A medida que la villa iba adquiriendo importancia en el s. XIV, el maestre de la orden de Santiago, Íñigo Manrique, primo de un tal Jorge, decidió que era menester construir un templo de mayor enjundia y más acorde con unos tiempos en el que el número de habitantes iba creciendo en la localidad. Estamos hablando de finales del s. XV y todo lo que se construía en Castilla era un gótico tardío o más conocido como gótico plateresco o isabelino en honor a la reina Isabel I de Castilla, la Católica, o también conocido como estilo Felipe gracias a la fase más renacentista de este estilo para cuando Felipe II aún era Príncipe de Asturias. Este plateresco de la iglesia de Corral es uno de los mejores exponentes del plateresco toledano, ya que el templo se finalizó a principios del s. XVI.

El plateresco se distingue por sus estructuras góticas y una decoración abundante en su fase más renacentista, es decir, conchas como las de las dos entradas principales, motivos heráldicos, sillares almohadillados, frontones, etc. Ahora parece que la iglesia de Corral no está muy ornamentada en su exterior, pero es que le han desaparecido muchísimas cosas como a continuación veremos.
La planta de cruz latina de la iglesia consta de tres naves con bóvedas de crucería con 6 capillas dispuestas de forma irregular y que son de planta cuadrada o rectangular y con arcos de medio punto. Las seis capillas del templo siguieron la práctica habitual de iglesias y catedrales castellanas de la época, es decir, se encomendaron a las familias de abolengo con el fin de esponsorizar la construcción. Esta práctica, naturalmente, es más antigua que el rodapié de Altamira.
Ojo, que desde el 29 de diciembre de 1981 este templo es considerado monumento histórico-artístico y salió en el BOE del 24 de marzo de 1982. Hoy es un Bien de Interés Cultural (BIC).

Portada Principal
Su culminación es posterior a la finalización del templo y es por ello que, su estilo es renacentista, concretamente plateresco, el primer movimiento renacentista que se desarrolló en España. En un momento en el que la mayoría de mortales no sabía leer y escribir, este tipo de pórticos solían desempeñar el rol de documento propagandístico. Así es como se hacía el marketing y la comunicación corporativa en el inicio de la edad moderna, en piedra esculpida. La gente solía preguntar por el significado e identidad de las imágenes del pórtico antes de acudir a misa.

En el arco de medio punto sobresalen once figuras muy difíciles de identificar, si bien se sospecha que la imagen central y superior se identifica con el apóstol Santiago, es decir, el que da nombre a la orden a la cual pertenecían casi todos los pueblos de la zona, entre ellos, Corral de Almaguer. Las otras diez imágenes que acompañan al apóstol Santiago quizás sean las mismas que las de los lunetos de los laterales de la bóveda de crucería y que, serán explicadas una vez lleguemos a ese apartado, pero esto es sólo una intuición personal, ni siquiera es una hipótesis a demostrar. Santiago era conocido como Santiago el Mayor o Santiago de Zebedeo. Estuvo presente en la resurrección de la hija de Jairo, en la transfiguración, en el huerto de Getsemaní, en la pesca milagrosa en el mar de Tiberiades y en las apariciones de Jesús resucitado. Murió decapitado a manos del malvado Herodes Agripa entre los años 41 y 44. Tras su muerte, su cuerpo fue robado por sus discípulos y le trasladaros desde Haffa (la Palestina de los filisteos) a Iría Flavia, una aldea del actual Padrón (Galicia). Posteriormente y en un último traslado, sus restos se depositaron en Compostela. Un ermitaño llamado Paio alertó al obispo de Iría Flavia de que fueron hallados tres monumentos funerarios en Libredón (bosque próximo a Santiago de Compostela) tras ser señalados por una estrella, de ahí el nombre de Compostela, que deriva del latín “Campus Stellae”, es decir, campo de estrellas. Uno de los monumentos guardaba el cuerpo degollado de Santiago con su cabeza bajo el brazo y con un cartel en el que se leía: “aquí yace Santiago, hijo del Zebedeo y de Salomé”. Al ser informado Alfonso II el Casto, rey galaico-astur, lo nombró patrón del reino y construyó una iglesia en su honor. Los ejércitos comenzaron a invocarle antes de entrar en batalla y fue entonces cuando surgió la tradición de la peregrinación con el Camino de Santiago. Si bien los historiadores ponen en duda la presencia del apóstol en tierras hispanas en el s. I, lo cierto es que el Camino de Santiago se hizo famosísimo en la edad media. Uno de los caminos es el de Levante que, desde Valencia, pasaba muy cerca de Corral de Almaguer, concretamente por Quintanar de la Orden, Tembleque y Toledo.

Hay quien vincula este camino con el juego de la oca y se asegura que su origen está en la Florencia de los Medici, mientras que otros dicen que se remonta al asedio de Troya, pero una teoría de mucho peso dice que se trata de un mapa cifrado en el que constructores y canteros dejaban marcas en iglesias, catedrales, castillos, etc, del Camino de Santiago francés. El camino de ida va de las casillas 1 a la 32 y el de vuelta de la 33 a la 63. El camino pasa por pueblos como Oca de Anza, Villafranca Montes de Oca, Castrojeriz (ciudad de ocas), Puerto de Oca, Ocón, El Ganso o Manjarín (hombre de las ocas). En la Iglesia de Puente de la Reina el crucifijo de la iglesia se asemeja a una pata de oca, es más, varios caminos se unen en Puente de la Reina de modo que la cartografía de este cruce de caminos se asemeja a una pata de oca. Y hay más puentes como el de Estrella, Furelos, Órbigo, etc, y de puente a puente porque me lleva la corriente. En el pozo de San Indalecio te quedas sin jugar porque reflexionas en el lugar en que fue arrojado el santo y desde donde comenzó a emanar un manantial. La cárcel es el Hospital de Peregrinos y presidio de San Marcos en León. Las posadas son los albergues. En la casilla de la gallina y el gallo se cuenta la leyenda de una posadera que, al no ser correspondida por un bello peregrino alemán, ésta le acusó de ladrón y le ahorcaron, pero tras más de un mes no murió, y el juez, al que pillaron comiendo gallo y gallina, dijo que debía estar tan muerto como el gallo y la gallina de su plato, y acto seguido salieron de su plato cantando ambos animales, es decir, Santo Domingo de la Calzada, donde la gallina cantó después de asada. El laberinto son las pérdidas en el camino. Las ocas se encuentran cada 4 ó 5 casillas (lugares seguros en donde se ubicaba la Orden del Temple, de oca a oca y tiro porque me toca), de modo que 5 + 4 = 9, y 9 eran los ciclos de 7 años de la vida, puesto que 63 años era lo que se suponía vivía una persona. Y la casilla 63 es Santiago, el fin y renacimiento como persona, aunque hay quien dice que la última etapa es hasta Finisterre. Hoy te sellan la compostelana y te convalidan este camino por tres visitas al Ikea. Me voy mucho del tema, lo sé, lo siento, pero es que esta historia mola, ¿verdad?

Al apóstol Santiago se le representa con una espada por su carácter caballeresco y por su martirio, ya que su muerte fue por decapitación con esta arma. Esta imagen tiene un lugar preferencial porque ya hemos comentado que es la Orden de Santiago quien está detrás de la construcción de esta iglesia. La orden surgió en el s. XII mucho más al norte, en el reino de León y su finalidad fue la de proteger a los peregrinos en el Camino de Santiago y expulsar a los musulmanes de la península Ibérica. No en vano, Santiago es el patrón de España pese a que su festividad se celebra según convenga en el calendario de cada año.
En las hornacinas vacías junto a la puerta, en su día se situaron las imágenes de Santa Apolonia y Santa Bárbara, hoy desaparecidas.
Santa Apolonia o Apolonia de Alejandría, también conocida como Santa Apolina, nació en el año 200 y fue una de las vírgenes que fue perseguida en Alejandría (Egipto) durante el levantamiento local contra los cristianos mucho antes de la famosa persecución de Decio, emperador romano que también la tomó más tarde contra los cristianos en el año 250. Antes de ser quemada en la hoguera, se la martirizó arrancándole los dientes, de ahí que sea la patrona de los odontólogos.

Santa Bárbara de Nicomedia (capital del reino de Bitinia en la península de Anatolia, actual ciudad de Izmit en Turquía) según unos y de Baalbek (ciudad a 86 km de Beirut, actual Líbano y entonces conocida como la Heliópolis de Feicia) según otros. Nació en el s. III y fue hija de un sátrapa, Dióscoro, que la encerró en un castillo para evitar que se casara joven y para frenar la expansión del cristianismo, pie del que ya era muy consciente que cojeaba su hija. Tras ser bautizada, pidió construir una tercera ventana en su habitación en honor a la Santísima Trinidad. Se negó a casarse con quien le propuso su padre porque ella prefería estar casada con Dios. Tras escaparse, fue capturada y se la martirizó siendo atada a un potro, flagelada, desgarrada con rastrillos de hierro, colocada en un lecho de trozos cortantes de cerámica y quemada con hierros candentes. Finalmente, un tribunal decidió su decapitación y el que ejerció de verdugo fue su propio padre. Visto así, lo de Apolonia no fue tan gore. Tras la decapitación, un rayo alcanzó al tal Dióscoro y sí, su padre también cayó fulminado. Por eso, esta tipa es la patrona de los artilleros, los mineros y todos los que trabajan con explosivos, es más, es protectora contra daños de temporales, rayos y centellas. Nos acordamos de ella cuando truena. La fama curativa de sus reliquias se fue de manos en el s. VIII y estas reliquias se llevaron primero a Constantinopla y finalmente a Venecia. Pío V confirmó en 1568 su culto y, desde entonces, es uno de los catorce santos auxiliadores del santoral.

Entre columnas y sobre pequeños pedestales, encontramos otras dos hornacinas vacías y de mayor tamaño que, en su día, acogieron a San Pedro y a San Pablo. San Pedro se llama así por ser la primera piedra que estableció Jesús para la construcción de la Iglesia como institución, si bien, de nacimiento, tuvo por nombre el de Simón bar-Jona, un nombre judío. Es el primer papa y fue un pescador del mar de Galilea.
San Pablo de Tarso, en judío Saulo de Tarso, fue fundador de muchísimas comunidades cristianas y fue un gran evangelizador puesto que, gracias a él, el cristianismo se expandió a la largo y ancho del impero romano. Fue fuente de doctrina y espiritualidad y por eso fue muy recurrente para la arquitectura, escultura y pintura.

En la parte superior destaca el motivo de advocación del templo, la Virgen de la Asunción junto a tres candelabros, muy típicos del renacimiento italiano gracias a la decoración ejecutada por los orfebres de los s. XV y XVI y muy abundantes en el plateresco. En los extremos superiores encontramos a los reyes David (hijo del rey Saúl, fue el segundo rey del reino unificado de Israel y autor del “Libro de los salmos”) y Salomón (hijo de David, rey de un territorio que iba desde Egipto hasta Mesopotamia y desde él derivan las famosas doce tribus de Israel). El rey David siempre aparece tocando la lira y muestra de ello son sus manos. El rey Salomón aparece con corona y con cetro enfatizando su papel de sabio y juez. Descendiente de ellos se supone que fue unos de los mejores amigos de la reina Isabel la Católica en Segovia, un tal Abraham Senneor y que, tras la expulsión de los judíos de España el 31 de marzo de 1492, cambiaron el apellido por el de Coronel.

Portada Oeste
También de estilo renacentista y posterior a la principal, se terminó a finales del s. XVI. Es más fiel a un estilo renacentista más avanzado en el que se cuidan las simetrías y la pureza de las líneas, es decir, que es mucho más sencilla que la principal. Resalta en ella el frontón de estilo más clásico sujetado por dos pilastras jónicas y con una pequeña hornacina vacía en la que aparece una concha al igual que en la portada superior. Los cristianos utilizaban las conchas para representar el vertido de las aguas en el bautismo. Era también el emblema del apóstol Santiago y el emblema de los peregrinos como símbolo de renovación. Las conchas tienen aristas que representan los diferentes caminos hasta llegar a Santiago de Compostela. Es más, ya los romanos la utilizaban como símbolo de resurrección. Sobre el arco de medio punto y a ambos lados observamos dos cruces de Santiago, emblema de la orden. La concha de las vieiras (Venus verrucosa), se convirtieron en un emblema distintivo para los peregrinos del Camino de Santiago. Siempre se representan en color rojo en alusión a la sangre derramada por el santo durante su martirio en Jerusalén y, sobre todo, por su decapitación ordenada por Herodes Agripa. También poseen este color por la sangre vertida por los cristianos en defensa de la fe.

Altar Mayor
En él observamos un retablo del barroco (s. XVII) de cuando en España reinaban los Austrias menores, es decir, el tonto del haba de Felipe III, el playboy de Felipe IV (tuvo entre 23 y 32 hijos según la fuente que se consulte) y el denostado Carlos II, un gran rey que dejó un imperio con superávit gracias al Conde de Oropesa y pese a todo lo que se diga de él a través de la leyenda negra. La leyenda es leyenda y da igual el color que le queramos poner.
El barroco y por resumir, es un arte que presume de ser rico en colores y adornos y fuertes luces y sombras. Posterior a este estilo surgió el barroco 2.0, es decir, el churrigueresco de un catalán llamado Benito Churriguera y que no dejaba un centímetro cuadrado sin colorear, es decir, como mis hijos cuando eran pequeños.

