La primera vez que se produjo una batalla en mar abierto, y la primera vez además, que una batalla fue llevada a cabo por galeones de guerra, la ganó la flota española. Se la conoce como Batalla de San Miguel o Batalla de la Isla Terceira, en las Azores.
Al mando de la flota española iba un tal don Álvaro de Bazán, un tipo que jamás perdió una batalla y que por ejemplo, estuvo también al mando en Lepanto.
La Batalla de San Miguel se produjo cuando nuestro Felipe II fue reconocido como Felipe I de Portugal, cosa que no cayó bien en Inglaterra y Francia por el poder que suponía la suma de los imperios español y portugués, de ahí que Francia e Inglaterra se pusieran del lado de Antonio, prior de Crato.

En 1581 la isla de San Miguel prestó sumisión a Felipe II. Un año más tarde y con 27 naves, arribó en San Miguel don Álvaro de Bazán, mientras que en representación de Enrique II, rey de Francia, acudía a tal enclave Philippe Strozzi también con el apoyo de Catalina de Médicis e Isabel I de Inglaterra, la cual estaba interesada en unas Azores que sirvieran como base a su piratería.
Para cuando llegaron los españoles, los rebeldes de la isla ya se habían surtido de armas y apoyos. Tras una derrota española en 1581 y varias refriegas en 1582, el 26 de julio de aquel año ambas flotas quedaron frente a frente con todo a favor del lado de Strozzi, es decir, posicionamiento, vientos, etc. Además, el galeón español San Mateo cometió una equivocación exponiéndose solo ante el fuego enemigo. Hay quien dice que más que un error, fue un acto audaz protagonizado por el capitán Lope de Figueroa. Hubo un momento en el que 4 barcos atacaron al San Mateo mientras otros 4 le cerraban el paso. Dos horas y 5.000 proyectiles después, el san Mateo resistía y los refuerzos llegaron, es decir, justo lo que Strozzi quería evitar. El cuerpo a cuerpo puso en retirada los barcos de Strozzi precisamente por el temor al abordaje de los de Bazán, los más imponentes y temidos de la época.
Hay quien asegura que este hecho hizo de España la dueña absoluta de los mares. Por cierto, un tipo que presumió de estar ahí, a las órdenes de Figueroa, fue nada más y nada menos que Lope de Vega, el cual escribió de Bazán, también conocido como el Marqués de santa Cruz, lo siguiente: “El fiero turco en Lepanto, en la Tercera el francés, y en todo el mar el inglés, tuvieron de verme espanto. Rey servido y patria honrada dirían mejor quien he sido, por la cruz de mi apellido y con la cruz de mi espada”.

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