ni las guerras han podido con él, pero como está ahí, en Cáceres, al lado de Portugal, pues tampoco es que le hagamos mucho caso, pero la verdad, es un lujo disponer de una construcción así en el s. XXI. Es tanto lujo que es utilizado como motivo para la elaboración de un premio otorgado a las mejores obras de la ingeniería civil en Hispanoamérica.

Puente de Alcántara

El teatro romano de Mérida es uno de los mejor conservados en la actualidad. Levantado en la colonia de Emérita Augusta en el s. I a.C., concretamente entre los años 16 y 15 a.C, su creador fue el cónsul Marco Vipsanio Agripa. Con el resto del conjunto arqueológico de Mérida, es Patrimonio de la Humanidad. Fue abandonado en el s. IV y se cubrió de arena totalmente, salvo el graderío superior, que fue conocido por los emeritenses como “Las Siete Sillas”. Las excavaciones para su recuperación comenzaron en 1910, y ya hubo un tal Manuel Godoy a principios del s. XIX muy entusiasmado por recuperar el yacimiento.

Cambiando de tercio, el Palacio de la Magdalena en Santander es otro de esos edificios que nada más mirarlo sabes que tiene algo especial. De estilo ecléctico, fue construido entre 1909 y 1911, y se ubica sobre el antiguo fortín de San salvador, el que protegía la bahía. Sufragado por el ayuntamiento de Santander, por la Sociedad El Sardinero y un poquito por la familia Botín y alguna otra familia de pasta de la ciudad, pasó a ser la residencia de verano de Alfonso XIII para que años más tarde lo vendiera su hijo, Juan de Borbón, por 150 millones de pesetas de 1977 a la ciudad de Santander, la cual tuvo que pedir un préstamo. ¿Cómo te quedas? ¡Me parto! En 1982 fue declarado Monumento Histórico-Artístico.

El Puente Nuevo de Ronda, porque todo hay que decirlo, Ronda tenía un puente más antiguo, es un puente construido entre 1751 y 1793. Hasta 1839 fue el puente más alto del mundo. De sillería de piedra, las propias dependencias que hay en el puente llegaron a ser prisión. El puente salva un tajo sobre el rio Guadalevín.

Palacio de la Magdalena, Santander

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