También tenemos en los laterales dos columnas salomónicas. Estas tienen forma helicoidal o de hélice y ésta se supone que era la forma de las columnas del llamado Primer Templo y también conocido como templo del rey Salomón, también llamado Jedidias, hijo de David y tercer y último monarca del reino unificado de Israel.
En el centro del altar encontramos una gran pimtura con motivo de la Asunción de la Virgen, es decir que, tras finalizada su vida terrenal, fue llevada en cuerpo y alma al cielo. A este episodio se le conoce en latín como “Assumptio Beatae Mariae Virginis” (Asunción de la Bienaventurada Virgen María) y cuya doctrina fue definida como dogma de fe por el papa Pio XII mucho después de que fuera construida y llamada así nuestra iglesia, concretamente, en 1950. La festividad, de hecho, es el 15 de agosto, cuando la mitad de los españolitos de a pie están de vacaciones en la playa o en un atasco en la carretera de regreso a tierras del mioceno. Lo que pocos corraleños saben es que, esta pintura no siempre estuvo en la zona de preferencia de nuestra iglesia. En la segunda república fueron muchas las tropelías que se desarrollaron en contra del patrimonio eclesiástico y durante la Guerra Civil, para evitar males mayores, nuestra Virgen de la Asunción estuvo bocabajo y sirviendo de alfombra en Madrid, nada más y nada menos que en el Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación, enfrente de la estación de Atocha. El daño fue irreparable y fue sustituido por el lienzo actual, adquirido tras la contienda. Hay que decir que que tenemos y de estilo barroco, es muy similar al que había antes de la guerra. Es decir, se tuvo la iniciativa de sustituirlo por uno muy similar. En la foto vemos que la representación de la Virgen de la Asunción era muy similar, sin dobleces como la actual, estando San Pedro y San Pablo más abajo. Las columnas no eran salomónicas sino corintias y en la parte superior había dos representaciones, la de la izquierda era la Anunciación en la que el arcángel Gabriel anuncia que María será la madre de Jesús (a la izquierda estaba María y a la derecha Gabriel con gesto de saludo, y entre ambos aparecía un rayo de luz como símbolo de la intervención divina), mientras que la representación de la derecha, que aparece partida en la fotografía, recuerda bien a la presentación de Jesús en el templo. Por lo que se ve en las imágenes inferiores, el altar fue destrozado en gran medida en la guerra y tuvo que ser sustituido por el actual, también de estilo barroco. Como se puede apreciar, la riqueza y ornamentación eran notables.

En la parte superior nos encontramos con un “Calvario” en alusión a los momentos finales de la crucifixión de Jesús en dicho monte. En esos momentos finales Jesús se encontraba acompañado de los más fieles. Del lado izquierdo tenemos la Virgen María. Su madre le acompañó en los perores momentos, en las escenas de la conocida Pasión de Cristo. Esas escenas son Salutación, Sangre, Santo Traslado, Descendimiento y Monte Calvario. Calvarium es una palabra latina que se traduce como “lugar de la calavera”. Era un lugar destinado al sacrificio de los sentenciados a muerte. Quizás en Corral no, pero en muchos pasos de Semana Santa de toda España aparece una calavera a los pies de la cruz, pero esa historia la contaré cuando lleguemos al retablo de la ánimas, en donde podemos ver una muy claramente.

La otra figura que aparece a la derecha es la de San Juan Evangelista. Fue el único de los doce apóstoles que se mantuvo al pie de la cruz. Era joven y brillante, y según muchas fuentes, el discípulo preferido de Jesús. Todo esto le hace ser el santo de cabecera de la reina Isabel la Católica. No olvidemos que esta iglesia se comenzó a construir en tiempos de la mejor reina de la historia de España, pese a que algunos imbéciles la tilden de golpista. ¿Por qué? Su hermanastro Enrique IV murió con la sola descendencia de Juana la Beltraneja. Se suponía que fue su única hija derivada de su matrimonio con su segunda esposa, Juana de Portugal. El tema es que los Jorge Javier Vázquez de la época, es decir, los juglares, dijeron que la niña era de la reina y de su valido, el mejor amigo del rey, el duque de Alburquerque, un tal Beltrán de la Cueva…de ahí lo de “Beltraneja”. Unos decían que el rey le pidió que le hiciera un hijo a su mujer y otros dijeron que la mujer, harta de que el rey le pusiera los cuernos con cortesanas, le engañó con su mejor amigo. ¡Toma ya! El caso es que la gente siempre dudó sobre si la niña era la auténtica heredera y ante la presión de la nobleza, en el Tratado de los Toros de Guisando el rey firmó que quien heredaría el trono sería su hermanastra Isabel. A cambio le buscaría marido. Le buscó hasta cuatro. Curioso fue el caso del segundo, Alfonso V de Portugal conocido como “el Africano” por tener el negocio de piedras preciosas y esclavos en África. Era una suma de Amancio Ortega, Bill Gates y Aristóteles Onasis. Era el tipo más rico del planeta. Pues bien, Isabel le dejó casi a última hora antes de casarse tipo Julia Roberts en “Novia a la fuga”. En 1469 se casó en secreto con Fernando II de Aragón en el Palacio de los Vivero en Valladolid y de ahí que Enrique IV se cabreara como una mona y variara su testamento a última hora. Un Enrique IV que, por cierto, envenenó a su también hermanastro, el infante Alfonso, el hermano pequeño de Isabel, en una comida con truchas. El testamento se perdió y apareció en el lecho de muerte de la reina Isabel en noviembre de 1504, y el rey Fernando lo quemó. ¿Qué ponía? Nunca se sabrá, pero resulta evidente y de ahí que, por ello, algunos imbéciles tachen a Isabel de golpista, como si antes y después, en las monarquías europeas, no hubieran existido situaciones similares. Total, que en 1474, cuando Enrique IV murió, Isabel quiso coronarse el día de San Juan Evangelista, el 27 de diciembre, el día de su santo favorito, pero el obispo de Toledo, Alonso Carrillo de Acuña, un menda de Carrascosa del Campo, un tipo que había casado en secreto a Isabel y Fernando cinco años antes y que había caído en el olvido, ayudó junto al marqués de Villena (el dueño de todos los castillos de la carretera de Alicante como Belmonte, Chinchilla, Villena, etc y que había deseado ser el valido de los reyes) a que Juana la Beltraneja se casara con alguien poderoso pese a que era una adolescente. ¿Con quién la casaron? Con Alfonso V de Portugal. Se lio parda. ¡Y que la gente vea “Juego de tronos” y no lea historia! ¡Manda c…! Pues eso, que al final, a Isabel le entraron prisas y se tuvo que coronar antes, el 13 de diciembre de 1474, pero a ella le habría gustado coronarse en Segovia el día de San Juan Evangelista. Por cierto, la guerra de Sucesión Castellana, que es como se conoce a este episodio, terminó en tablas, ganando Isabel en Toro y perdiendo en la batalla de Guinea. Se firmó un tratado de paz, el de Alcáçovas, por el que Isabel pasó a ser la reina de Castilla, consagrándose así como la arquitecta de un imperio y siendo, junto a su esposo, la unificadora de Castilla, León, Aragón, Sicilia y Granada, consiguiendo que España entrara a jugar la Champions y se convirtiera en la principal potencia del planeta. Pues eso, que quien se ocupó del altar mayor de la iglesia de Corral, no olvidó poner ahí arriba a un Calvario, típico cuadro en el que aparece el santo preferido de Isabel la Católica.
En la hornacina de la izquierda encontramos a San Pedro, siguiendo un paralelismo estricto con las hornacinas del pórtico principal y que como ya hemos señalado, hoy se encuentran vacías. San Pedro, por cierto, del que no muchos saben que estaba casado. Por abundar más en su persona, de él se decía que era terco. Jesús le dijo que debía perdonar siete veces, siendo el siete el número de la plenitud, pero como Jesús sabía que el tipo era más terco aún, rectificó y le dijo: “No Pedro, no te digo que siete veces, sino setenta veces siete”, o sea, 490 veces. Ya como primer papa, como primera roca de la Iglesias y tras la ascensión de Jesús, le bastaron tres minutos en su primer discurso para convertir a 3.000 almas.
En la hornacina de la derecha, nuevamente, vemos al apóstol San Pablo al igual que estaba en la entrada de la fachada principal. Porta una espada, y es que el tipo fue decapitado en tiempos de Nerón por abrazar al rey de los judíos. La espada siempre fue símbolo de poder, autoridad y justicia y en el cristianismo jugaba el rol de lucha y defensa ante el mal. San Pablo es el perseguidor ante los malos y el defensor del cristianismo. Su espada, en su carta a los efesios es metáfora de la palabra de Dios. Así pues, la iglesia de Corral, en su entrada principal y en su altar mayor, presume de tener a la primera piedra de la iglesia y al máximo defensor del cristianismo, es decir, no a dos cualquiera.

En la parte inferior y custodiado por dos bellos motivos pictóricos, se ubica el sagrario. El sagrario es el lugar en el que se encuentran las formas consagradas utilizadas en la celebración de la Eucaristía, es decir, la celebración que conmemora la última cena de Jesús, concretamente el momento en el que comparte el pan y el vino como símbolos de ser su cuerpo y su sangre. El termino sagrario viene del latín «sacrarium» y significa lugar sagrado. Es por esto que las formas deben ser tratadas con el debido respeto y es por ello que, a su vez, los fieles suelen siempre ponerse en pie ante ellas. El sagrario siempre esta en un lugar destacado y la iglesia de Corral no es una excepción. Normalmente se sitúa en el ábside de las iglesias simbolizando la presencia de Cristo en el corazón de la comunidad cristiana.

Para finalizar con el altar, no podemos olvidarnos de las dos pinturas inferiores. Normalmente, las pinturas siempre tienen relación con el motivo de la imagen central del retablo, en este caso, la vida de la Virgen María. La pintura de la izquierda es la «Adoración de los pastores», un motivo típico y recurrente dentro del arte cristiano. Los pastores fueron los primeros en llegar a adorar al niño, antes, incluso, que los tres Reyes Magos. Esta adoración en el pesebre se detalla en el Evangelio de Lucas y muchas veces se presenta en contraposición a la de los Reyes. Se trata del Mesías o Señor o Salvador, y como venía a salvar a todos los hombres sin excepción, eligió mostrarse mediante ángeles a toda persona sin distinción o condición, de ahí la presencia de los pastores. Jesús nació en Belén de Judea y este hecho tiene relación con las profecía del Antiguo Testamento del profeta Miqueas. José y María vivían en Nazaret, pero se trasladaron a Belén por un censo ordenado por el emperador romano César Augusto. Para sorpresa de muchos, el año de nacimiento aún es motivo de debate. ¿Cristo nació después de Cristo? La razón nos dice que debió nacer el 25 de diciembre del año 1 d.C. según nos dijo también el monje Dionisio el Exiguo, puesto que el año 0 no existe. O naces antes o después, no queda otra, pero tomando como fuente los famosos censos, Jesús debió nacer entre los años 6 y 4 a.C., lo cual, además, coincidiría con los datos astronómicos de los que se dispone. ¿Por qué celebramos, entonces, el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre? Pues porque se decidió en el s. IV (se sabe documentado en el año 354). El solsticio de invierno llega el 21 de diciembre y el 25 es un buen día en el que confirmar que el día comienza a ganarle terreno a la noche, puesto que estamos en los días más cortos del año. Representa la victoria de la luz sobre las tinieblas. Esta fecha, además, coincidía con la fiesta pagana de las saturnales romanas, introduciendo la Iglesia así, su narrativa en la cultura popular existente. Y ya, de traca, es el tema de la celebración de la Natividad del Señor por parte de los cristianos ortodoxos. ¿Por qué?, pues porque el papa Gregorio XIII sustituyó el calendario juliano (de Julio César y proveniente del 46 a.C) por el suyo propio en el año 1582, un calendario ideado por Galileo, por el toledano Antonio Chacón y Chacón y por un menda de Belmonte, un tal Fray Luis de León, ¡un crack! Sí, el calendario que utilizamos hoy es «made in Spain». Así, del 4 de octubre de 1582, se pasó al 15 de octubre de 1582 tras realizar los ajustes y cálculos pertinentes. Si te preguntas que pasó entre ambas fechas, la respuesta es nada, ya que esas fechas jamás existieron. Este descabale es el que para los cristianos ortodoxos supone unos días de diferencia puesto que, ellos no adoptaron el calendario gregoriano hasta siglos más tarde. ¿Cuándo celebran la Navidad ellos? Pues el 7 de enero, y nuestro día de Reyes, el día 6, para ellos es el día de Nochebuena. Por cierto, los tres Reyes Magos no eran reyes, sino magos, y es que así se denominaba en la cultura persa a los sacerdotes, ya que si venían de oriente es que debían ser persas. Los sacerdotes persas o magos de oriente eran, además, expertos en astrología y esperaban la llegada de un mesías, un profeta que se anunció desde hacía siglos por el profeta Zoroastro o Zaratustra y no es de extrañar que pudiera ser judío puesto que, Judea estuvo 250 años bajo el dominio persa, habiendo así continuidad entre la religión persa de Ahura Mazda y el cristianismo. Además, a los reyes magos sólo se les menciona en el evangelio de San Mateo y no se indica ni siquiera cuantos son. Se mencionan su nombres y su número, por primera vez, en Rávena, en el mosaico de San Apolinar el Nuevo en el s. VI y hay que esperar hasta la edad media para que se les identifique con las tres razas conocidas hasta entones, el europeo Melchor, el asiático Gaspar y el africano Baltasar. Ojo, que para la tradición siríaca se llamaban Larvandad, Hormisdas y Gushnasaf, para armenios y persas se llamaban Karsudan, Badadakharida y Badadilma y para los etíopes eran Hor, Karsudán y Basanater. Invito a roscón al que se los aprenda de memoria. Y ya, por terminar con el tema, a primera cabalgata se celebró en Alcoy (Alicante) en 1866 y muy bonito es el cuento navideño del 4º rey mago, un tal Artabán, una historia muy bonita que no cuento por no enrollarme más.

A la derecha tenemos el «Nacimiento de San Juan Bautista», también narrado en el evangelio de Lucas. Sus padres, Zacarías e Isabel, eran de edad muy avanzada, como así se percibe en la parturienta de la pintura. Mientras Zacarías servía en el templo, un ángel llamado Gabriel le anunció que su mujer, estéril para más señas, concebiría un hijo que sería el precursor del futuro Mesías y que se llamaría Juan. Como Zacarías no terminó de creerse la película, el ángel, ante su incredulidad, lo dejó mudo hasta que se demostrasen sus palabras. Cuando el embarazo iba por seis meses, este mismo ángel anunció a María, prima de Isabel, que concebiría a ese Mesías, a Jesús. Así pues, Jesús y Juan el Bautista eran parientes, como mínimo primos segundos. En el cuadro, la Virgen aparece en el centro entre las comadronas. La paloma o Espíritu Santo ilumina al nacido puesto que, el santo nació un 24 de junio, comenzando el solsticio de verano, una fecha relacionada con la renovación de la luz. Él, como precursor del Mesías, le bautizará en el río Jordán y señalará la llegada de Jesús, es decir, la llegada de la luz al mundo. Con relación a todo esto, a la luz, a la renovación, etc, tenemos la festividad de las «Hogueras de San Juan» en Alicante el 24 de junio, si bien, en Corral, en esa fecha y hasta no hace mucho, era costumbre asar patatas en hogueras callejeras nocturnas…los corraleños, que somo más del buen comer.

