Antonio Gutiérrez de Otero

Uno de los deportes nacionales es hablar mal de nuestra historia y sobre todo, magnificar al enemigo y resaltar lo desastre que somos. Quien haya visitado Londres se habrá hecho una foto en la Plaza de Trafalgar, con la columna del Almirante Horatio Nelson en el centro del lugar. Yo, si fuera inglés, la verdad, presumiría de él, pero como no lo soy, presumo de Antonio Gutiérrez de Otero.

Resulta que nuestro Antonio le dio sopas con ondas a Horatio entre los días 22 y 26 de julio de 1797, hace ya más de dos siglos. ¿Por qué? Pues porque las islas Canarias eran un caramelo para hacer escalas y by the face, había que quitárselas a los españoles. Nelson arribó en Santa Cruz de Tenerife con una flota de 10 barcos y 3.700 hombres, mientras que nuestro Antonio, al cual nadie conoce, tenía sólo 1.600 entre los que la mayoría eran simples ciudadanos, labradores, pastores, etc, aunque Nelson llegó a mentir diciendo que españoles, por lo menos, había 11.000, ¡con un par!

Durante varios días y varias noches, los profesionales de la Armada Británica no hacían nada más que dar en hueso, y es que ni despistando con diferentes anzuelos consiguieron que Gutiérrez de Otero y el Regimiento de Garachico picaran, y el de Aranda de Duero finalmente terminó por desesperar al héroe inglés. De hecho, el español ya era experto en desesperar a ingleses porque hacía ya un tiempo que les había echado de las Malvinas y de Menorca. ¡Un crack!

Tan desesperado estaba Nelson que una noche en la que trataba de aprovechar la oscuridad para acceder al muelle y a la playa de la capital canaria, una metralla le hizo perder un brazo. Sí, un españolito anónimo fue el culpable de que aparezca más bien manco en la columna de Trafalgar Square. Se dice que desde una de las troneras del Castillo de San Cristóbal se disparó un cañonazo desde nuestra artillería. El arma además tenía nombre, “Cañón Tigre”, pero siendo sensatos, si fuera cierto habría dejado manco no solo a Nelson, sino al resto de os que iban en aquella barcaza, por lo que se cree que esto es más bien leyenda y que quien dejó manco a Nelson fue una bala de mosquete, eso sí, un mosquete canario.

Cañón Tigre y el brazo perdido de Nelson

Aun así, el chicle se estira todavía más y la Armada rinde homenaje al Cañón Tigre con el montaje artillero MK-45 del cañón naval 127 mm que lleva instalado en la fragata F-102, mostrando además un dibujo alegórico de un tigre que porta en sus fauces el brazo del almirante inglés.

Y es que Horatio ha pasado a la historia sobre todo por la batalla de Trafalgar, en donde perdió la vida. Una batalla que fue decisiva para la época: Pero lo que no se suele contar nunca es esta estrepitosa derrota que tuvo en nuestras islas afortunadas en esta batalla de Santa Cruz de Tenerife.


Pues eso, que no estaría de más recordar a finales de cada mes de julio al tipo que hizo que las Canarias sigan hablando español. Un tipo que, además, despidió con honores, vino y fruta fresca a Nelson después de haberle dejado manco y haberle ganado en la batalla. El Mariscal Antonio Gutiérrez de Otero, un burgalés que en aquel 1797 tenía ya 68 años, ¡a punto de jubilarse!

Monumento a Horatio Nelson en la Plaza de Trafalgar, Londres

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