Viendo el inicio de “Indiana Jones y la última Cruzada” en Utah, si te preguntasen por un sitio que visitar en EEUU, probablemente dirías que el Gran Cañón del Colorado. Sí, hay más cosas que ver como por ejemplo, el Mississippi, el Monument Valley, las cataratas del Niágara, ciudades como Nueva York, etc, pero, seguramente, muchos optarían por uno de los mayores cañones del planeta, considerado, además, patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Un cañón que deja a la vista rocas con 2.000 millones de años de historia.

El Gran Cañón del Colorado no es cualquier cosa y es que, es una gigantesca garganta excavada por el rio Colorado y situada entre Utah y Arizona. Mide 446 km de largo, 29 km de ancho y 1,6 km de profundidad. ¡Es una pasada! Lo que no mucha gente conoce es que, quien lo descubrió lo llamó la Gran Barranca. Sí, ese nombre sólo se lo podía poner un español. Fue García López de Cárdenas y Figueroa en 1540, un pacense que trató de bajar al mismísimo río para abastecerse de agua, pero que tuvo que desistir porque salvar aquel desnivel se le resistió más que Al-Ghandour a España en el mundial de 2002 en Corea. Eso sí, fue el primer hombre blanco en ver aquel espectáculo de la naturaleza. Por cierto, el río se veía tan lejos que pensó que era un simple arroyo. Fue otro español, Fernando de Alarcón, el primer europeo en navegar aquel río a cientos de kilómetros del Gran Cañón, y otro hispano, Francisco de Ulloa, el primero en divisar dicho río un poco antes, en 1539. Hubo que esperar a 1604 para Juan de Oñate lo llamara Colorado.

García López de Cárdenas partió desde Compostela, (actual Jalisco) en busca de una de las siete ciudades de oro de Cíbola y Quivira. El mandamás de aquella expedición era un tal Francisco Vázquez de Coronado y Luján. Este salmantino delegó en el de Badajoz y en otros doce hombres más para que encontraran el gran rio del que les hablaban los indios Hopi. El río al que, inicialmente, llamaron Tizón, no era el objetivo principal, puesto que en torno a él se suponía que debía haber una serie de ciudades de oro. El mito indígena y la imaginación de los españoles hicieron el resto. Por cierto, la amabilidad de Vázquez de Coronado para con los indígenas siempre estuvo en entredicho y hasta el visitador Francisco Pérez de Sandoval le sometió a juicio por su elevada crueldad.
Como curiosidad, añadir que, hasta un jovencísimo Indiana Jones le intentó arrebatar al inicio de la última cruzada, una supuesta Cruz de Coronado a unos ladrones, iniciándose así una típica escena de acción de Steven Spielberg, y es que este director ha estado en más persecuciones que Esperanza Aguirre.

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Lo he visitado en dos ocasiones y con guías. Pues hoy he aprendido mucho más.
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