Nave Transversal o Transepto
En los laterales del altar mayor, en lo que se denomina como «transepto» o nave transversal o brazo menor, tenemos dos altares menores en madera dorada. El de la izquierda es el de San José de Nazaret con el hijo, un carpintero según los evangelistas San Mateo y San Lucas. Descendiente del rey David, aún estaba vivo cuando Jesús tenía doce años de edad. Es el “padre putativo” y, en honor a estas iniciales, a los José se les llama Pepe.

A la derecha de este altar podemos ver una lápida que estaba enfrente del altar mayor y que ahora se conserva, de pie, a modo de decoración. Realmente tenemos dos lápidas a un lado y otro del ábside. Pasadas por la IA, ésta lo que me dice es que en las letras de estas placas se señalan palabras como «aquí yace….Collado….en el año del señor…», etc.

El altar de la derecha está dedicado a la Virgen de la Inmaculada Concepción. La diatriba entre franciscanos (la orden religiosa más numerosa de Europa) y dominicos (los creadores del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de 1478 en España) siempre consistió en si la Virgen María había concebido con mácula o sin mácula, es decir, con mancha o pecado o sin ello. El tema se dirimió finalmente en 1858 con Santa Bernardita, es decir, la niña francesa llamada Bernadette Soubirous. Era una pastorcilla que afirmaba que en la gruta de Massabielle, a las afueras de la ciudad de Lourdes, se le aparecía una señora. Al ser interrogada sobre si quien se le aparecía era la Virgen María, ella lo negó afirmando que quien se le aparecía era la Inmaculada Concepción, término que se suponía, una niña de catorce años y analfabeta debía desconocer. Esta, al menos, es la versión oficial y es por ello que la veneración se permitió a partir de 1862. Siempre se la representa con un sol resplandeciente detrás y con una luna a sus pies en representación de la victoria de la luz sobre las tinieblas, del bien sobre el mal. Además, en España es un día festivo desde entonces y en recuerdo a una tabla flamenca que un soldado de los tercios descubrió excavando una trinchera en el cerro de Empel (Países Bajos) un 7 de diciembre de 1588. Estaban siendo sitiados por el almirante Fellipe de Hohenlohe-Neuenstein. Tras liberar los diques y estando en una ratonera, Hohenlohe pidió la rendición española. El tercio viejo de Zamora, el del maestre Francisco Arias de Bobadilla, se negó y el maestre enseñó la tabla de vivos colores al tercio para levantar el ánimo en un momento en el que todo estaba perdido y en el que se echaba de menos la comida y la ropa seca. La escena tuvo que ser tipo «Braveheart». Ese día el rio Mosa se congeló porque las temperaturas bajaron de forma excepcional. Los barcos flamencos retrocedieron para no encallar y al día siguiente, el 8 de diciembre, los españoles, lejos de rendirse, atacaron ante la sorpresa flamenca y vencieron. Hohenlohe llego a decir que, «Dios debía ser español». Desde la oficialidad de la Virgen de la Inmaculada Concepción y en recuerdo a aquel 1588, esta virgen es la patrona de la infantería.

En lo que se denomina «crucero», es decir, en el espacio en el que se produce la intersección entre los dos brazos de una planta de cruz latina, es decir, en el lugar en el que se superponen la nave transversal y la nave centra de la iglesia, aún encontramos dos imágenes más. Una de ellas es una virgen, la del Inmaculado Corazón de María, justo en el lado izquierdo, entre las dos primeras capillas más cercanas al altar. Esta imagen hace alusión a la bienaventurada Virgen María con su perfección llena de gozos y tristezas. Este corazón de María, de hecho, se menciona en la Biblia. Se trata del corazón que Dios puso en los hombres con la finalidad de poner su espíritu en él. El origen de su devoción tiene mucha relación con las apariciones de Fátima (Portugal), en donde la virgen parece ser que pidió al mundo consagrarse a este corazón. El corazón siempre se suele representar rodeado de espinas y con una llama que simboliza el amor divino.

Al lado derecho, y justo al lado del Cristo Resucitado, tenemos el Sagrado Corazón de Jesús, también como símbolo de amor divino. Se ubica entre las capillas del Comendador Francisco Juárez y de los Briceños. El corazón es sinónimo de la la entrega y amor total de Jesús. Suele acompañarse de una llama que simboliza la intensidad de su amor y misericordia y una corona de espinas que nos habla de su sufrimiento. Se popularizó en el s. XVII en Francia a través de una monja llamada Margarita María de Alacoque, a la que Jesús le reveló la necesidad de la práctica de la Comunión reparadora los primeros viernes de cada mes. No debe ser casualidad que ambas imágenes coincida a un lado y otro del crucero.

El lado del Evangelio
Antes hemos de ver la disposición e la iglesia. La Orden de Santiago construía sus templos con disposición este-oeste, teniendo siempre el ábside en el este postrado ante la luz, ante la renovación, es decir, por donde se levanta e sol. Así, en esta misma disposición encontramos las iglesias de Quintanar, El Toboso, Lillo, Cabezamesada, Horcajo de Santiago, Noblejas, etc.
El lado del evangelio en las iglesias cristianas occidentales es siempre el lado izquierdo según miras al altar mayor. Es el lado norte. Es el lado desde el cual se lee el evangelio en la misa y es por ello que recibe este nombre. El evangelio es la vida, doctrina y milagros de Jesucristo y está contenida en los cuatro relatos de los cuatro evangelistas que componen el primer libro del Nuevo Testamento. Estos evangelistas, por cierto, aparecen en los lunetos de la bóveda de crucería y los abordaremos cuando lleguemos a ella. Los cuatro evangelistas te los recuerdo: son San Mateo (se le representa con un hombre o un ángel porque empieza con la genealogía del hijo de Dios), San Marcos (se le representa con un león porque comienza hablando de Juan el Bautista, “voz que clama en el desierto” y dicha voz era la de un león), San Lucas (es el más español de todos porque se le representa con un toro por el sacrificio que hizo Zacarías, el padre de Juan el Bautista, a Dios) y por supuesto, el más facha de todos, San Juan Evangelista, que no el Bautista (se le representa con un águila entendido como pájaro solar, es decir, imagen de la luz, del fuego y de la profundidad). Hoy, a éste águila se la denomina también aguilucho, pajarraco, gallina, pollo, etc. Si vas a una iglesia o a una catedral y ves un ángel, un león, un toro y un águila juntos, date, ya sabes de qué va la historia.
Ese es el lado en el que se debe siempre posicionar la novia y sus invitados en la celebración del sacramento del matrimonio. Sí, a ver, tú, gañán, que te sientas siempre en el mismo sitio cuando vas de boda porque así te lo dicta tu amígdala, si vas invitado por la parte de la novia, debes ir al lado izquierdo. Curiosamente, este es el lado de los hombres cuando en épocas pasadas se asistía a misa y, de hecho, en la actualidad, es donde se posicionan los familiares masculinos más directos a la hora de asistir a defunciones para recoger el pésame. Se sientan los hombres porque en el lado norte se combate contra el paganismo y son defensores de la fe.
En el lado del evangelio en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción tenemos desde el altar mayor y por orden de aparición la Capilla de los Collados, la Capilla de los Ayllones, la Capilla de los Gascos, el Altar de las Ánimas y la Pila Bautismal.

El lado de la Epístola
No te hagas líos. Es el otro lado. El lado derecho según miras al altar mayor. Es el lado sur. Es desde este lado desde el que se lee la epístola en las misas y es por ello, también, que recibe este nombre. La epístola es una carta que se escribe a alguien. En la misa es la parte anterior al evangelio en la que se lee o canta un pasaje de las epístolas canónicas….esto es solo por resumir y no extenderme tanto como con los evangelistas.
Este es el lado en el que se posicionan el novio y sus invitados en las bodas. Asimismo, la tradición marcaba que este era el lugar de las mujeres y en las defunciones, aun, es donde se posicionan las familiares femeninas más directas del difunto. Se sienten las mujeres porque, simbólicamente, son las destinatarias del mensaje en esas cartas. También porque desde el sur, se alimenta y custodia a la familia.
Desde el altar mayor y por orden de aparición, en la iglesia de Corral de Almaguer tenemos la Capilla del Comendador Francisco Juárez, la Capilla de los Briceños, la Portada Principal y la Portada Oeste, que mira al sur, pero que es la más cercana al oeste puesto que la iglesia tiene una disposición este-oeste.
Por último, decir que la gente, al acudir a la iglesia, se estratificaba socialmente, es decir, los nobles e hidalgos iban a las primeras filas, o sea, los Mendoza, los Gasco, los Collado, los Briceño, los Tercero, etc o gente como el alcalde de 1594 y antepasado mío, Juan Martínez de la Cabeza. En el medio se posicionaba la burguesía con médicos y maestros canteros a la cabeza, y finalmente, atrás, iba la plebe, es decir, los Lominchar y compañía, o sea, los pastores, labradores, etc, esto es, más de la mitad de la iglesia.

Capilla de los Collados.
Se trata de la capilla más antigua del templo y fue encargada por Juan Collado, secretario del comendador de Ocaña, un tal Maestre Alonso de Cárdenas, un menda que fue embajador del rey Fernando el Católico ante el papa Borgia, Alejandro VI, nuestro papa valenciano, un tipo que, como la mayoría de los papas de la época, se casó y, además, tuvo una amante cuando ya estaba cerca de la jubilación. La amante solo tenía 15 años y estaba casada con un tal Orsino Orsini, un pazguato que le dio permiso para enrollarse con el papa. ¡Criatura! La niña en cuestión, por cierto, se llamaba Giulia Farnese, y era familia directa de un ancestro de Isabel de Farnesio, la segunda esposa de Felipe V. Por tanto, esta joven llamada “la ramera del papa” es familiar directo de un ancestro de unos tales Felipe VI y Leonor de Borbón. Bueno, que me salgo de madre otra vez, seguimos con la capilla.

Antiguamente, en esta capilla y como motivo principal de advocación del templo, había un altar dedicado a la Visitación de Nuestra Señora de la Asunción. Todos los detalles, adornos, relieves, figuras, etc, que provenían del s. XVI no pudieron con la Guerra Civil. ¡Una pena! Los republicanos, que les sobró un regate. De hecho, en la cara este de esta capilla hay un espacio oculto detrás de la pared, es decir, se podría decir que hay un hueco o, todo lo contrario, parece ser que ese espacio esta lleno de cosas, de hecho, de ahí salió la pila bautismal. Parece ser que en la Guerra Civil se utilizó para guardar y proteger objetos de la llegada de los republicanos. Es justo la pared de la capilla que limitaba con la antigua torre románica y de la que hablaremos más adelante.
Por cierto, esta es la capilla que, junto a la Capilla del Comendador Francisco Juárez, conforman el crucero en la planta de cruz latina. El crucero es el espacio definido por la intersección de la nave principal con la transversal o transpeto, es decir, los brazos mayor y menor en representación de la cruz de Cristo.
Por si alguien se ha perdido, esta es la capilla más cercana al altar mayor. Es la capilla de los “negros”, es decir, en la que se ubican las tres imágenes de la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad y Santo Sepulcro que procesiona cada Viernes Santo por la noche. Esta cofradía desfila desde 1609. El emblema de la cofradía es una “S” de la Virgen de la Soledad atravesada por un clavo en referencia a la crucifixión de Jesús. La vestimenta de los cofrades es de estricto color negro en referencia al entierro de Cristo. Las imágenes de la hermandad son la Cruz del Sudario, Nuestra Señora de las Angustias, el Santo Sepulcro y la Virgen de la Soledad. Como curiosidad, señalar con las nazarenos de esta cofradía sienten como muy especial el cuarto y último turno de la Soledad, ya que con éste turno solía terminar la Semana Santa de Corral. Y otra curiosidad más es que, cuando los republicanos se cargaron toda la imaginería de la Semana Santa de la iglesia, muchas otras parroquias del resto de la geografía española estuvieron en la misma tesitura. Elda (Alicante) y Corral de Almaguer encargaron un sepulcro y el taller valenciano de Rabasa-Royo (José Rabasa y Antonio Royo) hizo dos sepulcros exactamente iguales, es decir, en Elda hay un sepulcro gemelo al de esta cofradía corraleña.

A la entrada de la capilla, justo por encima del arco, dos escudos custodian el acceso. Lejos de parecer dos emblemas religiosos, algo muy habitual en las portadas de las capillas funerarias de los s. XVI y XVII, se trata de un escudo familiar de la familia patrona de esta capilla. Diversas descripciones históricas atribuyen estos escudos a un miembro eclesiástico del linaje de los Colado y, además, de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo señala que las armas de los Collado de Corral de Almaguer coincidían con las representadas en su capilla funeraria de este templo. Aunque muy deteriorado, aun se aprecia el elemento diagonal que se corresponde con la banda roja sobre fondo azul como pieza principal del blasón de los Collado. También se aprecian restos de la bordura que rodeaba el escudo. El escudo original era mucho más rico, con una banda engolada en cabezas de dragón, varios collados o montículos que hacían juego con el apellido, una cabeza de guerrero musulmán concedida tras la reconquista de Granada y una bordura con veneras, todo ello vinculado a la orden de Santiago. Aunque apenas se distinguen algunos trazos, el deterioro no impide reconocer la silueta general del escudo, cuyo aspecto debió ser muy diferente cuando conservaba su policromía original.

Capilla de los Ayllones.
Aunque en algún documento se la denomina capilla de los Gutiérrez, se la conoce actualmente por su fundador, el comendador Juan de Ayllón, una de las familias pujantes de finales del s. XV en Corral. En un inicio, esta capilla se destinó a la advocación de la Concepción de Nuestra Señora y desconozco si hay alguna vinculación con la famosa plaza de la localidad. Esta capilla es de menores dimensiones que las dos capillas que la escoltan a uno y otro lado. Por último, añadir que, como en 1515 no había sacristía, era en esta capilla en la que los sacerdotes se vestían para celebrar las misas.

En el interior de esta capilla, a la izquierda, tenemos referencia a caídos en la contienda de la guerra Civil. Como, además, tenemos una placa en el exterior de la fachada con otra serie de caídos, este tema lo he dejado para el final. Adjunto foto del interior de la capilla.

