¿Se ha salvado a Europa como tal en el pasado? Recientemente en la memoria de todos esta el Día D, el Desembarco de Normandía, pero hubo algunas ocasiones más, un poco más lejanas en el tiempo, y por qué no decirlo, con España en el centro del tablero.

Una de esas veces fue un 16 de julio 1212, en Navas de Tolosa, cuando Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón, Sancho VII de Navarra, el Señor de Vizcaya, voluntarios de León, de Portugal, de Francia, del centro de Europa y hasta el Papa de Roma, se unieron para dar un golpe crucial a unos musulmanes liderados por Muhammad al Nasir que amenazaba con llegar a todos esos lugares.

Ataque de los Tres Reyes

Ocupado Despeñaperros por los musulmanes, se dice que San Isidro se le presentó a un pastor, Martín Hilaja (aparece hoy representado en la Catedral de Toledo), para mostrarle el desfiladero del Salto del Fraile. Con aparición o sin ella, lo cierto es que el pastor, ni corto, ni perezoso, acudió con el cuento a la avanzadilla comandada por el vizcaíno Diego Lope de Haro para enseñarle el paso no vigilado por los musulmanes, y lo siguiente fue acceder al llano para establecer un campamento en Mesa del Rey. A partir de ahí, ya sabemos, tuvo lugar la conocidísima batalla.

La batalla fue desigual, y de ahí que su narración sea épica, puesto que lucharon 70.000 cristianos contra 100.000 almohades.

Célebre en aquel día fue el Ataque de los Tres Reyes, que terminó con Sancho VII destrozando el palenque. ¿Qué era el palenque? Pues eran unos tíos de raza negra, entrenados en el Holyday Gym, y que eran más grandes que un armario empotrado, la Guardia Negra o cuerpo de honor de los Imesebelen, y que protegían a los mandos musulmanes estando encadenados para defender de modo aguerrido hasta la muerte. También les llamaban “los despojados”. El caso es que la crónica cuenta cómo Sancho VII, un rey de Navarra que era más valiente que el dentista de Hannibal Lecter, atacó al palenque gritando como un poseso y cortó sus cadenas, las mismas que a día de hoy siguen apareciendo en el escudo de Navarra y por tanto, también en el escudo nacional.

¿Cómo terminó la cosa? Pues con 25.000 cristianos muertos y 80.000 por parte almohade, retirada de estos últimos incluida. Además, la victoria cristiana sirvió para adentrarse en la actual Andalucía, la cual hasta esa fecha siempre había sido inaccesible.

El golpe definitivo vendría en 1492, pero el importante, el que cambió las cosas y en el que media Europa era consciente, fue el de Navas de Tolosa.

Más adelante, cuando llegue el momento, comentaremos cuando fue el segundo momento en el que España salvó a Europa.

Alfonso VIII de Castilla


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