Nacido en 1892, Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo Franco Bahamonde fue el dictador de España desde 1939 a 1975, pero ya desde octubre de 1936 fue la cabeza visible del bando nacional en plena Guerra Civil.
El “Cerillita”, así le llamaban en el colegio porque era delgado y “cabezón”, y porque, además, seguramente, su nombre compuesto era demasiado largo.
Antes de hacerse famoso estuvo a punto de palmar entre Ceuta y Tánger, pues en la batalla del Biutz de 1916 tuvo una herida en el vientre que casi le mandó para el otro barrio. De hecho, se dice que perdió un testículo.
Muchos son quienes afirmaron que no fue tan valiente en 1936, pues el levantamiento fue diseñado y planeado por otro general, Mola, uniéndose Franco en el último momento. Podría haber ganado la guerra y haber instaurado una España democrática, pero él tenía otros planes para el país, y es que, aunque suene raro, él pensaba que había sido elegido por Dios para salvar a España. Hay quien afirma que es el único que ha ganado en el mundo una guerra a socialistas y comunistas, y eso le sirvió para venirse arriba y postergarse en el poder y también para concentrar el odio y desprecio de gran parte de la sociedad.

Al terminar con la república, pasó a ser el jefe de estado, es más, su cargo era el de generalísimo. Lo de general como que se le quedaba corto. Tapó y ninguneó al hijo de Alfonso XIII, Juan de Borbón, que cuando falleció se le denominó Juan III, pero la verdad es que quien gobernó en época de Juan III fue Francisco Franco. Su relación con la Casa Real no pudo ser peor, puesto que Juan de Borbón estuvo exiliado en Estoril (Portugal).
Famoso por firmar condenas de muerte mientras tomaba chocolate caliente con picatostes, la Europa post 2ª Guerra Mundial le hizo el vacío e hizo que España viviera en plena autarquía hasta 1959, lo cual, pues no es que ayudara mucho, la verdad. Detrás de su mandato había 400.000 exiliados, que se dice pronto, e innumerables condenados a muerte que habían participado activamente o no, vete tú a saber, en el bando del Frente Popular.
Se apoyó en el psiquiatra Antonio Vallejo-Nájera a partir de 1938 para patologizar todas las ideas de la izquierda y presentar al bando republicano como una especia infrahumana desde un punto de vista científico, llegando a hablar de inferioridad mental en todas aquelas personas de ideología marxista. En la búsqueda de ese “gen rojo”, a este abuelo de una conocida cocinera y televisiva estrella actual de Master Chef se le conoció popularmente como el «Mengele español», y es que el menda afirmaba que un “rojo” sólo podía ser imbécil. Con argumentos así, le ascendieron directamente a coronel.

En 1940 se reunió con Hitler, otro tipo que, al igual que Franco, perseguía la purificación de la raza. La negociación fue dura porque Hitler quería apoyo militar y Franco, con una España hundida en la miseria, quería ayuda para recuperar Gibraltar. El acuerdo no llegó nunca, pero por solidaridad con los nazis, Franco cambió la hora y somos el único país que va retrasado con respecto al horario solar o huso GMT los 12 meses del año, teniendo una hora de desajuste en invierno y dos en verano. La cosa es muy nazi, pero que nadie nos cambie la hora, sobre todo la estival, que a los españoles nos encanta y parece que los días duran más.
La ONU, creada en 1945, dio portazo a España desde un inicio y a Franco le llevó 10 años ser tenido en cuenta. A España le costó sudor acceder al gran organismo internacional, que le abrió la puerta por fin en 1955.
Tuvo un gran aparato propagandístico y famoso fue el NO-DO, en el que se retransmitían periódicamente y machaconamente todas las actividades que desarrollaba un régimen que no permitió un cambio de líder en 36 largos años. La censura llegó a todos los estratos y curiosa fue la prohibición de la película “El gran dictador” hasta 1975. Con ese título, ¿qué esperaban?
Una de las cosas que más se le echa en cara a Franco desde el punto de vista propagandístico fue el silenciamiento del resto de lenguas, como el catalán, el euskera o el gallego, y, sobre todo, la recuperación de simbología de otras épocas y que a día de hoy muchos consideran ya no sólo franquista sino facha, como es el caso de la bandera, el himno, el yugo y las flecas y el famoso águila de San Juan. Aunque son símbolos muy anteriores, hay quienes se resisten aún hoy a quitarles el sesgo franquista.
Su voz característica y su baja estatura han hecho de él un personaje muy caricaturizable, pero la realidad es que fue un tipo muy respetado en el extranjero en según qué ámbitos. Estratégicamente y en plena guerra de Vietnam, el mismísimo EEUU pidió ayuda y asesoramiento a Franco, y éste, que no se había caído de un guindo precisamente, respondió con una carta al presidente Lyndon B. Johnson en lo que muchos consideran una master class, puesto que le aconsejó aumentar el apoyo internacional e incrementar el número de soldados en 800.000 o directamente le aconsejaba abandonar Vietnam, enumerándole las razones por las que debían abandonar tal empresa. Franco acertó de lleno en lo que muchos definieron como una carta casi profética.
Su última gran polémica fue su propia sucesión. Ya en horas bajas y conservando su enfrentamiento con Juan III, decidió que el hijo del jefe de la Casa Real debía ser quien le sucediera. Apadrinó a Juan Carlos I antes de su muerte y la izquierda siempre vio la nueva presencia de la casa de los Borbones como una decisión de un dictador que silenció la voz del pueblo durante décadas.
El Caudillo, que también era como se le conocía, falleció el 20 de noviembre de 1975, y dos días más tarde era nombrado rey el nuevo monarca, Juan Carlos I, dando paso a una monarquía parlamentaria que terminó de coger forma tras el referéndum y aprobación de la Constitución de 1978.
Fue enterrado en un lugar que no le correspondía, el Valle de los Caídos. Se supone que este lugar era el destino de los caídos en la contienda, les gustara o no les gustara descansar allí por orden del régimen franquista. Franco siempre entendió que su cuerpo no debía descansar en dicho monumento, pero tras su muerte, esta fue una de las primeras decisiones. El caso es que el 24 de octubre de 2019 su cuerpo fue trasladado en helicóptero al panteón familiar de Mingorrubio de El Pardo, no sin la presencia de una multitud de periodistas y partidarios nostálgicos del régimen franquista.

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