En esta capilla de los Ayllones encontramos infinidad de objetos, si bien resaltan dos altares. El primero de ellos el del Beato Marín Lozano Tello. Si se me permite el término, es la divinidad local puesto que nació en Corral de Almaguer en el año 1900. Vivió en la Calle de las Concepciones, y no es de extrañar que se le ubique en la capilla en la que se venera esta virgen. Ordenado franciscano en 1916 y tomados los votos en 1921, estudió en Roma y estuvo dos años en Illinois (EEUU). Su destino casi siempre fue Consuegra (Toledo). Junto a otros 18 compañeros más, el 16 de agosto de 1936 se les llevó desde Urda (Toledo) a Fuente del Fresno (Ciudad Real), donde fueron ejecutados sin más en un lugar conocido como Boca de Balondillo. En 2008 llegó su imagen a Corral gracias a la donación de un pariente del beato llamado, también, Martín Lozano.

El beato esta escoltado por dos tallas de menor tamaño. La de la izquierda es la de San Blas. Este fue un obispo del s. IV en Armenia (actual Sivas, Turquía) y que fue torturado y ejecutado en la época del emperador romano Licinio. Uno de sus milagros fue curar, estando preso, a un niño que tenía una espina atorada en la garganta, por lo que no se dejó escapar la oportunidad de nombrarle patrono de los enfermos de faringe y de los otorrinolaringólogos. San Blas es uno de los 14 santos auxiliadores de la Iglesia y su festividad es el 3 de febrero.
Y a la derecha del beato esta San Fernando, o mejor dicho, el rey Fernando III, llamado el Santo y que, paradójicamente, no es santo, Así es, los Fernandos no tienen santo. Siguiendo un hiperfamoso tema que acaparó interés en la edad media, concretamente el de que Jesús lavó los pies a sus discípulos, este tío, en pleno s. XIII decidió que era una buena idea lavar los pies una vez al año a una serie de pobres en señal de humildad. Y así se ha hecho en España hasta la llegada de la segunda república. El último en desempeñar tan humilde tarea fue Alfonso XIII. Tremenda parafernalia que han montado todos los monarcas con el tema de lavar los pies a los pobres. Ojo, que en Francia y en Inglaterra los reyes tocaban heridas o escrófulas a enfermos de tuberculosis, etc, y conocida es la frase del rey Sol, Luis XIV, de «el rey te toca, Dios te cura», y si no se curaba, el problema era de Dios y no del monarca, amosnomej…Este menda, Fernando III el Santo, fue el padre del famoso Alfonso X el Sabio, uno de los toledanos más famosos de la historia. El «orbis terrarum» es el mundo conocido y por ello se le representa siempre con un orbe en sus manos, como símbolo de autoridad y de poder de quien gobierna un territorio conocido. Vamos, que puso a los musulmanes en su sitio. Su santidad se debe a que se le reconoció su fe y devoción gracias a la expansión del cristianismo en la península Ibérica a costa de los musulmanes en pleno periodo de la reconquista. Nada más. No tiene milagros. Bueno sí, oficialmente es santo porque fue canonizado en 1671 por parte del papa Clemente X, pero en serio que no hay nada más detrás de lo de haberle hecho santo.
Y en esta capilla, a la derecha, tenemos otro altar más dedicado a la Virgen del Carmen. Es también denominada Virgen del Monte Carmelo, situado en Haifa (la tercera ciudad más grande de Israel), es decir, Tierra Santa. Unos ermitaños se retiraron a este lugar hacia el año 1200 y como eran muy devotos de la Virgen María y del profeta Elías, un tipo que vivió en una gruta de ese Monte Carmelo, podemos afirmar que el origen de esta devoción hunde sus raíces en aquella época. Así pues, la festividad del 16 de julio es para quienes se llamen Carmen, Carmela o Carmelo. Esta virgen es la patrona de navegantes por llevarles a puerto seguro y muy famoso es su escapulario.

La Virgen del Carmen es custodiada en esta capilla por dos santos de pedigrí. A la izquierda san Francisco de Asís. El tipo se llamaba Giovanni di Pietro Bernadone y vivió entre os s. XII y XIII. Fundó la orden Franciscana, la más numerosa de toda la cristiandad y también fundó la orden de las Clarisas. No olvidemos que esta capilla limita con un convento de monjas franciscanas. Hijo de un comerciante ricachón, predicó con el ejemplo y fue un tipo austero y pobre. Es el primer caso conocido de estigmas dentro de la fe cristiana, teniendo en su propio cuerpo las heridas de la crucifixión de Cristo. Tras una experiencia mística, este hecho se enclava, nunca mejor dicho, en el año 1224 en Umbría (actual Italia), concretamente en la montaña de La Verna. Es en éste lugar en donde se ubica su basílica. Como curiosidad, decir que siempre le vais a ver con un cordón en su hábito y es que, su festividad coincide con el fin de la estación lluviosa o Cordonazo de San Francisco.
Y a la derecha esta San Antonio de Padua o también conocido como San Antonio de Lisboa. Es el patrón de Portugal. Su nombre real fue Fernando Martim de Bulhoes e Taveira Azevedo. Otro franciscano con cordón y reconocido doctor de la iglesia. Fue un teólogo profesor de universidad ya que se le presentó el niño Jesús y le mostró toda la sabiduría de las Sagradas Escrituras. Por eso, en esta capilla aparece posando con el Niño. Este santo, además, pasó a la historia porque en su momento batió el record en ser canonizado. Entre su muerte y su canonización pasaron 352 días. Un par de décadas más tarde le quitó la plusmarca San Pedro de Verona, un dominico que paró el reloj en 337 días. Ambos son los únicos que bajan del año y tal y como están las cosas en el Vaticano, este registro podría durar otros ocho siglos más. Fue enemigo de la avaricia y de la usura e hizo muy buenas migas con San Francisco de Asís.
Por cierto y volviendo al tema del cordón, famosa es la discusión que tuvo el bolo Alfonso X el Sabio con un monje franciscano al que le afirmó que si Dios le hubiera consultado a él a la hora de confeccionar el mundo, éste sería mucho mejor. Esa noche cayó un rayo en una de las almenas del Alcázar de Segovia en donde pasaba la noche y se cargó a un par de centinelas. Su mujer, Violante, hija de Violante de Hungría y de Jaime I el Conquistador (conquistador de tierras y de mujeres, ya que el menda estaba más caliente que un camello con fiebre) le dijo a su marido algo así como que le había sobrado un regate con el fraile franciscano. Para disculparse, en el alcázar crearon la famosa Sala del Cordón con un cordón franciscano que rodea toda la estancia.
Y finalmente, en esta capilla, muy cargada de ornamentación, llama poderosamente la atención de un cuadro de dos monjas, la de las beatas Miquela del Sacramento Rullán Ribot y Catalina del Carmen Caldés Socías. El 28 de octubre de 2007 se beatificaron en la Plaza de San Pedro del Vaticano a 498 religiosos víctimas de la persecución religiosa acaecida en España en la década de 1930, es decir, en la Segunda República y posterior Guerra Civil.

Se trata de dos hermanas franciscanas de la calle Santuari 18, dentro del barrio de Coll de Barcelona. El día 20 de julio de 1936 fueron arrestadas por milicianos republicanos, es decir, sólo tres días después de la sublevación de los nacionales. Tras sufrir todo tipo de vejaciones, la tarde del día 23 de julio fueron llevadas a una carretera de las afueras de la ciudad, en la Rebassada, y fueron fusiladas junto a otros religiosos. Sor Catalina no llegó a fallecer y tras ser abandonados los cuerpos en la cuneta, la religiosa pudo huir moribunda llegando en la noche a llamar a una puerta de unos conocidos en donde pidió un vaso de agua. Le dieron un vaso de leche y una silla, pero por temor a represalias, estos conocidos suyos llamaron a un pariente miliciano para que la llevara al hospital. Este tipo la recogió, pero junto a otros milicianos, en el camino del Vall de Hebrón le dieron matarile. Lo que no sé es cómo y por qué ha llegado este cuadro a esta capilla en donde también se recuerdan a otros religiosos fallecidos en aquella época tan oscura de nuestra historia.
Capilla de los Gascos
Esta capilla, y que me disculpen los amantes del resto de capillas y rincones de la iglesia, es otra cosa. En cuanto la ves, ya sabes que estas en otro nivel. Se atribuye al taller de Alonso de Covarrubias, uno de los pioneros del plateresco español.
La mandó construir Martín Gasco, obispo de Cádiz que no llego a ejercer por fallecer en el mismo año de su elección, 1563. Es por este motivo que no está en el listado oficial de obispos de Cádiz. Previamente, había sido maestrescuela de la catedral de Sevilla, la Magna Hispalensis, la catedral gótica más grande del mundo y que, con su Giralda, llegó a ser el edifico más alto de España una vez se quemó el techo de caoba de la catedral de Segovia, una caoba que había sido la primea caoba traída desde América.

Este tal Martín Gasco también fue embajador de Carlos I de España y V de Alemania ante el papa Clemente VII en Roma. También fue el fundador del Colegio de la Magdalena y es por ello que, esta capilla, se erige en honor a ella, la cual aparece arriba a la derecha con el Santo Grial o copa usada por Cristo en la última cena. A la izquierda y en ese mismo arco de medio punto aparece Cristo como cordero de Dios. Justo arriba encontramos un Virgen Odigitria (también se puede escribir Hodigitria). La palabra «Odighitria» es una palabra griega que significa la que muestra el camino. El camino a mostrar es el niño, que siempre lo tiene sobre el brazo izquierdo. Este tipo de virgen es muy popular en el renacimiento europeo y su culto procede de Bizancio.
Esta es la única capilla con rejas de la iglesia, una práctica poco habitual en otras latitudes, incluida América, y es que esta tradición de poner rejas a las capillas es típicamente española, en un momento en el que había que dar trabajo al gremio de los herreros. Simbolizaba la defensa del hombre frente al mal en espacios abiertos. Rara es la catedral española que no tiene rejas. La decoración castellana con temas florales en la forja gótica española fue muy típica de los talleres de Toledo. Este arco típico del plateresco, posee todo tipo de ornamentación con medallones circulares, con columna laterales que representan una delicada decoración vegetal en espiral o candelieri. Sobre el arco aparecen grutescos, que son figuras fantásticas que aparecieron como gran novedad en el renacimiento, llegadas desde Italia gracias al descubrimiento de la Domus Aurea de Nerón a finales del s. XV. Resalta la concha del frontón relacionada con la peregrinación a Santiago. La Virgen Hodegetria u Hodigítrica que sostiene al niño en su brazo izquierdo mientras lo señala con la otra mano como si fuera el camino a la salvación. Este tipo de Virgen es muy de origen medieval y remonta a la tradición bizantina. Es la Virgen que sirve de guía.

En su interior y en la zona más elevada destacan dos hornacinas en las que se encuentran las figuras del ya mencionado Martín Gasco y su hermano Antón, un tipo que venció en la batalla de El Romeral y la Sisla de Toledo a los comuneros de unos tales Juan Bravo, Padilla y Maldonado, que antes de ser unas calles fueron unos señores. Corría el año 1521 cuando el 12 de marzo, a las afueras de El Romeral, se enfrentaron los comuneros liderados por Antonio de Acuña y las imperiales a cargo del prior de San Juan, Antonio de Zúñiga. Acuña había recibido información sobre la presencia del prior en Corral de Almaguer y fue en su busca. Zúñiga se desplazó a Tembleque y tras una tregua pactada en el reino de Toledo, el prior hizo la trece catorce y lanzó un ataque en las afueras de El Romeral, en un lugar llamado las Atalayuelas. Los corraleños se posicionaron en el bando imperial, un bando que tuvo entre 20 y 25 bajas, mientras que en el bando comunero se habla de entre 600 y 1.000 muertos. En Ocaña, cuando se enteraron de lo sucedido, se enfadaron más que Cristóbal Soria con el gol de Sergio Ramos y quemaron a su capitán y cambiaron la chaqueta comunera por la imperial. Aun así, los comuneros llegaron a vender esta derrota como una victoria en tierras de lo que hoy es Castilla y León. ¡Menos mal que estas cosas ya no pasan! Así, en 1522, el capitán corraleño Gonzalo Collado (otra vez los Collado) recibió de Carlos I el renombre de “Leal”, además de las salinas de Belinchón (Cuenca). Desde entonces, Corral de Almaguer porta en su escudo las palabras de “Muy Noble y Leal Villa”.

En el interior de la capilla se encontraba la “Cruz de Mayo” de estilo renacentista. Para quien ande despistado, esta es la capilla de los “blancos”, es decir, en donde encontramos las imágenes de la Hermandad de la Vera Cruz o Sangre de Nuestro Señor Jesucristo que procesiona cada Jueves Santo por la noche. Se desconoce el año de fundación de esta cofradía, pero se sabe que se reorganizó en 1844 tras estar a punto de desaparecer. El emblema de la cofradía es una Cruz de Santiago roja en referencia a la sangre vertida por el apóstol en su martirio en Jerusalén, pero también de las tropas cristianas en defensa de la fe. Las imágenes de esta hermandad son San Juan Evangelista, la Oración de Jesús en el Huerto (conocido como el Cristo de los Olivos), el Ecce Homo, el Cristo de la Columna y Nuestra Señora de los Dolores.

El Altar de las Ánimas
Tras la capilla de los Gascos vemos un retablo ante el cual se celebraban las misas de difuntos, de ahí su nombre. Era cuando el día de las ánimas, el 2 de noviembre, era festivo y cuando la gente no había oído hablar aun del dichoso palabro de Halloween.
Este es el cuadro más antiguo de la iglesia. Es de finales del s. XV y tiene por motivo el día del juicio final. Tuvo que ser restaurado tras la guerra civil por el artista valenciano Rabasa, un escultor culpable de más de una imagen de las que vemos procesionar en Semana Santa.
Vemos en la parte superior el trono de gracia, es decir, vemos como Dios rescata y sujeta la cruz en la que Jesús ha sido crucificado. vemos a la Virgen y a San Juan Evangelista y vemos un ángel que recoge la sangre de Cristo para la eucaristía. También vemos a los pecadores que rezan para no ser enviados al infierno y ante sus oraciones, algunos ángeles les rescatan a algunos de ellos. Entre las ánimas encontramos, incluso, a magistrados y obispos, puesto que nadie es libre de ser enviado al infierno.

