Diego García de Paredes, otro menda de Trujillo, participó en el asedio a Granada en 1492. Tras este episodio, se fue a Roma y habló con un cardenal español, Bernardino Carvajal, para trabajar junto el papa Alejandro VI, nuestro papa Borgia. No fue necesario aquello porque el papa le vio en un juego llamado “la lanzada de la barra”. En una disputa contra italianos, y siendo agraviado, Paredes cogió la barra de hierro y repartió más que un crupier en prácticas. Se enfrentó a veinte italianos y mató a cinco, hirió a diez y los otros cinco salieron por patas. Sólo con verlo, el papa lo nombró su guardaespaldas y jefe de la guardia papal, pero tras matar a un capitán, el papa mandó detenerle y Diego huyó.
Su leyenda comenzó en Cefalonia (isla de Grecia en el mar Jónico). A las órdenes del Gran Capitán, luchó contra 700 turcos que tenían una máquina con garfios con la que capturaban al enemigo, lo arrastraban a lo alto de la muralla y allí lo mataban. Al ir en primera fila, lo cogieron, pero a base de mamporros, fue eliminando a turcos uno tras otro durante 3 días, hasta que al final consiguieron rendirle por cansancio y hambre. Le encerraron y escapó rompiendo las cadenas y echando abajo la puerta de su celda. ¡Era más fuerte que el Listerine morao! Dicen que mató él sólo a la mitad de los turcos. Ahí le llamaron el Sansón o Hércules de España, pero los españoles le llamaron el Sansón de Extremadura. Cuidado que, además, sabía leer y escribir, algo nada común en aquellos tiempos.
El papa le perdonó y le contrató nuevamente para tomar varias ciudades. Se ganó el título de coronel hasta que en 1501 volvió con el Gran Capitán. Estuvo con él en Cerignola y Garellano en 1503. El Gran Capitán decía que nuestro Sansón podía partir a un francés en dos con su alabarda. Tras algunas desavenencias estratégicas con el Gran Capitán, se lanzó sin permiso a un puente para atacar una guarnición de 2.000 franceses y, el historiador Miguel Muñoz de San Pedro dijo que se cargó a 500 hombres. Tuvieron que ir a por él antes de que la artillería le aniquilara. Era una bestia parda de 120 kg y más de 2 metros de altura.

Como duelista, en su vida tuvo más de 300 duelos y los ganó todos. La excepción fue el desafío de Barletta, en el que los franceses dijeron que los españoles e italianos no estaban a su altura. Él estaba herido y no quería participar, pero en su equipo de once miembros, el Gran Capitán le ordenó participar. Tras acorralarles y desmontar a todos los franceses, y pese a la mejor condición española, se dictaminaron tablas. Suerte que el Sansón estaba herido.

Hecho Marqués de Colenetta por el rey Fernando el Católico, se le despojó del marquesado tras acusar a diferentes nobles de calumniar al Gran Capitán en presencia del propio rey Fernando. Paredes lanzó un guante para batirse en duelo con los cobardes que criticaban de su jefe. Nadie se atrevió a coger el guante porque estaban más acojonados que el Manchester City en el minuto 90 en el Bernabéu, y tras esperar un rato, el rey le devolvió el guante poniendo en valor la defensa que hizo del que fuera su anterior jefe.

El papa Julio II se lo llevó a las cruzadas y posteriormente trabajó como Caballero de la Espuela Dorada para Carlos I de España y V de Alemania, no sin antes haber sido pirata en el Mediterráneo, complicando la vida a franceses y berberiscos.
Murió de forma tonta en 1533, cayendo de su caballo en un juego con niños. Una cuerda atada entre dos alcornoques se llevó su garganta mientras cabalgaba. Está enterrado en Santa María la Mayor de Trujillo. Dijeron quienes vieron su cuerpo que estaba repleto de cicatrices.


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