En el calendario actual, el calendario gregoriano, tuvo mucho que ver un manchego de Belmonte (Cuenca) que figura en un monumento imponente enfrente de la fachada de la Universidad de Salamanca, Fray Luis de León. También fue necesario, por la parte de la Escuela de Salamanca, el toledano Pedro Chacón y Chacón, matemático y teólogo, además de amigo de El Greco, y sin olvidar a personajes europeos como el astrónomo y jesuita alemán Christopher Clavius, el médico y astrónomo italiano Luigi Giglio y un tal Galileo.
En el Concilio de Nicea del año 325, se vio lo importante que era adecuar el calendario civil al litúrgico, de modo que era necesario fijar la fecha de la Pascua y en relación a esta, fijar el resto de festividades.
Hemos de recordar que antiguamente los romanos tenían un calendario inexacto con 10 meses que duraban 36 días. Tras la llegada de Julio César a Egipto, se da cuenta de que el calendario egipcio conjuga a la perfección el calendario solar y el calendario lunar, cosa nada fácil, por cierto. Julio César adopta este calendario, aunque conservando los nombres del calendario romano, introduciendo, además, un año bisiesto con un día más de duración cada 4 años, ya que el año duraba algo más de 365 días, concretamente, unas seis horas más. El descabale era tal en aquel momento que, para hacer el ajuste como era debido, aquel año 46 a.C. fue el más largo de la historia, es decir, duró 445 días. Ese fue el llamado calendario juliano, llamado así en honor al famoso general. No, Julio César no fue un emperador romano.

Y así, comenzaron a pasar los años, hasta que en Nicea se vuelven a dar cuenta de que el desaguisado ya comienza a ser considerable. ¿Por qué? Pues porque un año terrestre no dura 365 días y 6 horas sino 365 días, 5 horas, 49 minutos y 12 segundos.
Así, a finales del s. XVI, la necesidad ya era imperiosa y consideran que era necesario volver a hacer un ajuste, ya que esos 11 minutos multiplicados por 1.582 años suponían que las estaciones no concordaban y las fiestas judías y cristianas había que diferenciarlas.
Este ajuste se hizo gracias al papa Gregorio XIII el 15 de octubre de 1582, y es por ello que nuestro calendario actual se llama «calendario gregoriano». Este calendario necesitará de más ajustes que ya están previstos, puesto que la velocidad de traslación y rotación de la Tierra irán disminuyendo con el paso de los siglos. Es más, el ajuste de esos casi 11 minutos por año ya están previstos y el primer ajuste se debería haber hecho en el año 2000, pero en 1582 ya incluyeron ese reajuste y el primero de verdad tendrá lugar en el año 2400, y a partir de ahí, siempre habrá un reajuste de un día cada 400 años y en los años que terminen en mil, es decir, en el 2400, en el 2800, en el 3000, en el 3200, en el 3600, en el 4000, y así sucesivamente. Es decir, el calendario gregoriano ya prevé los futuros ajustes.

Así, la monarquía Hispánica comienza a adoptar este calendario desde el inicio, en 1582, pero no así el resto del planeta, de modo que por ejemplo, Inglaterra lo adopta en 1752, y Rusia a comienzos del s. XX.
¿Quiénes ayudaron a Gregorio XIII a confeccionar este calendario? Pues entre otros, la escuela de Salamanca con los manchegos Pedro Chacón y Luis de León a la cabeza, y por supuesto, en España, ni flowers.
Como curiosidades, decir que el 23 de abril es el día del libro, declarado así por la Unesco, porque se conmemora la muerte en el mismo día del mismo año, 1616, de nada más y nada menos que de Cervantes, Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega. Además, Shakespeare nació también un 23 de abril. Así pues, la fecha estaría bien escogida, salvo por un pequeño detalle, y es que estos 3 monstruos de las letras murieron en días diferentes. Cervantes murió el 22 de abril de 1616. El Inca Garcilaso el 23 de abril de 1616, y Shakespeare el 3 de mayo de 1616. Lo de este último es curioso, ya que España adoptó el calendario gregoriano actual en 1582, pero no así Inglaterra, que lo adoptó 2 siglos más tarde. Shakespeare murió el 23 de abril de 1616 del calendario juliano, pero claro, conservamos las fechas del calendario vigente para cada país en cada momento, porque si no, el descubrimiento de América por parte de Colón se debería conmemorar el 21 de octubre y no el 12, ya que el calendario vigente en España en el s. XV era el juliano y no el actual. Así pues, por aproximación, el 23 de abril es una buena fecha para festejar el día del libro, pero la realidad nos dice que estos 3 genios murieron en fechas diferentes, aunque muy próximas y del mismo año, 1616.
Asimismo, el calendario gregoriano se adoptó, como ya hemos señalado, en octubre de 1582, de modo que, más que interesante, fue el último día del calendario juliano, el 4 de octubre de 1582, el mismo día que falleció Santa Teresa de Jesús ¡Menuda coincidencia! Pues bien, la santa fue enterrada al día siguiente, es decir, el 15 de octubre de 1582 del calendario gregoriano. Si uno busca qué ocurrió en España entre los días 5 y 14 de octubre de 1582, se dará cuenta de que esos días jamás existieron.

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