En este cuadro, una verdadera joya que tenemos en la iglesia, encontramos una calavera a los pies de la cruz. Muy característico es ver una calavera a los pies de la cruz en muchísimos pasos de Semana Santa y el común de los mortales, “ni flowers” de qué carajo significa. La Iglesia no da puntada sin hilo y el simbolismo que hay detrás, es de esos que nos gusta mucho a los frikis. No obstante, te dejo 5 minutos antes de seguir leyendo para que le preguntes a la persona más cercana que tengas, a ver si sabe qué significado tiene.
¿Qué, ha habido suerte? Yo te lo cuento.
Resulta que, cuando Eva mordió la manzana de Apple, tanto ella como Adán fueron expulsados del paraíso. Es ahí cuando los dos mendas comenzaron a vagar por los mundos de Dios sin dirección, ni planes definidos. Llegaron a tener varios hijos, los famosos Caín y Abel y por supuesto, Set, el primero en llegar una vez había fallecido Abel. Tuvieron más hijos, pero no nos han llegado sus nombres. Sí, porque si todos hubiéramos descendido de Caín, tú me dirás, mal rollito, amosnomej!!! Pues eso, que, tras una vida sin comodidades, mira tú por donde que, Adán, el tipo que junto a Eva dio acceso a la entrada del pecado y del mal en el mundo, terminó muriendo y siendo enterrado en el Gólgota. De Eva no sabemos nada. Sí, efectivamente, esta historia no pasaría ningún filtro de igualdad en la actualidad.
Gólgota en hebreo significa “calavera”. En cristiano, este monte es conocido como Monte del Calvario, que también significa “calavera”. Y fíjate tú, coincidencias de la vida, ¿dónde fue crucificado Jesús? Efectiviwonder, en el mismo lugar. Cristo fue crucificado en el mismo sitio en el que estaba enterrado el primer pecador de la pradera.
Pues bien, en el famoso Viernes Santo, Jesús fue atravesado por una lanza, la del romano Longino. Esa lanza provocó que por su costado saliera sangre y agua y que se vertiera sobre los restos de Adán, concretamente sobre su boca, simbolizando así, su bautismo. Sí, el colega estaba sin bautizar. En este cuadro la sangre no vierte sobre la calavera, pero sí sobre un cáliz a modo de «tomad y bebed todos de él porque este es el cáliz de mi sangre». Para los cristianos, no olvidemos que, esta muerte de Jesús, en este lugar santo, sirvió para redimirnos del pecado original, rescatarnos de la muerte y darnos la vida eterna. Amén. Sí, la calavera que hay a los pies de la cruz es la cabeza de Adán y representa el perdón de los pecados.
Capilla Bautismal
De menor tamaño y siendo, junto a la capilla de los Gascos, la única capilla en permanecer cerrada mediante una reja de madera, en su interior se haya una pila semiesférica sobre pie. Es el lugar por el que se entra a formar parte de la Iglesia como institución. Suele estar en el lado del evangelio, aunque no siempre es así. Aquí es donde se llama por su nombre al nuevo cristiano para servir a Dios y observar sus mandamientos. Por el sacramento del bautismo y según la fe cristiana, se reciben tres virtudes: la fe, la esperanza y la caridad. Jesús quiso dar ejemplo y pese a que, según San Mateo, no tenía pecados de los que debiera ser perdonado, quiso dar ejemplo para que los cristianos pudieran regresar al Padre Celestial. Este episodio de la Epifanía es narrado por los cuatro evangelistas. Procedente de Galilea, Jesús le pidió a su primo Juan ser bautizado. Juan le dijo que quien debía ser bautizado por Jesús era él, pero Jesús le dijo que, “déjame ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia”. Juan procedió y el Espíritu de Dios descendió sobre Jesús al tiempo que una voz dijo “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco”. Este pasaje es muy importante para la fe cristiana puesto que, con el bautismo de Jesús por parte del San Juan el Bautista, Jesús es coronado por el Espíritu Santo y proclamado por Dios, siendo esta una manifestación del misterio de la Santísima Trinidad, una cuestión de fe que pasa por ser una de las más difíciles de comprender para los no cristianos, es decir, el famoso uno y trino.
Históricamente, España ha sido uno de los baluartes más importantes del cristianismo y la fe católica en Europa y en el mundo, de modo que las instituciones oficiales iban muy de la mano de la Iglesia. Tanto es así que, en los pueblos se usaba mucho mas el apodo que el nombre y apellidos, de ahí que el funcionario de turno siempre preguntase por el nombre de pila. Esta coletilla “de pila” se refiere a la pila bautismal, ya que como ya se ha señalado, en el momento del bautismo el nuevo cristiano debía ser llamado por su nombre, el oficial a partir de ese momento.

En el interior de la capilla bautismal podemos observar un Virgen de pequeño tamaño y una imagen de San Juan Bautista, ambos escoltando una pintura que alude a la resurrección de Cristo. Mientras Jesús se levantó a una vida física nueva, los creyentes nuevos bautizados se levantan para andar en una vida espiritual totalmente nueva. En la teología cristiana, la muerte y resurrección de Cristo son los eventos más importantes y forman el fundamento de la fe cristiana. Asimismo, la imagen de San Juan Bautista, a la derecha, aparece con una concha en alusión al Camino de Santiago. Este santo es venerado por el cristianismo, por el islam, por el drusismo y por la fe bahá’í. San Juan el bautista usaba el bautismo como sacramento central de su movimiento mesiánico. Fue decapitado por orden de Herodes Antipas. Su muerte fue un 29 de agosto, pero la rareza de este santo es que se le conmemora en el día de su nacimiento, el cual se fifó en el año 354, al igual que se hizo con el nacimiento de Jesús.

Tras la capilla bautismal, aun podemos encontrar una virgen más, la del Pilar. No se trata de cualquier virgen puesto que es una de las de mayor tradición en la península Ibérica. Dice la historia que el 2 de enero del año 40 d.C se le apareció al apóstol Santiago en la ciudad romana de Caesaraugusta, es decir, en Zaragoza. La virgen llegó a esta ciudad en «carne mortal» antes de su asunción y, como testigo, dejó una columna de jaspe, es decir, el famoso pilar. Se dice que el apóstol y sus primeros siete convertidos construyeron una capilla a orillas del rio Ebro y este hecho se recoge en un manuscrito de 1297 de un tal Gregorio Magno, un tipo que esta justo enfrente de este imagen, en lo alto del penúltimo luneto de la bóveda de cañón de la nave central y que explicaré un poco más abajo. Quedémonos con este nombre porque más tarde volverá a salir cuando hablemos de los lunetos. Este manuscrito se conserva en el propio archivo del Pilar. Esta virgen es la patrona de Zaragoza desde 1642, del Reino de Aragón desde 1678, de la Guardia Civil desde 1913 y de Correos desde 1916.

Capilla del Comendador Francisco Juárez
En el momento de ser construida esta capilla el apellido se escribía como “Xuárez”. En algún documento aparece como la Capilla de los Terceros en alusión a otra familia de abolengo típica de Corral. Esta es la capilla que conforma el crucero y en oposición a la ya mencionada Capilla de los Collados. En ella se ubicaba la Hermandad de Nuestra Señora de los Sábados, que se congregaba en tales días en honor a María Santísima de la O. El tema fue que no consiguieron terminar la capilla y esta hermandad recurrió al comendador de Corral para que la finalizara. El comendador estaba al frente de la encomienda dentro de la orden y tenía fines militares y religiosos, pero una vez concluida la reconquista, los comendadores fueron terratenientes y administradores de las nuevas tierras adquiridas, si bien, en Corral, ese episodio de transición fue a finales del s. XI. Finalmente, esta capilla la terminaron sus hijos y en honor a su padre pusieron una granada en el florón central, en referencia a la participación del comendador en la toma de Granada el 2 de enero de 1492. No la busques, ya no está. Por cierto, el florón era un adorno que se ubicaba en el techo de la capilla, justo en la intersección de los nervios de la clave de una bóveda.
Esta es la capilla que da acceso al presbiterio, es decir, el lugar en el que se ubica el altar y en donde los sacerdotes y demás ministros desempeñan su oficio. También es la capilla que da acceso a la sacristía, no en vano es la capilla de mayor tamaño del templo. En resumidas cuentas, ha quedado como una capilla de paso.

Esta es la capilla que alberga la única ventana románica que se conserva de la iglesia primigenia. En su interior se encuentra el Cristo de la Agonía, el patrón de Corral junto a un cuadro de la Virgen de la Muela y cuyas fiestas se celebran el último domingo de agosto (las del Cristo de la Agonía) y el tercer domingo de mayo (las de la Virgen de la Muela, patrona de Corral). También se encuentra a Jesús en el la borriquilla rememorando su entrada en Jerusalén en el famoso Domingo de Ramos, fecha en la que Jesús bendijo al pueblo con la mano derecha mientras con la izquierda llevaba las riendas del animal. El Domingo de Ramos o sexto domingo de cuaresma es el primer día y pistoletazo de salida para la Semana Santa. Esta festividad se celebra con la distribución de ramas de palma que representan las ramas que la multitud esparció frente a Cristo en su entrada triunfal a la capital antes mencionada, representando así, la entrada de un profeta o mesías. El asno, asimismo, entendido por la cultura de entonces como una montura de príncipes, cumple con la profecía de Zacarías, el padre de Juan el Bautista. Las palmas, por cierto, se guardan durante casi un año y son finalmente rociadas con agua bendita y aromatizadas con incienso para ser quemadas y elaborar así, la ceniza del miércoles de ceniza del año siguiente.
En la parte superior de la capilla, encima del arco, encontramos un escudo que se encuentra descrito en la Chancillería de Valladolid. Es un campo de contorno cuadrilongo con base redondeada y bordura lisa. La policromía se ha perdido por completo. Se trata de dos torres o castillos que representan la defensa del territorio y ambos están coronados por un águila que representan la autoridad del comendador -realmente no de él en concreto, sino de esta familia noble-. El porqué son dos y no solo uno, no sabría decir, pero muchas familias castellanas repetían esta simbología, es decir, dos calderas, dos lobos, dos castillos, etc.


Asimismo, en el interior de la capilla nos encontramos también con un cuadro que nos representa una Lamentación de Cristo donada por un vecino de la localidad justo antes de fallecer. Como deferencia, el párroco don Jesús Serrano le encontró este sitio destacado en el interior del templo.
Escoltando la pintura tenemos dos santos. A la izquierda encontramos a Íñigo López de Oñaz y Loyola, más conocido como San Ignacio de Loyola, en vasco Enneco de Loiola. Loyola es un barrio de Azpeitia (Guipúzcoa). Nacido en 1491, fue el fundador de la Compañía de Jesús, es decir, de los jesuitas, orden de la cual fue su primer general. Esta orden tuvo un a importancia clave en la Contrarreforma o Reforma Católica, movimiento que surgió en oposición a los grandes reformistas europeos llamados Lutero y Calvino, dos mendas que con sus tribunales quemaron a muchísima más gente que nuestro defenestrado Torquemada. El papa Gregorio XV lo canonizó en 1622 junto a Felipe Neri, San Isidro Labrador y Santa Teresa de Jesús, ¡casi ná! Amante de los votos de pobreza, su valor añadido en el santoral es el de la reflexión como escucha interior y búsqueda de la verdad de Dios a través de la oración y de la contemplación. La misión de los jesuitas era ayudar a las almas a través de la educación, fundando así, instituciones académicas por todo el mundo, desde escuelas de primaria hasta universidades. La única mujer que formó parte de los jesuitas fue la hermana de Felipe II, Juana de Austria, una de las mejores reinas regentes que jamás tuvo España con el permiso de Isabel la Católica y María de Molina. Accedió al trono cuando a su hermano le dio por ser Felipe I de Inglaterra gracias a su matrimonio con su pariente, María Tudor, la nieta de los Reyes Católicos. Así, mientras media Europa estaba en guerra, Juana de Austria llevó a a España a un momento de progreso económico y paz y, además, con el permiso de San Ignacio, formó parte de la Compañía de Jesús bajo el pseudónimo de Mateo Sánchez. El único que lo sabía era San Ignacio. Gracias a esto, Juana de Austria desempeñó una mejor función como monarca.
A la derecha tenemos una santa más que conocida. Margherita Lotti fue una italiana de Roccaporena (centro de la península Itálica) nacida en 1381 y fallecida en la ciudad cercana de Cascia (Perugia) en 1457. Ha llegado a nuestros días con el nombre de Santa Rita de Cascia. Quiso ser monja, pero sus padres la casaron muy joven con un tipo de oficio sereno que no hacía nada más que meterse en problemas. Tanto es así que lo mataron. Tuvo dos hijos con él, pero murieron cuando aun eran unos niños. Ya sin cargas familiares y con el marido en el otro barrio, quiso entrar en las monjas agustinas, pero le dieron el no apta por no ser virgen. Finalmente, con 36 años, accedió al convento de las agustinas recoletas. Experimento la estigmatización con una astilla de madera en la frente como símbolo de la corona de espinas de Cristo. Antes de aquello y queriendo dar pan a los pobres, lo escondió debajo de su vestido y su marido la desnudó para requisar dicho alimento. Cuenta la historia que el pan se había convertido en rosas que cubrieron su cuerpo, de ahí que sean muy famosas sus rosas. En su basílica, la de Santa Rita en Cascia, se halla su cuerpo incorrupto, o más bien, ya, bastante deshidratado. La tipa es la patrona de los funcionarios. Sí, como lo estás leyendo, y como éstos conseguían piezas laborales de por vida, salió la frasecilla de «Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita».
Capilla de los Briceños.
En algún documento se la denomina también Capilla de los Barreda. Fue mandada construir por el sobrino del todopoderoso Martín Gasco, un tal Luis Briceño, doctor en Leyes para más señas. Se doctoró en el Colegio de San Bartolomé o Colegio Viejo de la Universidad de Salamanca, que tenía también sede en Corral en la famosa calle de los Collados, en la bonita casa del balcón según investigaciones del historiador Rufino Rojo. Este colegio tenía como finalidad formar a niños inteligentes y pobres. El hijo de este Luis Briceño, Francisco, fue fundador de San Luis de Almaguer en Colombia, en honor al nombre y procedencia de su padre, su pueblo natal en definitiva.

