Roma experimentó un cambio de paradigma en el s. I a.C. El tema era que la ciudadanía romana quería disfrutar de los mismos privilegios que poseía la aristocracia. Así, se creó un triunvirato parecido al típico tripartito catalán. Cneo Pompeyo el Joven, hijo de Cneo Pompeyo el Grande, ocupó el liderato del partido aristocrático, el general Cayo Julio César fue apoyado por el pueblo y Marco Licinio Craso, el Amancio Ortega de la época, un tipo forrado que había acabado con la revuelta de esclavos de Espartaco, fue apoyado por su propio dinero e iniciativa, un trepa, ¡vaya! Por cierto, este es el menda que al luchar contra los partos cometió un error de planeamiento en una batalla y desde entonces se dice eso de “craso error”. El tipo, un “milloneti” de aquel tiempo, murió al ser condenado a bañarse en hierro fundido. Terminó más caliente que la barbacoa de Georgie Dann.

Craso

Con Craso fuera de combate, la guerra civil entre Pompeyo y Julio César no se hizo esperar. Ambos recurrieron a la sufrida Hispania para abastecerse tanto de recursos económicos como de soldados. Las dos Españas que han existido desde siempre. Julio César ganó la primera de las batallas, liberando a muchos hispanos de pagar los desorbitados impuestos que les aplicaba el tal Pompeyo.

No obstante, el tema no concluyó tan fácilmente y Pompeyo y sus hijos formaron un nuevo ejército de 70.000 hombres comandados por un tal Labieno. La batalla de Munda del año 45 a.C. fue el final definitivo de aquella guerra civil y tuvo lugar en las tierras de la actual Andalucía, ya que fue en Hispania donde Pompeyo era realmente fuerte.

Julio César

Julio César hubo de regresar con 41.000 soldados para hacer frente a aquel embiste final en minoría. Parece ser que, las maniobras militares de Julio César fueron brillantes y el golpe de gracia lo dio la legión X, que masacró al enemigo. Se dice que murieron 30.000 pompeyanos en torno al rio Genil, si bien la zona de la batalla en concreto siempre ha sido motivo de debate. Desde entonces, Julio César se vino más arriba que la ceja de Ancelotti y comenzó su propia dictadura. No hubo quien le tosiera en todo el imperio (bueno, no, que Roma aun era una república), y el punto de inflexión de su mandato fue aquí, en la península Ibérica.

Moneda de Cneo Pompeyo el Joven

Descubre más desde Relatos de la Historia

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.