Ya los árabes a finales del s. XI destrozaron unos cuantos arcos del acueducto segoviano en su intento de retomar la ciudad. Tuvo que ser reparado por los mismísimos Reyes Católicos. Se trataba de las primeras arcadas, las únicas que llevan argamasa entre sus piedras a día de hoy. Es más, se dice que el nombre del patrocinador de tan sobresaliente construcción figuraba en lo alto del acueducto en letras doradas y las últimas letras, algo destartaladas y sin orden, se perdieron en la época de Carlos I, el mismo que se cargó desde el alcázar la antigua catedral segoviana de Santa María en la guerra comunera.
Tras descubrir Cabezo del Griego en Saelices (Cuenca), se comprobó que el cercano Monasterio de Uclés fue construido con la materia prima obtenida de las construcciones romanas de la antigua Segóbriga.

Pero lo triste es encontrarse con episodios de destrozo sistemático de construcciones o ciudades romanas en pleno s. XXI. La última en Castrocalbón (León), en donde en marzo de 2023 metieron una motoniveladora para cargarse kilómetro y medio de una de las calzadas romanas mejor conservadas de Castilla y León. Unos pocos días para cargarse 2.000 años de historia y posiblemente una buena fuente de ingresos que seguramente jamás fue explotada turísticamente por falta de iniciativa. Han “arreglado” un camino que, básicamente, no lleva a ninguna parte. ¡Con un par!

Mención aparte queda la restauración del teatro romano de Sagunto (Valencia). Una bonita manera como otra cualquiera de cargarse 2.000 años de historia. Que sí, que el teatro no llegó a nuestros días de la mejor de las maneras, pero por favor, ¡qué barbaridad! Las imágenes hablan por sí solas.

En Jaén, en la ciudad romana de Iliturgi, en el municipio de Mengíbar, la construcción de una zanja de 14 km para un riego se ha cargado aproximadamente el 15% de los restos arqueológicos de la antigua ciudad romana. Vamos a ver, que no digo que no sea de vital importancia regar, pero, ¡un poquito de por favor!
Igual en Cataluña, que destrozaron una vía romana que comunicaba la comarca de Olot con el sur de Francia. Y todo para introducir una maquinaria pesada a través de una carretera construida adrede para este proyecto tan concreto. Destrucción ad-hoc.
Al más puro estilo de ISIS, un gañán destrozó uno de los cuatro mosaicos que quedaban en la Plaza de Armas de Écija (Sevilla). Una sola noche para cargarse algo del s. II d.C. ¡Total! Ojo, que el menda sabía lo que hacía. Machacó solo lo que hacía singular a dicho mosaico, una imagen de doble lectura (no quedan tantas por ahí que tengan esta característica de doble lectura).

De traca fue a finales del s. XX lo de Cercadilla (Córdoba). El palacio del emperador Maximiliano Hercúleo (s. III d. C.), se puso en medio de las obras del AVE. ¡Pa qué queremos más! Un palacio catalogado como “único en el mundo” y de mayor tamaño que el foro de Trajano en Roma se fue a tomar por…. La estación de ADIF ha quedado mu bonita.

En la misma línea, el descubrimiento del teatro romano de Málaga fue silenciado para levantar la Casa de la Cultura o de la “Incultura”, según se mire. ¡Con otro par! Esta instalación estuvo, literalmente encima, desde 1953 hasta 1994.

En Cuevas de Almanzora (Almería) 24 chalés fueron más importantes que los restos de la ciudad de Baria, de la época romana, fenicia y cartaginesa. Bueno, al menos, los chalés son de lujo.

Y luego esta el abandono y la desidia. Por ejemplo, Singilia Barba, ciudad romana de Antequera (Málaga). No es que esté enterrado el teatro romano, es que está enterrada la ciudad entera y las autoridades pasan olímpicamente del tema. La ciudad fue “municipium”, es decir, intensamente romanizada. ¿Y qué? preguntarán algunos. Pues eso.

Y por supuesto, tampoco falta ese pantano de turno que sube de nivel y sólo deja ver en periodos de sequía tesoros como Aquis Quequennis, un campamento romano de dimensiones notables situado a orillas del rio Limia, en el embalse de As Conchas (Ourense). En fin.

En cuanto a ladrones, tampoco andamos cojos. En 2011 se robaron escenas varias de un mosaico dedicado al dios Baco en la villa romana de Santa Cruz de Baños en Valdearados (Burgos). El mosaico es del s. IV d.C. Ya no sólo el robo fue significativo, y es que el episodio vino acompañado de herramientas rudimentarias que seguramente dañaron lo robado. Lo triste es que el hallazgo fue casual en 1972 gracias a una máquina excavadora, y desde 1978 no se ha excavado más, es decir, sólo esta al descubierto el 25% del yacimiento. No se ha seguido porque no hay pasta…nunca la habido desde finales de los 70’.
En 2015, un agricultor y propietario de unos terrenos destrozó sin ningún miramiento una villa y necrópolis romanas (también tartesa) por las que se supone anduvo un tal Julio César. ¿Quién es ese?
En el 2015, en Osuna (Sevilla), un tipo empleó ladrillos del acueducto romano para hacerse una reformilla en casa, pero es que, en 2016, sólo un año más tarde, en el acueducto romano de Huelva del s. I d.C. aparecieron grafitis y despareció la reja de entrada al mismo.
Y no solamente yacimientos romanos. Raro es el año en el que no aparecen noticias desagradables sobre yacimientos abandonados o dañados de origen árabe, o neolítico o medieval, y es que no siempre ocurre lo que le pasó al menda que fue a arreglar su casa en Úbeda (Jaén) y se encontró detrás de su pared una puerta renacentista de la antigua Iglesia del Santísimo Sacramento para dar aviso rápidamente. Spain is different.

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