Esta es la capilla de los “morados” el color penitencial, es decir, donde se ubican todas las imágenes de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y que procesiona el Viernes Santo por la mañana y también de madrugada con el Beso de Judas tras los tres golpes de garrote en la puerta Áurea, el Prendimiento de Jesús. El primer documento que se tiene de esta cofradía proviene del año 1749, por lo que es fácil deducir que su creación fue anterior a esa fecha. Se trata de la cofradía de nazarenos de Corral más antigua. En esta hermandad destaca el “Coro de Cantores” que cantan el antiguo viacrucis con la sentencia y pasión de Cristo junto a una bocina y un tambor en cada una de las cruces que van encontrándose en el recorrido del casco antiguo de la localidad. Estos cantores y sus letras mozárabes son culpables de que la Semana Santa de Corral sea de Interés Turístico Regional. Las letras identificativas de la hermandad son JHS, es decir, Jesús, Hombre, Salvador. Las imágenes de esta hermandad son el Beso de Judas, San Juan Evangelista, Nuestro Padre Jesús Nazareno, el Cristo Arrodillado, la Verónica, el Cristo de la Agonía y la Virgen de los Dolores.

En la parte superior de la capilla, en el acceso, aparecen dos escudos con un águila. El águila representa nobleza, autoridad, protección y servicio al rey. Volvemos a estar frente a un escudo familiar, el de los Briceño, con un campo de azur (azul), un águila de oro, picada y armada de gules, con bordura de oro cargada con ocho aspas de azur. En cuanto al águila, no descartaría que esta familia tuviera como emblema el águila de San Juan Evangelista, el santo preferido de Isabel la Católica.

Justo en la esquina izquierda de acceso a la capilla encontramos el Cristo Resucitado que desde hace unos años procesiona en Sábado Santo por la noche y que, al inicio del Domingo de Resurrección se encuentra con la Virgen María en las calles de Corral.

Tras la capilla de los Briceños nos encontramos las dos entradas a la iglesia, siendo la primera de ellas la principal. Pues bien, entre ambas entradas nos encontramos a San Nicolas de Bari. Este tipo nació a finales del s. III y desempeñó el rol de obispo en el s. IV. Fue tan influyente que más de 2000 iglesias de todo el mundo están erigidas en su honor, siendo el santo que más iglesias tiene dedicadas y como motivo de advocación en toda la cristiandad. Nació en la actual Turquía, en Patara, una ciudad de Licia. Conocido también como Nicolás el Milagroso, se le atribuyen muchísimos milagros, siendo el más famoso cuando dio una generosa dote para evitar prostituir a tres jóvenes niñas. Después de tanto milagro se le hizo obispo de Mira, una ciudad de la ya mencionada Licia, y es por ello que, también se le conoce como San Nicolás de Mira. El menda fue uno de los asistentes al Concilio de Nicea del año 325, es decir, un concilio que además de condenar el arrianismo, decidió sobre qué fecha debía ser la la celebración de la Pascua. ¡Casi ná! Al fijar como fecha lo que se sabía de la muerte de Cristo, es decir, viernes, luna llena y que sea la primera luna llena del equinoccio de primavera, este señor es el culpable (junto a sus amigos del concilio de Nicea) de que en Semana Santa siempre haga mal tiempo o empeore. Esto es porque en latitudes medias, la luna llena enrarece el tiempo y, sobre todo, la llegada del equinoccio hace que el tiempo siempre empeore significativamente ya que, el anticiclón de las Azores está en las islas y no en la península, como así ocurre en los solsticios haciendo que en veranos e inviernos llueva menos en España. Se superponen ambas cosas en detrimento del buen tiempo. Si hubiera sido una fecha fija, unos años haría bueno y otros malo, pero así…En fin. En al año 1087, los turcos selyúcidas amenzaban con el islam y unos mercaderes italianos se llevaron por mar los restos del santo a Bari, en Apulia, al sur del país, en donde es, desde entonces, un importante lugar de peregrinación. Hay quien dice que volvieron a trasladarse a Mira, pero lo cierto es que no hay evidencias históricas de tal traslado. Este santo es el patrón de marineros, comerciantes, arqueros, ladrones arrepentidos, cerveceros, prestamistas, solteros, estudiantes y niños. Y te preguntarás, ¿por qué es el patrón de los niños? Pues porque en el norte de Europa y en la edad media, este señor, San Nicolás, evoluciona etimológicamente al griego San Nicolaus y concretamente, en las actuales Alemania y Países Bajos, a Sinterklaas. Finalmente, en la américa anglosajona se «inglesificó» el nombre en Santa Claus y reparte regalos en Navidad en conmemoración de aquella dote que dio como regalo para librar de la prostitución a aquellas tres niñas. Alucina pero sí, entre las dos puertas de la iglesia tenemos nada más y nada menos que a Papa Noel, casi un símbolo secular de la Navidad y desligado de su origen cristiano gracias, entre otras cosas, a una campaña de marketing de Coca-Cola que a mediados del s. XX le vistió con los colores de la marca para siempre. Lo que no sé es cómo narices este tipo ha terminado viviendo en Laponia, la verdad, ni idea. Ya lo sabes, San Nicolás de Bari, San Nicolás de Mira, Nicolás el Milagroso, Santa Claus y Papa Noel son la misma persona. Y que conste que en nuestra iglesia le tenemos representado fenomenalmente bien.

Y tras la últimas de las entradas y para terminar con el lado de la epístola, aparece la Virgen de la Milagrosa. Se la considera una intercesora ante Dios para obtener milagros y favores especiales. Los devotos hallan en ella a alguien capaz de interceder para con sus peticiones y necesidades. Se la suele asociar a la Inmaculada Concepcion por ser concebida sin mácula debido a su pureza y cercanía a Dios. Se la suele representar de pie con rayos de luz que emanan de sus manos extendidas y, al igual que la Inmaculada Concepción, suele estar sobre una media luna en señal de victoria sobre la oscuridad. Suele lucir vestido blanco (la de nuestra iglesia no lo tiene de ese color) y velo azul en señal de su pureza como madre de Jesús. Esta virgen conocida como Nuestra Señora de las Gracias de la Medalla Milagrosa se le apareció en 1830, en París, a Santa Catalina Labouré, una hermana cofundadora de la Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl y considerada una vidente que sostuvo transmitir el pedido de la Virgen María. La Medalla Milagrosa, creada por el orfebre Adrien Vachette, prepara a los devotos para recibir la gracia divina. Ya sabes, si necesitas algo, esta es tu virgen y, además, no tienes que andar mucho, te la vas a encontrar en la mismísima entrada, la que esta más cerca de la torre.

Nártex
¿Qué diantre significa este «palabro»? Se corresponde con la base de esa nave central o brazo mayor en esa planta de cruz latina muy típica de las iglesias españolas. ¡Lo que estás aprendiendo! Algunos lo llaman los pies de la nave central o incluso el atrio, si bien esto se corresponde muchas veces con un espacio al aire libre.
En esta lugar es donde se ubica el acceso a la torre y dentro de la iglesia tenemos dos altares más.


En la parte izquierda o del evangelio tenemos el altar de la Virgen de Fátima. Nuestra Señora del Rosario de Fátima, que, es como realmente se llama, procede de las apariciones en Fátima (Portugal) en el año 1917 a tres niños pastores llamados Lucía dos Santos, Jacinta Marto y Franscisco Marto. Las apariciones fueron en la Cova de Iria el 13 de mayo y 13 de octubre de aquel año. En la última de las apariciones se produjo el «Milagro del Sol», por el que tras unas lluvias, el sol apareció, giró, tembló y lanzó rayos de colores que, se supone, fueron vistos tanto por creyentes como por no creyentes. Las apariciones llevan asociados los denominados «Secretos de Fátima» que son visiones proféticas del futuro con mensajes de advertencia. En el primer secreto se mostró a los niños la realidad del infierno. El segundo secreto era lo que más tarde se identificó con la 2ª Guerra Mundial, con el mensaje de la necesidad de consagrar al Corazón de María a nada más y nada menos que Rusia, cuna del comunismo y «enemigo», por excelencia, de la Iglesia como institución. Karl Marx dijo de la religión (de todas) que «era el opio del pueblo», sugiriendo que servía como distracción a las clases trabajadoras de sus problemas económicos y sociales. El tercer secreto se asocia al atentado del papa Juan Pablo II en 1981. La virgen no procesiona ni el 13 de mayo, ni el 13 de octubre por las calles de Corral, sino que lo hace el 15 de agosto en plenas vacaciones estivales.

Nada más entrar por la puerta Oeste, la puerta más pequeña, nos encontramos con el altar de la Virgen de la Candelaria, es decir, en el lado derecho o de la epístola. Su tradición procede de Tenerife puesto que, esta virgen se les apareció a los guanches tinerfeños el 14 de agosto de 1392 y es por ello que es la patrona de Tenerife y de las Islas Canarias. Su etimología tiene relación con el candelero o con la candela, es decir, la luz que nos libra de las tinieblas. Se celebra cada 2 de febrero comiendo un rico dulce, la torta de la Candelaria y con esta festividad se rememora la presentación de Jesús en el templo de Jerusalén. En América del Sur se asocia a esta virgen con fiestas de gran folklore que para muchos simboliza la conexión del catolicismo con culturas indígenas y tradiciones ancestrales precolombinas. El propio Hernán Cortés llevaba en su cuello una medalla de la Candelaria a su llegada al actual México.

En este altar aun hay dos tallas más. A la izquierda de la virgen tenemos a santa Lucía, nacida en Siracusa (sur de Sicilia). Fue una mártir de finales del s. III y principios del IV tras la persecución del emperador romano Diocleciano. Para alejarla de la luz de Dios, un tal Pascasio la llevó a un prostíbulo para ser violada y lograr así que Dios se alejase de ella. La tipa se quedó quieta como una roca y no la consiguieron mover por más que lo intentaron, por lo que Pascasio ordenó su martirio. Antes de morir profetizó su canonización al mismo tiempo que, anunció la caída de Diocleciano y Maximiano. Su festividad es el 13 de diciembre y es patrona de la vista porque en su persecución se dice que, sacrificó sus propios ojos para evitar ser forzada a renunciar de su fe. Como recompensa, Dios le restituyó la vista. Es curioso que «lucía» sea una forma verbal del pasado que suene a bombilla fundida…en fin, lo siento, cosas mías. Como curiosidad, decir que la reina Isabel la Católica se proclamó reina de Castilla en la iglesia de San Miguel de la Plaza Mayor de Segovia el 13 de diciembre de 1474 y es por ello que, a día de hoy, en el Alcázar de dicha ciudad, en una de sus estancias se conserve un cuadro de la coronación de la reina con todos los asistentes con los ojos vendados.
A la derecha tenemos otra talla pequeña, la de la princesa Santa Isabel de Hungría vestida de color rosa. Esta chica, hermana por parte de padre de Violante de Hungría, es decir, la mujer de Jaime I el Conquistador, fue una alemana que no paraba de repartir limosna entre los pobres. Repartió más que un crupier en prácticas. Hija del rey Andrés II de Hungría, se casó en 1221 con el landgrave (era un título nobiliario del sacro imperio similar a un conde o una cosa así) Luis de Turingia-Hesse. Por lo visto, fueron felices, comieron perdices y al aristócrata no le importaba que su mujer repartiera sus riquezas entre los que estaban a «two candles».
Bóvedas de crucería y de cañón de la nave central
Justo en el crucero, es decir, en donde se cruzan el brazo menor y el brazo mayor de la planta de cruz latina, tenemos una bóveda de crucería, mayor de las que nos encontramos en el interior de las capillas laterales. En la bóveda de crucería podemos encontrar nervios que se cruzan y que distribuyen mucho mejor el peso entre los pilares. Este tipo de bóveda ofrece mayor altura y luminosidad al templo.
Las bóvedas de cañón, muy utilizadas en el renacimiento, ofrecen continuidad en el espacio y se asimilan a una prolongación de un arco de medio punto en dirección longitudinal, creando un techo semicilíndrico que distribuye cargas uniformemente. Restaurada la bóveda de cañón a finales del s. XX con frescos sobre el propio techo en tonos ocres, se suelen representar acontecimientos bíblicos como el motivo de advocación de la iglesia, la Asunción de la Virgen en el fresco más próximo al altar y que ya hemos explicado con motivo del altar mayor.
El segundo fresco, el central, tiene como motivo la Coronación de la Virgen María. Sobre este episodio de la Virgen escribió en el s. II San Melitón, obispo de Sardes (actual Turquía y antigua capital del reino de Lidia). Esta coronación fue divulgada siglos más tarde, concretamente en el s. VI, por Gregorio de Tours (ciudad del actual departamento francés de Indre-Loira) y también en el s. XIII por el arzobispo de Génova, Santiago de la Vorágine, un dominico de Varazze (ciudad italiana próxima a Savona) que se hizo famoso por escribir la «Leyenda Dorada», uno de los libros más copiados en la baja edad media y en el que se narran las vidas de santos y mártires de toda la cristiandad. La primera vez que se representó este motivo de la Coronación de la Virgen fue en el año 1190 en la catedral de Notre Dame de la ciudad francesa de Senlis (Picardia), es decir, no confundir con la de París. También aparece en una basílica romana a partir del 1295, nada más y nada menos que en la basílica romana de Santa María la Mayor. En el renacimiento, como es el caso de la iglesia de Corral, la virgen es coronada por Cristo. Es más, el fresco central de la iglesia de Corral guarda similitudes con la «Coronación de la Virgen» de Velázquez de 1645.
Y en el tercero y más próximo al nártex, tenemos la representación del Cordero Eucarístico sobre el Libro de los Siete Sellos. Cuando Juan el Bautista vio a Jesús dijo: «He aquí el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo». Hablamos de un cordero que se entrega a un sufrimiento extremo en la crucifixión como obediencia al Divino Padre. Un cordero parecido a un león se eleva en el libro del Apocalipsis para entregar la victoria después de haber sido sacrificado, recordándonos y existiendo un claro paralelismo con el Cristo Crucificado. La evidencia es tal que, en el apocalipsis se señala que el cordero tiene doce apóstoles. El «Libro de los Siete Sellos» es una referencia bíblica dentro del Apocalipsis que es conocido como el Libro de la Revelación. Los siete sellos son parte de una serie de eventos apocalípticos narrados por San Juan Evangelista y que tienen que ver con el fin del mundo y el juicio final, es decir, todo de muy buen rollito. ¿Por qué son siete sellos y no cualquier otro número? Pues porque el 7, para la tradición judío cristiana, es el número de la plenitud y la realización divina. En este episodio, el número 7 hace referencia a la totalidad de eventos y juicios que conducirán al fin de los tiempos y a ese juicio final. Cada sello desencadena un evento particular. Así, este número se repite en el Apocalipsis de la Biblia como en el caso de las siete copas o las siete trompetas.

