Crucifixión de San Andrés

Si bien el primer Borgoña fue Alfonso VII, hijo de Urraca I y Raimundo de Borgoña, el rey que trajo la cruz de Borgoña a España fue Felipe el Hermoso, y es que su madre, María de Borgoña, era descendiente de Juan Sin Miedo, un menda que utilizó este emblema en la guerra de los Cien Años. El patrón de Borgoña era San Andrés, y es por ello que a esta cruz se la conoce también como Cruz de San Andrés.

San Andrés fue el primer apóstol de Jesús, que fue crucificado en Patras (Grecia), en una cruz en forma de aspa hecha a partir de unas ramas, y es por eso que al representar esta cruz, aparecen los nudos de esas ramas. En esta cruz murió este santo, el que convirtió a Maximila, esposa de Egeas, el procónsul de Patras. Éste procónsul ordenó su martirio, que duró 4 días. Al morir San Andrés, la cruz se iluminó y Egeas se dice que también falleció simultáneamente.

Esta cruz fue la bandera de España desde 1506 y ondeó por primera vez en la batalla de Pavía en 1525. Que sí, que ya lo sé, que España como tal, no existía ni en 1506, ni en 1525, pero vaya, que ese territorio al que representaba esta bandera, actualmente pertenece a España y no a Angola o a Indonesia, ¿ok? Es más, la cruz de Borgoña siguió empleándose cuando ya sí que existía España como tal, y mucho más diría yo, como imperio. Tras abolirse la bandera en 1785, los carlistas la reutilizaron en el s. XIX en las famosas guerras carlistas.

Bandera similar a la inglesa, la confusión con otras banderas borbónicas sobre fondo blanco como las de Francia, Nápoles, Sicilia, Toscana y Parma, hicieron que Carlos III convocara un concurso para tratar de diferenciarla. El motivo fue una desgracia ocurrida con un barco español atacado por ingleses que pensaron que la bandera del navío pertenecía a otra nación confrontada contra la pérfida Albión.  El concurso lo ganó la roja y gualda del burgalés y 4º capitán general de la Real Armada, Antonio Valdés y Fernández Bazán. La roja y gualda fue en honor a la sangre vertida y al oro o riqueza del país, riqueza sobre todo, proveniente de América. Cuidado, la finalista fue una bandera idéntica a la noruega. ¿Nos la imaginamos? A Carlos III le gustó y pidió una franja central ancha para dar cabida al escudo. Es la única bandera que se ha votado en España…en 1978.

El rojo y el amarillo eran los colores de Aragón, la Seña Real, y procede del rey franco Carlos el Calvo, que tras una batalla, mojó su mano en la sangre de las heridas de Wifredo el Velloso, Conde de Barcelona, y deslizo sus 4 dedos en su escudo dorado diciendo «estas serán vuestras armas». Hay quien señala que esto no fue así y la versión aragonesa señala que proviene del endeudamiento del reino por parte del rey Sancho Ramírez de Aragón y Pamplona y el papa Alejandro II, ya que el rojo y el amarillo eran los colores papales.

Ya en la Segunda República, y por añadir más colores a los de Aragón, en la nueva bandera se añadió un tercero, el morado, en referencia a Castilla, un color con el que se vestía Alfonso VIII en 1209 y que desde entonces se identifica con el Reino de Castilla. ¿Es más monárquica la bandera republicana que la rojigualda? Puff, ¡qué pereza! Por cierto, el morado dicen que es un color erróneo para Castilla y se dice que debiera ser o el púrpura o el carmesí. Si fuera este último, las banderas republicana y actual serían casi iguales. ¡manda h…!

Tras la Guerra Civil, el dictador Franco recuperó determinada simbología, y entre ella destacó el águila de San Juan Evangelista. Recuperó este emblema en honor a Isabel la Católica, puesto que era devota de este evangelista representado habitualmente por un águila. ¿Por qué gustó tanto este emblema a Isabel I? Pues porque el águila vuela alto, y solo un animal que vuela alto es capaz de ver lo basto que es un territorio o un reino, y esto en un momento en que Isabel y su marido trataban de unir los reinos de Castilla y Aragón. De ahí viene esa famosa águila que a día de hoy es más conocida como el aguilucho, el pajarraco, el pollo o la gallina.

Los comuneros, unos tipos partidarios de su reina, Juana la Loca, tenían una bandera morada con un castillo amarillo. Estos tipos, con Juan Bravo, Padilla y Maldonado a la cabeza, preferían a Juana antes que a su hijo, Carlos I, un rey que por no hablar, no hablaba  casi ni castellano y que designaba a flamencos para los cargos importantes en Castilla. Un tipo que tenía encerrada a su madre en Tordesillas.

Y en el escudo que aparece en nuestra bandera, además del castillo, el león púrpura (el símbolo heráldico más antiguo de Europa) y las barras de Wifredo el Velloso o Sancho Ramírez de Aragón y Pamplona, aparecen las cadenas de Navarra que Sancho VII cortó en Navas de Tolosa al palenque casi indestructible de las tropas sarracenas en el famoso “Ataque de los Tres Reyes”. Debajo de estos cuatro cuarteles, tenemos una granada en honor al reino de Granada reconquistado en 1492 al último rey nazarí, Boabdil.

Además, en el escudo están la corona real en la parte superior, las tres flores de lis como símbolo de los Borbones en el centro, y las columnas de Hércules con el lema «Plus Ultra» en honor a ese «algo más» que descubrió Colón más allá del Estrecho de Gibraltar. Antes de Colón lo que ponía era “non plus ultra”. Finalmente, y en referencia a ese imperio o Monarquía Hispánica, las columnas están sobre agua, sobre la mar océana.

Modelos a concurso
Bandera de la 2ª República
Bandera franquista
Bandera constitucional actual

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