En los laterales hay unos lunetos que se corresponden con las celdas de crucería o celdas de nervios que son creadas por la intersección de dos o más arcos. También están pintados en tonos ocres.

En el lado del Evangelio, en dichos lunetos, el primer personaje que nos encontramos es el de San Juan Evangelista, Este palestino de la ciudad de Betsaida, antigua Galilea y actual Cisjordania es el apóstol que aparece al lado izquierdo de Jesús en la famosa «Última Cena» de Leonardo da Vinci y que Dan Brown en su «Código da Vinci» identifica como María Magdalena. Es el tipo al que Jesús encomendó a su madre en plena crucifixión. Cómo no, aparece en este luneto con el águila real, su símbolo por excelencia. Fue el más joven de los apóstoles y el último en morir, en una ciudad llamada Éfeso (Turquía).
El segundo es San Mateo, otro de los evangelistas. Conocido como Mateo Leví o Leví de Alfeo, nació en Judea. Martirizado en Etiopía, murió decapitado en Hierápolis (actual Turquía). Su festividad se celebra con el equinoccio de otoño el 21 de septiembre. Se le representa siempre con un hombre alado o ángel en alusión al tetramorfos del profeta Ezequiel, el menda que habló sobre la futura reconstrucción del templo de Jerusalén.
El siguiente, el del medio, es San Ambrosio, conocido en el s. IV como Aurelio Ambrosio. Este germano de Renania-Palatinado, concretamente de la ciudad de Tréveris, al lado de Luxemburgo, se crio en la actual Bélgica y fue un obispo de Milán. Además, lo siento, lo tengo que decir, era hermano de mi tocaya, Santa Marcelina. Es uno de los cuatro padres de la Iglesia Latina de Occidente y unos de los 37 doctores de la Iglesia Católica. Fue experto en Teología y un crack hablando en público, de hecho, era primo de Quinto Aurelio Símaco, el maestro de maestros en «public speaking» de la época. Parece ser que cuando era bebé se le acercó un enjambre de abejas a la cara y lejos de picarle, le dejaron una gota de miel, lo cual fue interpretado como que iba a tener elocuencia y una lengua melosa, y todo esto, sin consumir sustancias psicotrópicas. Se le suele representar con abejas y colmenas. Buen negociador entre los fieles al credo de Nicea y arrianos, se enfrentó a estos últimos con el apoyo del emperador Teodosio I el Grande, un emperador nacido en Cauca (actual Coca, provincia de Segovia). Ya con el emperador Valentiniano II comenzó a perder terreno ante la corriente arriana, a la cual no paraba de cederle iglesias en Milán por orden de la madre del emperador, Justina, una arriana confesa. Siguiendo en su puesto, excomulgó en el 390 a Teodosio I por masacrar a 7.000 personas en Tesalónica. Su importancia se debe a que fue el primer cristiano en reconocer el poder de la Iglesia por encima del estado.
El cuarto es San Jerónimo. Barbudo donde los haya, Eusebio Hierónimo nació en Estridón (Dalmacia, actual Croacia). También se le conoce, por tanto, como Jerónimo de Estridón. Es otro de los cuatro padres de la Iglesia Latina de Occidente. Este es el tipo que tradujo la Biblia del hebrero y del griego al latín, de ahí que aparezca en este luneto escribiendo. Esta traducción se conoce como «Vulgata», es del s. IV y la Iglesia la declaró como oficial en el año 1546 durante el Concilio de Trento. Falleció en Belén a las 78 año en el año 420 y sus restos se depositaron más tarde en la basílica de Santa María la Mayor de Roma. Curó la garra de un ladrón en el desierto y junto a él siempre aparece un león manso (no confundir con el león de San Marcos). Cómo no, es considerado el patrón de los traductores. La maestra de latín de Isabel la Católica, Beatriz Galindo, se inspiró en éste traductor para fundar el primer convento de las jerónimas en Madrid, concretamente a las afueras, justo en donde hoy están la esquina de las calles de Velázquez y Ortega y Gasset. A esta traductora de latín la llamaban la Latina y en su honor hay un famosísimo distrito en Madrid.
Y él último de ellos y una de las primeras imágenes que se ven al entrar en la iglesia por la puerta pequeña es Santo Tomás de Aquino. Este italiano nacido en Roccasecca, cerca de Aquino, en la región de Lacio, fue un dominico de la orden fundada por el burgalés Santo Domingo de Guzmán. ¡Uy perdón! en el resto de Europa no se les llamaba dominicos sino predicadores, puesto que habían surgido en 1216, tras la bula papal de Honorio III, para predicar la palabra de Dios y combatir, así, a los cátaros que habían surgido en el Languedoc francés, concretamente en la ciudad de Albi. En España se les denominó dominicos en honor a Santo Domingo, su fundador. Fue teólogo, jurista y filósofo y precursor de la enseñanza escolástica. La iglesia le nombró Doctor Angélico, Doctor Común y Doctor de la Humanidad, enseñó Teología en la universidad y un tal Torquemada, 250 años más tarde, siempre que aprovechó para representarle, le adjudicaba la maqueta de una iglesia en sus manos para referirse a él como eso, como un experto en teología. Se le suele representar con un sol en el pecho como símbolo de sabiduría, cosa que no vemos en este luneto. Fue profesor de teología en París y Colonia, fue defensor de Aristóteles y se enfrentó, siempre que pudo, a las órdenes medicantes que defendían el abandono de la universidad. Este santo, nacido en 1225, fue declarado doctor de la Iglesia en 1567. Sus restos descansan en el convento dominico de los jacobinos en Tolosa de Languedoc (Francia).

En el lado de la Epístola, nuevamente, comenzamos con los evangelistas. El primero de ellos San Marcos. Conocido como Juan Marcos, este libio de Cirene o Pentápolis, se cree que es la persona que siguió a Jesús en el Huerto de los Olivos envuelto en una sábana. Fue el primer obispo de la Iglesia de Alejandría (Egipto) en época de Nerón y a él se debe la tradición cristiana en esa parte del globo según la Iglesia Copta de Etiopía. Fue quien escribió los recuerdos de Pedro, el primer papa de la Iglesia. A su muerte, en Alejandría, los paganos quisieron quemarle pero parece ser que una tormenta les atemorizó. Unos navegantes italianos robaron sus restos en Alejandría en el año 828 y los llevaron a Venecia, en donde todo tiene su nombre, la plaza y la basílica incluidas. Sus restos descansan, por supuesto, en la Basílica de San Marcos. Como ya se ha señalado anteriormente, se le representa con un león, ya que su evangelio comienza hablando del río Jordán y del desierto, y el rey del desierto es este animal (no confundir con el león de San Jerónimo). También se le identifica con este felino porque su evangelio comienza hablando de Juan el Bautista como voz de león que clama en el desierto.
San Lucas, ayudante de un tal San Pablo, fue un tipo que nació en Antioquía (actual Turquía). ¡Ojo la cantidad de turcos que tenemos en nuestra iglesia! Se piensa que su origen era judío y, además, de una familia inmersa en la diáspora. Se cree que es el culpable de que el evangelio haya llegado a ser muy divulgado puesto que el menda viajó por medio mundo conocido. Se cree que murió en Beocia (Grecia), pero realmente no se sabe. Según San Jerónimo, sus restos se trasladaron a Constantinopla (Estambul), a la Basílica de los Santos Apóstoles. Tras las cruzadas, sus restos volvieron a moverse y descansan desde entonces en la basílica de Santa Justina, en Padua, norte de Italia, a excepción de su cráneo, que fue llevado a Praga (República Checa), a la catedral de San Vito por orden del emperador Carlos IV. Se le representa con un toro, buey o becerro alado en alusión al libro de Ezequiel en el que había cuatro seres vivientes enfrente del trono del Cordero, uno de los cueles tenía forma de toro.
El tercero es San Agustín, conocido como Aurelio Agustín de Hipona (Numidia, actual Argelia), aunque realmente nació en una ciudad cercana, en Tagaste. Estamos ante el enésimo escritor, filósofo y teólogo de nuestra iglesia. Estamos ante otro de los considerados cuatro padres de la Iglesia Latina de Occidente. Se le considera el mayor pensador del cristianismo del primer milenio, es decir, no es un cualquiera. ¿Qué dirán de él en Argelia a día de hoy? Le venera la iglesia católica, la ortodoxa, la oriental y hasta la anglicana. En 1295 fue declarado Doctor de la Iglesia por sus aportes a la doctrina católica. Es hijo de nada más y nada menos que Santa Mónica, la persona que le recondujo por el redil del cristianismo, pero finalmente fue San Ambrosio, el que está en el luneto de enfrente, el que le convirtió al cristianismo en Milán. Claro, con esta noticia, la madre flipó. Murió en Hipona en el 430 mientras los vándalos y alanos de Genserico (un menda nacido en la actual Hungría) sometieron a la ciudad en el contexto de la toma de esta provincia romana. Cuenta la leyenda que un día, pensando en la Trinidad, vio a un niño en la playa que intentaba llenar de agua un hoyo excavado en la arena. Ante tanta insistencia, San Agustín le preguntó al niño que diantre hacía. Éste le dijo que quería meter todo el agua del mar en ese hoyo. San Agustín le dijo que eso era imposible y el niño le respondió, de buenas a primeras, que más difícil era comprender a la Santísima Trinidad. Se le suele representar con un corazón en llamas (en el luneto de nuestra iglesia lo tiene ardiendo en su mano). Se le representa así debido a una visión que se le atribuye en la cual vio al Espíritu Santo en forma de una paloma encima de su cabeza, mientras sentía un intenso amor divino que ardía en su corazón como fuego. Esta visión se relata en la iconografía cristiana como una representación de la experiencia mística y el amor ferviente hacia Dios que se asociaba con este santo.
El penúltimo de los lunetos es San Gregorio Magno. Este romano de pura cepa del s. VI fue el papa número 64. Es considerado, también, uno de los cuatro padres de la Iglesia de Occidente, es decir, con él completamos y podemos decir que tenemos a los 4 padres de la Iglesia de Occidente. De ellos, es el único que fue papa. Al igual que el anterior personaje, fue declarado Doctor de la Iglesia en 1295 por Bonifacio VIII. En el 575 levantó una iglesia dedicada a San Andrés y hoy es la iglesia de San Gregorio Magno del Monte Celio. Enviado a Constantinopla, allí conoció a Leandro de Sevilla, el hermano de Isidoro de Sevilla, el que aparecía en los billetes de 1.000 pesetas. Tuvo un papel crucial en la expansión del cristianismo por Europa, incluida Inglaterra. En sus escritos llamados «Diálogos» se empeñó en contarnos las historias de los santos italianos. Ordenó y unificó la liturgia romana, impulsando la recopilación y unificación de los cantos usados en la Iglesia. Con el paso, esta unificación musical recibió el nombre de canto gregoriano en su honor. Es el patrón del sistema educativo de la Iglesia, de los coros y del canto coral, de los profesores, alumnos, estudiantes, cantantes, músicos, albañiles, mineros, fabricantes de botones, y es protector contra la gota y la peste.
Y el último de los lunetos, y aquí me tiro un triple, es San Bernardo de Claraval. Creo que es él por el hábito, por el báculo y por el libro. Se llamaba Bernard de Fontaine y nació en el castillo de Fontaine-lès-Dijon en el año 1090. Junto a su vecino del luneto de enfrente, serían los santos más recientes en la historia del total de personajes que conforman los 10 lunetos de la iglesia. Murió en la abadía de Claraval (monasterio cisterciense) en el año 1153. Por cierto, fue uno de los fundadores de esta abadía. De la orden del Císter, fue predicador en la segunda Cruzada. Fue el máximo exponente de la Iglesia en el s. XII. La Regla de San Benito fue la base de su vida monástica. Exaltó el papel de la Virgen María (no nos olvidemos que este templo tiene como motivo de advocación a la asunción de la Virgen María) y su papel dentro de la salvación humana. Lo que le hizo destacar fue su profunda espiritualidad. Hijo de un caballero de la orden de Borgoña, se metió en política y fue asesor de papas y reyes, jugando un papel importante en el Concilio de Sens de 1140. Como curiosidad, decir qué, aunque no estuvo dentro de la orden del temple, sí promovió su causa gracias a que era amigo de Hugo de Payens, uno de los que contribuyó a su fundación.
Como indiqué en el momento de la explicación de la puerta principal, quizás estos diez personajes sean los mismos que acompañan al apóstol Santiago en dicho pórtico, pero esto es una simple conjetura sin más.
La Sacristía

Cuando la iglesia se concluyó se hizo sin sacristía, lo cual era un problema para el buen decoro, puesto que los sacerdotes debían vestirse en el interior de la iglesia antes de las diferentes celebraciones. Tras una sacristía de reducidas dimensiones, se construyó la actual y de mayor tamaño a finales del s. XVIII. Para ello, se abrió una puerta al exterior y otro acceso que comunicaba con el templo a través de la capilla del Comendador Francisco Juárez. De estilo renacentista en un inicio y con un sinfín de goteras, se decidió poner un techo de escayola mucho más “cool“ que, finalmente, fue sustituido por el actual artesonado de madera a comienzos de los años 2000.


La Torre
Esta es la segunda torre del templo, puesto que hubo una primitiva en donde hoy estaría muy próxima la capilla de los Collados y que se identificaba con la iglesia románica primitiva. Es más, si uno echa un vistazo a la fachada norte desde el patio del convento colindante de las monjas Franciscanas en la calle de las Ánimas, hacia la izquierda y justo detrás de la sacristía, se aprecia un cuerpo que desentona bastante y que resta armonía a la línea de fachada y que son, efectivamente, los restos de la antigua torre románica. Desde donde se ve espectacular es desde la calle Ramón y Cajal, es decir, desde la calle que nos lleva al colegio de la Salle. Desde esa perspectiva no se ve otra cosa.


La antigua torre se encontraba en muy mal estado y en 1638 se decidió sustituir por la actual. Pero antes ocurrió de todo. Si la antigua iglesia era románica, la torre realmente era mudéjar, puesto que ese es el tipo de arte que nos encontramos en el s. XIV en el interior peninsular, es decir, iglesias románicas, como así atestigua la ventana de la capilla del comendador Francisco Juárez, con torres mudéjares construidas por esos grandes arquitectos y albañiles de la época que eran los musulmanes que se quedaron a vivir en territorio cristiano. Estos mudéjares vivían en el barrio de las Tenerías. En lo alto tuvo, seguramente, decoración árabe y, además, en el s. XVI dispuso de un reloj en lo alto que debió ser la envidia de todas las torres de la zona. Pero las humedades y los desperfectos llegaron y fue necesario desmocharla en el año 1609, guardándose las campanas en el interior de la iglesia y pasando a ser la única iglesia de la zona sin torre…y así por más de 30 años, lo cual nos llevó a un episodio bastante rocambolesco.
¿Quiénes debían pagar la nueva torre? Pues quienes cobraban los diezmos, y esos eran la gente más pudiente de la villa. El más rico de todos era el señorío de Monreal, es decir, la misma persona que ostentaba el Ducado de Uceda. ¿Y quien era el duque de Uceda en tiempos de Felipe III? Pues era el hijo del duque de Lerma, el valido del rey y uno de los tipos más corruptos de nuestra historia. Tras dar el primer pelotazo urbanístico del que se tienen noticias con el cambio de capitalidad de Madrid a Valladolid en 1601 y de Valladolid a Madrid cinco años más tarde, se hinchó más que Massiel en un bautizo. ¡Menos mal que estas cosas de los pelotazos ya no pasan! Tras ello y por un caso parecido a las “tarjetas black”, antes de ser apresado, se metió a cardenal y así evitó la horca, no así su mano derecha, Rodrigo Calderón de Aranda, que fue ahorcado en la Plaza Mayor de Madrid. Al duque de Lerma le sacaron una canción: “Para evitar ser ahorcado, el mayor ladrón de España ahora viste de colorado”. Siendo cardenal le puso el ojo a la mitra de Toledo, el mayor cargo de la cristiandad tras el papado y que daba acceso a la gestión de 250.000 ducados de oro al año. La reina Margarita, que no era tan retrasada como el rey, le cogió la matrícula y para evitar que Francisco Sandoval y Rojas, el duque de Lerma, se hiciera con el arzobispado de Toledo, propuso a su hijo pequeño. El argumento fue que la casa de los Austrias nunca había tenido un cardenal. El problema era que el hijo pequeño, el infante Fernando, solo tenía diez años. Aun así, fue cardenal y por tanto, record Guinness. Se le conoció como el Cardenal Infante. Por cierto, el chaval era listo como él solo y, además de mujeriego, fue cardenal y militar. Fue de todo. Pues bien, que me enrollo mucho…que el hijo del duque de Lerma, un tipo más ladrón que Al-Ghandour en el mundial de Corea, fue quien estuvo detrás de la financiación de la nueva torre.
En la torre se distinguen tres cuerpos sobre su planta cuadrada, estando en el último de ellos el campanario con ocho vanos, dos a cada lado. El tema se presupuesto en 21.000 ducados de oro, pero ante las caras de póker de quienes debían pagar, se redondeó a 20.000. Es por ello que el proyecto se paralizó y las campanas se quedaron en el interior de la iglesia varias décadas. Finalmente y ante las quejas del pueblo, entro en juego el concejo de la Orden de Santiago y el proyecto se presupuestó en 5.000 ducados de oro, una cifra que si contó con el visto bueno de los ricos del lugar. Para que te hagas una idea de lo que eran 5.000 ducados de la época, señalar que un ducado eran 11 reales castellanos ó 375 maravedíes. Un real eran 34 maravedíes. Cuatro reales eran una peseta. 166,386 pesetas son un euro. Es decir, la torre costó 82,64 €, ¡¡¡un pastizal para aquel entonces!!!
¡Deben molar las vistas desde el campanario!

La placa de la fachada
Me voy a meter en un jardín, pero creo que es necesario si queremos describir la iglesia de Corral de Almaguer. Los días 11, 12 y 13 de mayo de 1931, ya con la Segunda República instaurada en España, se desarrollaron muchísimos episodios trágicos en el sector eclesiástico de nuestro país, con asesinatos de frailes y monjas, violaciones, expolios, destrucción de patrimonio artístico, etc, por toda la geografía. No trato de justificar, pero era de esperar que la Iglesia, una institución que siempre se puso de parte de la monarquía y de los partidos más conservadores, se pusiera también de parte de todo un dictador como Francisco Franco una vez terminada la guerra…bueno, y durante la guerra también, ya que era foco de las iras republicanas en muchos de los casos. Rojos y azules se dice ahora. Es por ello que a nadie le pasa desapercibido que a la entrada de la iglesia, en la parte derecha de la fachada y que coincide con la Capilla de los Briceños, tenemos una placa conmemorativa con una serie de nombres que aluden a caídos por la patria. Caídos, es de suponer, del bando nacional. Vamos camino de un siglo desde que terminó el enfrentamiento y medio siglo desde que murió el dictador. Tenemos una democracia con carta magna desde 1978, si bien, la separación de poderes, a decir verdad, nunca ha existido desde mi punto de vista, y es por ello que en los rankings de países democráticos nunca hemos estado arriba del todo, es más, ahora mismo, en ese ranking, estamos en caída libre.
Con este marco, el gobierno del PSOE ha sacado adelante, con los votos de la mayoría de la cámara, lo que yo particularmente denomino Ley de Memoria «Histérica». ¿Por qué lo de histérica? Pues porque aunque pueda estar de acuerdo en algunas cosas, en otras no lo estoy tanto, en el sentido en que la historia es la que es y ha de ser estudiada sin anestesia. No se puede eliminar de los libros. Al margen de si creemos que esta placa es adecuada, ética, etc, (que cada uno piense lo que quiera porque para eso existe la libertad de pensamiento), los corraleños, por prudencia, o por cortesía, o por dejadez o porque como dijera Cervantes, «con la Iglesia hemos dado Sancho», han convivido con la particular placa durante décadas. Por cierto, no es una excepción en la comarca puesto que en los pueblos colindantes abundan. ¡Vaya, que hasta tenemos un monolito dedicado a José Antonio Primo de Rivera en la calle Real! Y es que, José Antonio, hijo de otro dictador, Miguel (dictador en connivencia con Alfonso XIII) fue el fundador del Movimiento Español Sindicalista, es decir, lo que sería la futura Falange Española. Tras detenerle el 14 de marzo de 1933 por un intento de asesinato, fue encarcelado en la prisión de Alicante y fusilado el 20 de noviembre de 1936 (otra vez un 20 de noviembre) y al terminar la guerra, Franco ordenó su exhumación y traslado al Valle de los Caídos, hoy Cuelgamuros (su antiguo nombre). Estamos hablando de una comitiva de falangistas que trasladó el féretro a pie, portándolo a hombros unos 450 km (no se veía algo parecido desde los tiempos de Isabel la Católica y Felipe el Hermoso), y claro, pasaron por Corral y ahí tenemos el monolito, ya que este tipo fue considerado un mártir por el bando nacional. Vuelvo con la iglesia que me vuelvo salir del tema, soy un desastre.
Pues bien, el tema se ha puesto de rabiosa actualidad porque ha venido a interesarse por su retirada y en acuerdo a la dichosa ley, un senador de Castellón de la Plana, un tal Carles Mulet. Este licenciado en Filosofía por la Universidad de Valencia es senador por Compromís hasta, que yo sepa, agosto de 2023. Compromís, cabe recordar, es una coalición de partidos nacionalistas valencianos que desean la independencia valenciana y que hacen gala de una ideología comunista, la misma ideología que junto a la nazi, la UE condenó en otra ley de memoria histérica, pero esta vez a nivel europeo. ¿Por qué considero que esta otra ley europea de 2019 es también histérica? Pues porque anima a luchar contra las ideologías totalitarias como el comunismo, el nazismo, el fascismo, la xenofobia y, la verdad, es comenzar a luchar contra algo y en Europa te crecen los enanos o, al menos, aquí en España tengo la impresión de que estas ideologías están creciendo. Yo, que soy muy malpensado.
Cabe decir, en defensa de esta otra ley de memoria histérica que, el comunismo, en 150 años de historia ha dejado sobre la mesa 150 millones de muertos. Quien lea estas líneas y tenga la piel fina seguro que saltará como un resorte y reclamará las cifras de la Santa Inquisición creada por Torquemada en 1478. Pues bien, ahí van también y obviando que ya hubo una inquisición en 1191 gracias al catalán y posterior dominico Ramón de Peñafort (Raimon de Penyafort en catalán). Si buscamos cifras neutrales, y para mí el historiador danés Gustav Henningsen y el hispanista británico Henry Kamen lo son, el Tribunal del Santo Oficio y de la Inquisición fue el más duradero de toda Europa como juez y parte (duró cuatro siglos) y ejecutó a 2.800 personas. Por cierto, Calvino y Lutero, ellos solitos y también como jueces y parte, ejecutaron a entre 25.000 y 50.000 personas. Así pues, sí, el nazismo y el comunismo están en otra liga nos pongamos como nos pongamos, al menos, en lo que a cifras se refiere.
Pues eso, que este señor de Compromís, nacionalista valenciano, ha venido a los diferentes pueblos de nuestra comarca manchega a reclamar la retirada de estos símbolos fachas. Parece ser que la carta llegó en enero de 2022 y el ayuntamiento del PP de Corral dijo algo así como que verdes las habían segado, amparándose en un artículo de la misma ley que dice lo siguiente: «Las administraciones públicas tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación personal o colectiva de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la dictadura. No obstante, este apartado no será de aplicación cuando las menciones sean de estricto recuerdo privado sin exaltación de los enfrentados o cuando concurran razones artísticas, arquitectónicas o artístico-religiosas protegidas por la ley.» Como aún no había VAR en la revisión de la jugada, ahora vendrá la versión 2.0 de la ley, es decir, la Ley de Memoria Democrática del 21 de octubre de 2022 que nos enseñará a todos cómo ser más democráticos. Como quien vaya leyendo todo este tema verá que, me gusta meter el dedo en la llaga, añadir que el partido de este menda es Compromís, el mismo partido que miraba hacia otro lado cuando el exmarido de su jefa, una tal Mónica Oltra, abusó sexualmente y continuadamente de una menor tutelada en la Comunidad Valenciana según sentencia de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo el 13 de diciembre de 2023. Este señor no reclamó nada de nada a este respecto en un país que, además, permite homenajes a etarras con dinero público y que no se contemplan, como no puede ser de otro modo, en ninguna ley de memoria histérica, ni democrática, ni de nada que se le parezca. Ahí lo dejo y que cada uno piense lo que quiera porque se opine lo que se opine, este tema no dejará de ser espinoso. La parroquia de Corral decidió en un momento dado homenajear a esta serie de personas caídas en la contienda y el debate siempre será, si esos nombres en concreto entran o no en diatriba con la exaltación del fascismo francopantano. Os dejo foto del susodicho y podéis dejar vuestras opiniones con furia porcina en los comentarios.

Otras curiosidades.
Dos hechos macabros tuvieron lugar en las puertas de este templo. El primero el asesinato de la santera el día de la Traída a mediados del s. XIX y el segundo en plena 2ª República, en una revuelta campesina en la que los campesinos acorralaron a una serie de guardia civiles que quisieron resguardarse en la iglesia pero no pudieron. Hubo cinco fallecidos por herida de bala, todos ellos de familias muy humildes.
Otro hecho fue el robo de la mitad de los libros parroquiales en plena guerra civil. Parece ser que, alguien de la parroquia, seguramente el sacristán o el párroco de turno, trató de esconder los libros antes de la llegada de los republicanos y éstos requisaron aquellos que no dio tiempo a esconder. Esos libros están ahora en el Archivo Histórico Nacional y podría decirse que en cantidad suponen el 50%, siendo principalmente los más antiguos. Cuando llegué con todas las referencias a don Jesús Serrano, me llevé la sorpresa de que él ya lo sabía. Alguien ya se lo había soplado y en la iglesia tienen todas y cada una de las signaturas que se encuentran en Madrid, en la C/ Serrano 115. Si alguien desea saber cuáles son, aquí van:

En la fachada sur del templo se han lucido grandes orquestas como los Reflejos y los Jelmi, ya que esta es la fachada que da a la Plaza Mayor y que ha sido testigo de todas las celebraciones corraleñas. Sobre el escenario se han coronado a damas de las fiestas e incluso hasta “damos” y ha sido testigo inexorable de pregones, de paseos dominicales y hasta de juegos típicos como el “marro”. Por ser, esta fachada ha sido hasta pantalla de cine en verano.
Para terminar con un halo de misterio, se dijo a mediados del s. XX, más o menos después de la guerra civil, que la iglesia tenía fantasma. Parece ser que el del párroco Pío Martínez-Raposo Plata, que por lo visto y según algunos, se dejaba sentir. Este sacerdote fue profesor en las escuelas Pías de Madrid, es decir, en los escolapios. Don Pío era párroco tanto en Corral como en Cabezamesada y se desplazaba hasta allí en una jaca de color blanco que era la envidia de todos los que la veían. Entonces, en tiempos de piropos, cuando una chica estaba bien….no sé como explicar esto sin que nadie se ofenda, pues eso, que se solía decir una frase que era algo así como “¡Eh que moza, parece la jaca de don Pío!”. ¡Sin filtro! Ya sabéis, si alguien quiere llamar a Iker Jiménez, esta a tiempo. Las risas que me echaría si vinieran a hacer un “pograma” de la tele por este motivo.
Os dejo con «cositas» que uno puede ver si visita las dependencias de la iglesia y que creo, muchos corraleños desconocen.









Descubre más desde Relatos de la Historia
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Que buen trabajo de investigación a tu pueblo y su iglesia, que tuve la oportunidad de conocerla en una boda de una gran amiga.
Muchísimas gracias Noel!! Un abrazo fuerte!!
Impresionante y muy educativo tu relato.
Volveré a leerlo más veces, pues es tanto lo que aprendo de este relato, que no soy capaz de asimilarlo en una sola lectura
¡¡¡GENIAL!!!
De lo mejor que he leído sobre temas de nuestro querido pueblo. Tanto por la abundante y detallada información sobre la Iglesia como por el buen estilo literario utilizado. De fácil y atractiva lectura, este texto debería ser leído por todos los corraleños y dado a conocer en los colegios. Mi enhorabuena
Muchísimas gracias Félix, de veras!!! Un abrazo!!